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LA TRANSICIÓN DIFÍCIL. BAJA CALIFORNIA 1995-2001

PRÓLOGO.
Centralistas corno hemos sido, solemos todavía hoy entender el cambio político formidable que México ha experimentado en los últimos veinticinco años como un fenómeno acaecido y tramado en la capital de la república. Ahí, después de todo, se hicieron las leyes que transformaron el tejido electoral mexicano que amparaba y, supuestamente, daba legitimidad al autoritarismo posrevolucionario, y fue en el Distrito Federal donde las cúpulas partidistas y el gobierno acabaron de darle a la legislación el cariz abierto y democrático que hoy tiene. Aquí también se ocupan y preocupan las pléyades intelectuales que acompañaron, impulsaron y usufructuaron la transición hasta casi mitificarla, y es en la capital el único lugar donde la prensa se piensa a sí misma como prensa nacional capaz, según sus dueños y periodistas de pro, de influir decisivamente sobre los destinos de la patria. Pero el cuento de la mutación política mexicana hacia la democracia es más largo que eso y el relato que nos ofrece ahora Víctor Alejandro Espinoza Valle nos ayuda a ampliarlo y aprenderlo de nueva cuenta.

La transición pudo en efecto haber sido descubierta como necesidad nacional al calor del Movimiento Estudiantil de 1968, pero si la acotamos y ponderamos con las movilizaciones políticas formales y por el poder estatal, tendremos que admitir que fue y sigue siendo un acontecer nacional por sus dimensiones y la oriundez de sus actores, la mayor parte de los cuales se asienta en los estados de la república y adquirió resonancia sobre todo en el norte de México.

Disputas mil por las municipalidades; desafíos ejemplares  en Chihuahua, encabezados por don Luis H. Álvarez; resistencia y lucha popular en Sonora o Baja California, son algunos de los episodios que dieron temple a la movilización política moderna de México y coadyuvaron a reforzar la idea, cultivada en un principio por las élites de la política estatal, de que México requería modificaciones políticas sustanciales y que, además, su población era capaz de sustentarlas; es decir, que el país estaba ya como nunca antes lo había estado, maduro para construir una nación de ciudadanos. Y en todo esto, la saga bajacaliforniana a que nos remite este estimulante trabajo de reflexión política fue  ejemplar.

Documentar la evolución de los gobiernos que han emanado del cambio democrático, que se consagró con la victoria de Ernesto Ruffo Appel en 1989, es el principal cometido de esta nueva empresa intelectual de Víctor Alejandro Espinoza, largamente comprometido con la tarea de darle a la reflexión sociológica una dimensión política seria y responsable. Pasar sobre el PAN bajacaliforniano y sus hombres de gobierno la mirada escrutadora del analista sobrio e independiente, alejado del prejuicio partidario y cuidadoso de  la veleidad democratizante que lo  dispensa todo so pretexto  del valor intrínseco del cambio, es una de sus principales virtudes; entre otras cosas, porque la mudanza  democrática también ha traído consigo un extraño descuido en la evaluación del desempeño de los políticos, que exigen de la ciudadanía
y de los profesionales del análisis demasiados beneficios de la duda, en aras de cuidar el rumbo positivo de la marcha mexicana hacia la democracia.

Las elecciones de 1989, nos dice nuestro autor, fueron un acto disruptivo. De ahí en adelante, toda discusión sobre el ritmo y la sustancia de la democracia política tendría que tener como referencia explícita al gobierno con el que se estrenaba la alternancia en México, así como los comportamientos del resto de los actores que formaban el foro de las decisiones reformistas propugnadas por Ruffo Appel y su gobierno: no sólo los otros partidos que asistían al Congreso estatal sino, desde luego, el gobierno federal encabezado por el presidente Salinas, para quien el experimento Ruffo era una prueba de ácido de su pretendida vocación democrática, después de la casi crisis  constitucional con la que inauguró su gobierno.

