Salud en la frontera, muy lejos de Dinamarca.

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Opinión de Cirila Quintero Ramírez Investigadora de El Colegio de la Frontera Norte

jueves 16 de julio de 2026

Dentro de los derechos fundamentales de los individuos está el acceso a la salud. En México, el derecho a la salud sigue siendo uno de los grandes pendientes gubernamentales., en el año 2024, OXFAM estimó que el 54% de la fuerza laboral mexicana no contaba con seguridad social, (https://oxfam.mx/sin-seguridad-social-54-de-la-fuerza-laboral-en-mexico-permanece-en-la-informalidad-revelan-ongs/). Aunque han existido programas gubernamentales como el Seguro Popular, que funcionó del 2004 al 2019, y actualmente el Seguro del Bienestar, que promete el acceso a la salud para toda la población sin seguridad social, en la práctica eso no se cumple, exceptuando a la ciudad de México, y ciudades como Guadalajara o Monterrey, la mayor parte del país carece de un servicio digno de salud. El problema fundamental reside, como comentaron médicos y enfermeras, en entrevistas que realice para un trabajo sobre riesgos laborales, por el 2015, con vigencia del seguro popular, “que el gobierno solo dice atiendan a más población, sin incrementar personal, sin equipo médico,  sin medicinas, sin crecimiento de instalaciones, ¿Cómo se puede hacer eso?”. Así pues, una cosa es decir que todos los mexicanos gozamos de acceso a salud, que nos asemeja o asemejaría a países como Dinamarca, y otra la realidad de hiperprecariedad que existe en el sistema de salud mexicano.

Todos los que hemos asistido a una consulta de salud en el IMSS, el ISSSTE u otra institución hemos visto las carencias en personal y sobretodo en medicamentos que existe, sin olvidar los meses que debemos esperar para ser atendido por un especialista. Ante estas carencias, los mexicanos buscamos soluciones, la principal, la recurrencia a servicio  médicos particulares como el prestado por farmacias, a pesar de estar pagando el servicio de salud a través de  impuestos. Si esos impuestos realmente se usaran en la salud, y la educación, entonces si seríamos como los países desarrollados. El COVID evidenció las grandes carencias del sistema de salud mexicano, al ser de los países en donde más personas murieron. No solo por la ausencia de salud, sino por las morbilidades pre-existentes en un alto porcentaje de la población, como la diabetes y la hipertensión,  y la ausencia de su tratamiento. El COVID no solo dejo muertes, sino también grandes carencias de médicos, en especial los especialistas, en muchas localidades. 

La situación de la frontera es aún más preocupante. La cercanía con Estados Unidos hizo surgir una economía vinculada a la salud, que incrementó los costos médicos de manera exorbitante y dolarizada, para la mayoría de la población, dada la demanda estadounidense, que originó el denominado turismo médico. El cuál fue afectado por el cierre de la frontera donde el COVID y la violencia, recayendo los costos en la población local. Desde siempre, la recurrencia al servicio privado de salud en la frontera ha sido costoso.  Recuerdo una vez en los años ochenta, que tuve que ir a un consultorio médico para atenderme una gripa, en donde tuve que pagar alrededor de 50 dólares, solo por una consulta de 20 minutos. Hoy la situación es peor, atenderse en una clínica particular representa quedarse endeudando durante años. Sin embargo, a veces es la única opción dado la situación de escasez sanitaria que existe en las instituciones públicas.  

Pondré el caso de Matamoros, Tamaulipas para señalar solo algunas de las carencias que resultan difíciles de creer y que los gobernantes de todos los niveles, del pasado y presente, no quieren escuchar. En esta ciudad, se construyó una clínica del Seguro Social a la que se denominó “Plus” , que fue inaugurada en 2013, según su directora era una clínica equipada con todos los servicios,  (https://horacero.com.mx/tamaulipas/clinica-plus-del-imss-funciona-al-cien-por-ciento-en-matamoros), sin embargo pronto los derechohabientes, empezaron a ver la carencias. La clínica fue cayendo en el deterioro por la ausencia de equipo, medicamento, personal y del inmueble. Recientemente, se denunció la existencia de fauna de distintas especies en las instalaciones, (https://www.facebook.com/DirmedalMx/posts/-cl%C3%ADnica-plus-del-imss-en-matamoros-entre-chinches-y-garrapatas-denuncian-trabaj/1011559931496976/). Aunque la noticia fue conocida a nivel nacional el 11 de julio, según testimonios de derechohabientes, el problema existe desde hace años, “incluso algunos trabajadores han renunciado por eso y otros contrajeron la enfermedad de Lyme”. A pesar de la denuncia, ninguna autoridad tomo cartas en el asunto. La crisis del IMSS en Matamoros, en la actualidad, ha tomado tintes preocupantes, desde el día de ayer julio 14 y hoy, distintas ambulancias están en la afuera de una de las unidades del IMSS, ubicada en pleno centro de la ciudad, con pacientes que no han podido ingresar por ausencia de camillas y otro mobiliario, por lo que los pacientes permanecen estas ambulancias, (https://www.facebook.com/reel/2246657786281237). 

El IMSS no es el único que muestra esta crisis sanitaria, en la Clínica del ISSSTE, la única que existe en Matamoros, no hay quirófano para operaciones, ¿puede usted creerlo?, por lo que los pacientes deben ser trasladados a Reynosa o Monterrey, imagine usted lo que pasa cuando el tiempo representa la vida o muerte de un paciente. A lo que habría que aunar que en esta institución se carece de muchos de los especialistas, como dermatólogos, que brinden la atención necesaria. Me imagino que como el caso matamorense, usted podría relatar muchos más en su localidad. Lo aquí relatado, solo buscar llamar la atención de los gobernantes, en todos sus niveles, para que dejen el  discurso y las declaraciones de cobertura total de salud, que representan una burla para la población, y solucionen con acciones inmediatas problemáticas como las presentadas, que están poniendo en riesgo la vida de miles de mexicanos y a sus familias, no sólo en Matamoros, sino en muchas localidades del país. 

Cirila Quintero Ramírez
El Colegio de la Frontera Norte, Unidad Matamoros.


Las opiniones expresadas son responsabilidad de quien las emite y no reflejan necesariamente una postura institucional de El Colegio de la Frontera Norte.

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