Un primero de mayo preocupante.

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Opinión de Cirila Quintero Ramírez Investigadora de El Colegio de la Frontera Norte

jueves 30 de abril de 2026

En el preámbulo al primero de mayo, distintos medios de comunicación me han
entrevistado para conocer mi opinión en torno a cómo llegan los trabajadores mexicanos a
esta fecha, sí existe algo para celebrar. Mi respuesta ha sido la misma, contrario a lo que
podría pensarse, no hay mucho que celebrar. Para algunos, la respuesta podría resultar
equivocada, debido a que nunca, como ahora, se han aprobado tantas reformas en materia
laboral. Por ejemplo, una nueva ley reformada en el 2019; aspectos relevantes como la
prohibición a la subcontratación, la regulación de trabajadores de plataforma, y la
aprobación gradual de las 8 horas, que debería regir en su totalidad a los trabajadores en el
año 2030, son algunas de los cambios que más se mencionan, sin olvidar el incremento
salarial al doble del salario mínimo. Lo cierto es que la mayor parte de estos avances
legislativos parecen no haber llegado al trabajador “de a pie”. Para estos trabajadores, les
sigue sin alcanzar el salario que ganan porque los precios suben más rápido que sus
incrementos salariales, es decir, su poder adquisitivo no se ha recuperado, la
subcontratación persiste en el sector privado y público, y las 8 horas de trabajo, por las que
lucharon y fueron asesinados los obreros de Chicago, en 1886, sigue siendo algo lejano
para la mayor parte de trabajadores.
Una de las preguntas más frecuentes que recibo es acerca del futuro laboral en la frontera,
debido a la pérdida de empleo acentuada que viven las principales ciudades de la frontera:
Ciudad Juárez, Matamoros y Tijuana, a raíz del cierre de plantas maquiladoras. Mi opinión
es: un futuro incierto, debido a alta dependencia de la economía norteamericana y las
medidas arancelarias a las distintas ramas productivas. Contrario a lo que expresa el
Secretario del trabajo, que dice que tenemos una tasa de desempleo muy baja
(https://www.facebook.com/watch/?v=957952177206642), la frontera atestigua lo
contrario, el cierre de plantas y el subsecuente desempleo de miles de trabajadores, así
como la enormes filas de trabajadores en las afueras de las empresas que anuncian algún
empleo o afuera del sindicato que los coloca en distintas plantas, señalan que la situación
actual es preocupante.
La incertidumbre no es sólo por la cuestión internacional sino también por la incapacidad
gubernamental y empresarial para despegarse del modelo maquilador y pensar en
alternativas que lleven a una economía más diversificada, e implementar formas
innovadoras de atracción de inversiones, más allá de exenciones fiscales o dotación de
todos los servicios sin pedir una corresponsabilidad de las nuevas empresas. Mal andamos
cuando se siguen repitiendo las mismas estrategias de atracción de capital que hace 60
años, cuando la economía ha cambiado tanto. La vuelta al estímulo a la industria, el
comercio, los servicios y las actividades agropecuarias para el mercado interno, como
complemento y balance a la internacionalización, sería más que necesario. Recordemos que
los mayores empleadores de los trabajadores son las pequeñas y medianas industrias.
Si bien, la parte económica preocupa, existe otro aspecto que poco que se menciona pero
que me parece central traer a la reflexión en este momento: la unidad e identidad obrera. El
1 de mayo es el recuerdo de la lucha que como grupo trabajador se realiza para exigir el
cumplimiento de los derechos laborales fundamentales, pero la mayor parte de las veces,
esto se olvida. El 1 de mayo debería ser la ocasión en que coinciden todos los trabajadores,

independientemente de son formales o informales, del sector en el que laboran, del género,
de la filiación política, en donde, se viese la fuerza de esos casi 61 millones de trabajadores
que laboran en México, para mostrar su fuerza numérica y sobretodo exigir a los
gobernantes las condiciones y supervisión necesarias que garanticen las condiciones
laborales y salariales necesarias para vivir dignamente.
La historia laboral mexicana muestra que la clase trabajadora en lugar de agruparnos como
grupo, nos hemos dividido. El divisionismo tiene distintas fuentes: el gubernamental, al
dividirnos en apartado A y apartado B; el económico, trabajadores informales y formales;
el político, sindicalizados y no sindicalizados, el ideológico sindicatos independientes y
sindicatos charros. El punto no solo es que nos hayan dividido sino que como trabajadores
mantengamos y acentuemos las diferenciaciones. Los cambios recientes, contrario a lo que
se esperaba, al favorecer la libertad sindical, es que pulverizo aún más a la clase obrera, al
surgir expresiones sindicales independientes, o que se dicen independientes, que poco
tienen en común incluso entre las mismas organizaciones que representan.
Así pues, este primero de mayo no solo es preocupante por la situación económica adversa,
sino porque parece que hemos perdido de vista la necesidad de reconocernos y unificarnos,
a pesar de nuestra diversidad, como parte de un mismo grupo trabajador. Algo preocupante,
porque recordemos que solo la lucha de los trabajadores puede mejorar las condiciones
salariales y laborales de la clase trabajador, y lo más importante, contribuir de manera
central, a construir una sociedad más justa y equitativa.

Cirila Quintero Ramírez
El Colegio de la Frontera Norte, Unidad Matamoros.


Las opiniones expresadas son responsabilidad de quien las emite y no reflejan necesariamente una postura institucional de El Colegio de la Frontera Norte.

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