Después de las expectativas enormes que despertó la victoria panista, vinieron el descubrimiento de las dificultades reales de todo nuevo gobierno, así como la revelación de las limitaciones estructurales en la concepción panista de gobernar y hacer buen gobierno. Luego, nos cuenta Espinoza Valle en sucesivos capítulos, vino el cambio en las relaciones gobierno-sociedad y el sexenio difícil que encabezaron Héctor Terán Terán y Alejandro González Alcacer. En medio de repetidas oleadas de movilización social que esos gobiernos no pudieron o no quisieron encauzar, emergió una nueva constelación de fuerzas y coaliciones que encontraron cauce en el Congreso y dieron pie a maneras inéditas de vivir y concebir la división de los poderes. De todo esto da cuenta Espinoza Valle en una crónica sabrosa y llamativa, bien construida, que ilustra con creces la posibilidad de hacer análisis político e institucional sin incurrir en el tedio o la oscuridad conceptual.

Con esta visión de conjunto de un sexenio crucial para la vida democrática nacional y de Baja California, pienso que Víctor cierra un ciclo de elaboración y consolidación de su pensamiento político y nos anuncia empresas en ciernes, dirigidas a la configuración de ideas novedosas sobre el devenir político de México, visto desde su fascinante tierra que se ha vuelto gran crisol de la nueva grandeza mexicana. Tanto en lo social como en lo político o lo, intelectual, en efecto, Baja California es una suerte de gran tubo de ensayo donde se mezclan los humores y las experiencias de todo México. Esas emulsiones, como lo prueban este trabajo y muchos otros fraguados en El Colegio de la Frontera Norte o la Universidad Autónoma de Baja California, el periodismo crítico de la peninsula asentado sobre todo en Tijuana y las múltiples iniciativas culturales de la reg1on, dan ya como resultado perene  productos ricos en 1magmac1on y compromiso intelectual.

Más que bienvenido, este texto repleto de informac1on e ideas aporta pistas y formas de entender el gobierno, el poder y la política, y será pronto consulta obligada y generosa para darle al debate democrático unos contenidos y una intencionalidad estratégica de los que no ha gozado en suficiencia hasta la fecha.

Editorial: El Colegio de la Frontera Norte
ISNB: 9687947063
Fecha de edición: 2003
Páginas: 202
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Índice

ÍNDICE

PRÓLOGO DE ROLANDO CORDERA CAMPOS ..................7

INTRODUCCIÓN .................... 11
El primer gobierno estatal de oposición en México. Una
referencia necesaria
Corporativismo y participación social
El sexenio difícil

CAPÍTULO 1
EL GOBIERNO INTERRUMPIDO(l 995-1998) .................. 23
Introducción
La elección de 1995 y el segundo gobierno panista
De las promesas a las acciones
Participación social
La elección federal intermedia de 1997
La elección local intermedia de 1998
Nota final
Anexo

CAPÍTULO II:
UN GOBIERNO ACCIDENTAL (1998-2001) ................. 55
Introducción
Programa de gobierno
El difícil gobierno
A contracorriente
Seguridad pública. Asignatura pendiente
El crédito japonés
III Etapa de la Zona del Río
La elección federal de 2000
Las elecciones locales de 2001
Candidatos y campañas
Saldos electorales
Asignaturas pendientes

CAPÍTULO III:
GOBIERNO Y PARTICIPACIÓN SOCIAL .................131
Introducción
Gobierno y empresarios
Campo abandonado
Invasiones: Cero tolerancia
Tarifas eléctricas. Un conflicto no resuelto
La movilización del Magisterio
La huelga de los trabajadores de la salud
La Ley de participación ciudadana
A manera de conclusión

CAPÍTULO IV:
EL CONGRESO DEL ESTADO, 1995-2001 .................. 165
Introducción
De la primera minoría a la mayoría absoluta, 1995-1998
La elección intermedia de 1998 y el retorno del gobierno dividido
La XVI Legislatura: Entre la negociación y el conflicto
Nota final

BIBLIOGRAFIA ................. 187

ANEXO:
BAJA CALIFORNIA. TEXTOS DE SU HISTORIA POLÍTICA ................. 192