Santiago, Nuevo León, ¿arrase concertado o planeado?

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Opinión de Gustavo Adolfo Vázquez Martínez de El Colegio de la Frontera Norte

miércoles 8 de abril de 2026

¿Tienen las administraciones municipales capacidad para conducir un crecimiento ordenado y sustentable? El hecho de contemplar en un plan municipal de desarrollo el crecimiento urbano, ¿legitima el arrase de los espacios naturales?

El crecimiento urbano de Monterrey, posterior al auge de industrialización, ha experimentado una expansión del centro hacia afuera. Después de la primera década del siglo XXI, la trayectoria concéntrica ha dado paso a un crecimiento hacia las faldas de la Sierra Madre Oriental. Lo que hace unos años se proyectaba como una salida de recreación a la naturaleza, hoy se ha convertido en el epicentro de problemáticas derivadas de la planificación no acatada, lo que desafía la lógica de la sostenibilidad.

En tres entregas de esta columna destacaremos el arrase de espacios naturales que ha tenido la zona sur de la ciudad, en particular hacia el área de la carretera Nacional, entre el municipio de Monterrey y Santiago, que es escenario donde colisionan la ambición inmobiliaria y la fragilidad ecosistémica. El cambio de uso de suelo lleva a sustituir el bosque por el pavimento y el concreto de las construcciones de vivienda y uso comercial. En esta ocasión comentamos el incremento de plazas comerciales, el aumento de fraccionamientos y las complicaciones en la movilidad, por mencionar algunos. Sin salirse de la carretera, usted puede ver que no dejan de surgir plazas comerciales, pero si se adentra, podrá ver la desaparición de grandes áreas de pastizal y hasta de bosque por la construcción de vivienda.

Entre 2010 y 2020, la población del área de la carretera Nacional creció 17.31 por ciento. Esta población además de ocupar un espacio para la vivienda, también demanda servicios básicos como agua, luz, drenaje; infraestructura y equipamiento urbano como escuelas, servicios de salud, redes para la movilidad y el transporte, así como servicios de gestión de basura. Todo esto significa la eliminación de áreas verdes y disminución de la porción boscosa del sur de la ciudad.

En particular el municipio de Santiago se encuentra en una encrucijada. No se puede seguir gestionando el territorio bajo la premisa de que los recursos y el espacio son infinitos. La crítica no es hacia el crecimiento per se, sino hacia un modelo extractivo que prioriza la rentabilidad inmediata sobre la viabilidad controlada a largo plazo.

Con base en un recuento periodístico y algunas otras fuentes, sólo de 2024 a 2026 se identifican al menos entre 15 y 20 proyectos inmobiliarios de alto impacto en esta zona, algunos en comercialización; otros en fase de preventa. Santiago es el área de mayor presión inmobiliaria, destacan residenciales boutique y terrenos de lujo, proyectos con más de 150 lotes exclusivos que superan los 6 millones de pesos, sólo el terreno. En el área de la presa La Boca, el alcalde indicaba la construcción de 4 mil 300 viviendas para Infonavit, situación que se ha aprovechado para insertar otros proyectos verticales, departamentos exclusivos con vista a la presa, acción que se contrapone en las políticas públicas urbanas.

El eje 7 del Plan Municipal de Desarrollo 2024-2027 habla de la protección ambiental, sin embargo, no reconoce como una problemática al desmesurado crecimiento urbano. Más bien son planes y liderazgos chiquitos para problemáticas complejas. Con ello se prioriza la acción política y económica a corto plazo.

Gustavo Adolfo Vázquez y Camilo Contreras
El Colegio de la Frontera Norte, Unidad Monterrey.


Las opiniones expresadas son responsabilidad de quien las emite y no reflejan necesariamente una postura institucional de El Colegio de la Frontera Norte.

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