Caravanas migrantes de Centroamérica

El 5 de octubre de 2018 a través de redes sociales se convocó, en Honduras, a una marcha migrante, el lema era “No nos vamos porque queremos: nos expulsa la violencia y la pobreza”. Una semana después, se reunieron 160 personas en San Pedro Sula, esto sería el inicio de la caravana migrante. Al día siguiente, en el departamento (municipio) de Cortés se sumaron más de mil personas y al pasar por Ocotepeque dos mil personas se unieron al contingente. Para el 17 de octubre se habían reunido alrededor de cuatro mil personas en el puente fronterizo con México con la intención de cruzar y llegar a los Estados Unidos de América.

En esta edición de El Correo Fronterizo se aborda el tema de las caravanas migrantes de Centroamérica en México a través de los documentos de “Diagnóstico y propuestas de acción” realizados por El Colegio de la Frontera Norte en diferentes municipios de la región norte de México, así como la historia de los flujos migrantes provenientes de Guatemala, Honduras y El Salvador.

UN POCO DE HISTORIA

A través de redes sociales y medios de comunicación se hablaba del flujo de migrantes centroamericanos como algo nuevo e inesperado. Sin embargo, lo único diferente era la forma de organización y las cantidades de personas que componían el contingente. La migración de oriundos de Guatemala, Honduras y El Salvador lleva décadas ocurriendo.

La migración de Guatemala a México tiene una larga historia, principalmente ligada a prácticas culturales, actividades económicas y mercados de trabajo transfronterizos desde finales del siglo XIX. Por su parte, la migración hondureña es más reciente, cobra visibilidad después del impacto desastroso del huracán Mitch en 1998 (París, 2017). En lo que respecta a la migración de personas de El Salvador, la salida fue ocasionada por la guerra civil de 1980-1992. 

Desde finales del siglo XX se encuentra un aumento en migraciones forzadas por la inseguridad, violencia y sistemas de extorsión en las principales ciudades. Los que son originarios de zonas rurales escenarios de pobreza, falta de tierras para trabajar, pocas oportunidades de empleo, desastres naturales y megaproyectos, como presas o minas, son los factores de expulsión más frecuentes (París, 2017).

Otro elemento que lleva a jóvenes, hombres y mujeres, a salir de sus lugares de origen son la presencia de pandillas. Por un lado, evitar ser reclutado por estos grupos y, del lado de las mujeres temas de acoso, abuso y violencia sexual son motivos para migrar. 

LA CARAVANA LLEGA AL NORTE. TIJUANA

Como se dijo, las caravanas son una nueva forma de organización y funcionan de mejor manera. Da visibilidad, acompañamiento y protección a los migrantes por parte de organizaciones sociales, medios de comunicación y organismos de derechos humanos; es una forma de moverse seguros (dada la cobertura mediática que trae formar grandes grupos de personas) y barato en comparación con los costos de coyotes.

La primer caravana cruzó la frontera sur de México el 19 de octubre, tres semanas después, el 10 de noviembre, arribaron a Tijuana el primer grupo de la caravana, un poco más de 80 personas miembros de la comunidad LGBTTTI. A los días fueron llegando a la ciudad cientos de personas hasta ser miles. El gobierno municipal habilitó la unidad deportiva “Benito Juárez” como albergue, tenía una capacidad para dos mil personas; para el 28 de noviembre eran más de seis mil personas las que se encontraban en dicho espacio.

De acuerdo a la encuesta realizada por El Colef (n=1037), el 76.9% eran hombres y el 23.2% mujeres. Más de la mitad eran jóvenes entre 18 y 19 años, una tercera parte iban de los 30 a los 44 años y un porcentaje mejor era mayor a los 45 años de edad.

Más del 50% llegó a Tijuana con la intención de cruzar a los Estados Unidos de América. Su segunda opción, en caso de no cruzar la frontera, era quedarse en Tijuana.

La cantidad de personas provenientes de Centroamérica instaladas en un recinto que no contaba con las condiciones mínimas para albergar a seres humanos, la mala gestión y coordinación por parte de las autoridades, los discursos del presidente de Donald Trump y ciertas expresiones de rechazo por parte de la ciudadanía trajeron consigo escenarios complicados para las dinámicas de la ciudad, cierres parciales de la frontera impactaron en los flujos transfronterizos. Sin embargo, los impactos negativos pudieron haberse evitado.

UNA PEQUEÑA CIUDAD. LA CARAVANA LLEGA A PIEDRAS NEGRAS

El 15 de enero de 2019 se convocó a una nueva caravana migrante que partiría de la Central Metropolitana de San Pedro Sula. Durante su travesía por México el contingente cruzó diferentes ciudades ciudades y se dispersó por diferentes municipios fronterizos del norte. El 4 de febrero la caravana salió de Saltillo con rumbo a Piedras Negras. Un total de mil 850 personas arribaron a la ciudad fronteriza. 

