En su segundo mandato, el presidente Donald J. Trump también incluyó a mujeres en su gabinete: Pam Bondi, Fiscal General; Brooke Rollins, Secretaria de Agricultura; Lori Chavez-DeRemer, secretaria del Trabajo; Kristi Noem, Secretaria de Seguridad Interior; y Susie Wiles, Jefa de Gabinete de la Casa Blanca. Como se observa, las mujeres ocupan cinco de quince puestos de poder, es decir, un 33.3%. Mejor dicho, ocupaban, pues en las últimas semanas al menos dos de ellas han sido removidas de sus cargos.
La primera fue Kristi Noem, quien fue destituida por Trump el 5 de marzo de este año. Las razones fueron varias: la política migratoria controvertida, el uso excesivo de la fuerza, el miedo causado entre funcionarios de su departamento, pero quizás lo que derrumbó su administración fue llamar “terroristas domésticos” a ciudadanos estadounidenses como Renée Nicole Good y Alex Pretti, asesinados por agentes del ICE y, sobre todo, mentir ante el Congreso sobre la supuesta aprobación presidencial de una campaña publicitaria de más de 200 millones de dólares. Trump desmintió, se enojó y adiós Kristi Noem. Enseguida fue reemplazada por el senador republicano, de Oklahoma, Markwayne Mullin.
La segunda fue Pam Bondi, destituida apenas el 2 de abril. Fue una aliada cercana al presidente Trump, se congració con él al inicio de su gestión porque logró llevar a juicio a algunos críticos del presidente o bloquear la publicación de documentos o informes especiales. No obstante, conforme el tiempo pasó, Trump se sintió frustrado con Bondi porque la percibía “lenta” y poco contundente para demandar a sus contrincantes políticos y personales. La gota que derramó el vaso fueron los archivos de Epstein, en los que se vincula al presidente con el delincuente sexual. Pam Bondi no pudo frenar las críticas, así que fue despedida y reemplazada por el abogado y vicefiscal, Todd Blanche.
Las otras tres mujeres al parecer están bien posicionadas, aunque nunca se sabe. Brooke Rollins, por ejemplo, es abogada, fue asesora ética y directora de políticas del gobernador texano, Rick Perry, también fue funcionaria federal en la primera administración del presidente Trump. En su encargo reciente, se ha distinguido por dar apoyos federales a los agricultores afectados por bajos precios y disputas, impulsando la agricultura urbana y la producción de alimentos nutritivos. Sin embargo, también se enfrenta a las negociaciones agroalimentarias en el TLCAN, la escasez de trabajadores inmigrantes y la volatilidad de costos de producción y disrupción en cadenas de suministros globales, debido a los conflictos geopolíticos de Estados Unidos.
Lori Chavez-DeRemer, por su parte, tiene una licenciatura en administración de empresas. Fue alcaldesa de Happy Valley, Oregón. También ocupó un curul, como republicana, en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos. Sus logros en la administración actual son la inversión millonaria en inteligencia artificial y futuro laboral, aumento de visas de trabajo temporales no agrícolas (H-2B), propuestas para jubilar a más estadounidenses y defensa de derechos laborales en el marco del TLCAN. Aunque, por otro lado, también enfrenta desafíos como la desaceleración del crecimiento del empleo, automatización y desempleo, reclasificación de trabajadores, y mejorar la seguridad y salud laboral administrativa, a pesar de iniciativas como “American Worker First”.
Susie Wiles, al parecer, se cocina aparte. Con una licenciatura en inglés, desde muy joven fue asistente de un congresista republicano, trabajó en la campaña electoral del Ronald Reagan, fue jefa de gabinete de alcaldes, asesora de congresistas y directora de campañas para candidatos a gobernadores en Utha y Florida, respectivamente. Es, literalmente, una política con mucha más experiencia y colmillo que las otras mujeres del gabinete. En el 2019 se unió al equipo de Trump y fue nombrada directora de campaña en Florida. A fines del 2024, fue confirmada como Jefa de Gabinete de la Casa Blanca, la primera mujer en la historia de los Estados Unidos. Pero, también ha sido señalada de dar declaraciones en contra del presidente Trump y de otros miembros del equipo, lo que le ha valido críticas internas y de lealtad.
Como se observa, las mujeres han formado parte en la administración del presidente Trump, aunque últimamente comienzan a ser despojadas de las posiciones de poder que ocupan, reemplazadas por varones y, quizás, la tendencia continúe. Lo que es un hecho es que el gabinete del presidente, en general, se caracteriza por ser una estructura conservadora, patriarcal, que parece ser que sólo incluye a mujeres en un contexto de pseudo-representación femenina o de cuasi-equidad de género; una estrategia para legitimar políticas regresivas, o bien, para culpar a mujeres y no a una administración en caso de perder credibilidad o apoyo popular.
Óscar Misael Hernández Hernández
El Colegio de la Frontera Norte, Unidad Matamoros.
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