Sin embargo, a diferencia del caso de Tijuana que se organizaron cuando la caravana ya había arribado a la ciudad, las autoridades de Piedras Negras actuaron de manera preventiva y con la experiencia de lo sucedido en otros espacios en donde habían arribado otras caravanas. 

Antes de la llegada del grupo a Piedras Negras se habilitaron dos naves industriales y la explanada de la antigua maquiladora MECESA. Se instalaron tomacorrientes, depósitos para agua potable, regaderas con agua caliente y fría, Internet, sanitarios portátiles, colchonetas, calefacción, alumbrado y pantallas para proyección. En la explanada se instalaron toldos, alumbrado, suministros de gas, contenedores de basura, área de alimentos. Adicionalmente, para evitar conflictos como en Tijuana, se instalaron elementos de seguridad en las inmediaciones del albergue.

El informe realizado por un grupo de investigación de la sede de El Colef en Piedras Negras explica que, considerando la rapidez con la que transcurrieron los hechos, el operativo para el montaje, funcionamiento del albergue fue ejecutado en tiempo récord con la coordinación municipal y la participación de dependencias de los tres niveles de gobierno.

La encuesta aplicada (n=540) arrojó que el 72.2% eran hombres y 27.8% mujeres, porcentajes similares a la composición de Tijuana, sin embargo el rango de edad cambio, en su mayoría eran personas entre los 20 a 29 años de edad. 

Un hallazgo interesante es que solo el 16% pretendía llegar a los Estados Unidos de América, esto no quiere decir que el resto no lo fuera a intentar, sin embargo, esto se diferencia principalmente de las respuestas de Tijuana en donde la intención era cruzar; en Piedras Negras los migrantes lo que buscaban era no volver a sus países de origen.

EL EMPUJE

En términos teóricos (en migración) hay el “empuje” y “atracción”, en el caso de las caravanas migrantes es más fuerte el empuje; quienes están empujando para salir de su país por la coyuntura de problemas económicos y violencia. No les importa el discurso de Donald Trump o si colocan un muro más alto, porque de no llegar a Estados Unidos se van a quedar en México. El objetivo es salir (Bruce, 2019). 

Situaciones de pobreza, violencia que enfrentan y padecen las personas centroamericanas en sus países de origen los lleva a salir cada vez más. Sin embargo, contradiciendo algunos de los discursos políticos provenientes, principalmente de Estados Unidos, aunque también presentes en México, no todos los integrantes de las marchas (caravanas) tenían el propósito de buscar el sueño americano, algunos pretendían establecerse en territorio mexicano mientras que otros marchaban sin rumbo fijo huyendo de la pesadilla centroamericana (Torre, 2019). Las caravanas son una estrategia de supervivencia.

¿SIN NORTE?

La posibilidad de conseguir asilo o refugio en Estados Unidos se va desvaneciendo, para el periodo 2020 solo otorgaran dicho reconocimiento a 18 mil solicitantes. En nuestro país, la capacidad de gestión de los flujos migrantes y de solicitantes ha creado una situación crítica en la frontera sur, inclusive se habla de una crisis del refugio en México. Pero, aunque existan intereses y trabas políticas, los migrantes siguen siendo expulsados de sus países, no solo de Centroamérica, también están arribando de otras latitudes del mundo. 

Los migrantes son una población vulnerable, propensos a una marginación económica y jurídica, pero, en su mayoría, son seres humanos en busca de un destino que les dé la oportunidad de una vida digna; esa es la esperanza por la que dejan sus países y que, para lograrlo, apuestan su vida. 


REFERENCIAS:

El Colegio de la Frontera Norte. (2018). La caravana de migrantes centroamericanos en Tijuana. Tijuana: El Colef. Retrieved from https://www.colef.mx/estudiosdeelcolef/la-caravana-de-migrantes-centroamericanos-en-tijuana-2018-diagnostico-y-propuestas-de-accion/

El Colegio de la Frontera Norte. (2019). La caravana de migrantes centroamericanos en Piedras Negras, Coahuila. Piedras Negras: El Colef. Retrieved from https://www.colef.mx/estudiosdeelcolef/la-caravana-centroamericana-de-migrantes-en-piedras-negras-coahuila-2019-diagnostico-y-propuestas-de-accion/

Torre, Eduardo. (2019). Políticas migratorias y de protección internacional tras el paso de las caravanas por México. Tijuana: El Colef. Retrieved from https://www.colef.mx/estudiosdeelcolef/politicas-migratorias-y-de-proteccion-internacional-tras-el-paso-de-las-caravanas-por-mexico/

París, Dolores. (2017). Violencias y migraciones centroamericanas en México. El Colef. 

La caravana centroamericana en Piedras Negras. (2019). [In person]. El Colegio de la Frontera Norte. Disponible en: https://www.colef.mx/estemes/la-caravana-centroamericana-en-piedras-negras/