Hace unos días, me hicieron una entrevista con motivo de los 90 años de la CTM, a celebrarse el 24 de febrero, me preguntaron, ¿cómo veía a la CTM en la actualidad? Les contesté que en un momento que podría ser crucial para su historia, dada la próxima elección de su Secretario General, que se realizaría el mismo 24 de febrero. Que a pesar, de la pérdida de miembros que había tenido con la reestructuración industrial, la flexibilidad laboral, durante los años ochenta y parte de los noventa; el fortalecimiento de otras centrales en los años recientes, como la CATEM, y el mejor posicionamiento ante el gobierno de centrales como la CROC, la CTM seguía ocupando un lugar central entre la población sindicalizada. Por el contrario, un abogado laboral, de larga trayectoria en el centro del país, expresaba que la CTM “era un fantasma”, (https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/02/22/politica/a-90-anos-de-su-fundacion-la-ctm-es-un-fantasma-experto).
Mi perspectiva desde el norte, y con varios años de estudio, difiere de esta opinión, la CTM no es un fantasma sino una organización que a pesar de todos los embates y cuestionamientos se ha mantenido vigente. Al menos en el norte, goza de buena salud. En estados como Tamaulipas, Coahuila, de donde es oriundo Tereso Medina, el nuevo secretario general, y Sonora, constituye un actor relevante del mundo laboral y político. Parte de su fortaleza está en un importante número de sindicalizados en la industria automotriz, clave en este momento, así como en su participación en la población sindicalizada. En un cálculo muy rudimentario, en cuanto a su relevancia, en el año 2025, se estimaba que existían 59.8 millones de trabajadores, de los cuales solo el 12.7%, es decir, 7,594.600 trabajadores, estaba sindicalizado, de este porcentaje, la CTM dice agrupar a 4.5 millones de trabajadores, es decir, alrededor de 59%. Las cuentas no salen cuando centrales como la CATEM expresan tener cerca de 7 millones de sindicalizados. La ausencia de estadísticas sindicales claras impide hacer un cálculo exacto tanto de la tasa de sindicalización real, como del número de cada central. Una tarea pendiente para la Secretaría del Trabajo.
A pesar de la relevancia que aún tiene en el terreno sindical, la CTM enfrenta fuertes cuestionamientos como organización laboral: se le ha considerado la expresión máxima de lo que se denomina el charrismo sindical, es decir, mantener el control de los trabajadores, en lugar de representación, en favor de los intereses de los líderes, lo que condujo a los liderazgos eternos y la ausencia de democracia, también se le ha considerado emblema del corporativismo sindical, es decir, canalizar el voto obrero en favor del partido gobernante, particularmente durante el dominio priísta, pero sin duda, su principal cuestionamiento, ha sido el favorecimiento de los denominados sindicatos de protección, es decir sindicatos inexistentes y sujetos a la voluntad del patrón. Habría que mencionar que estas problemáticas no son exclusivas de la CTM sino de la mayor parte de las organizaciones del país, algunas de ellas, como los liderazgos eternos están presentes aún en las centrales obreras de más avanzada, e incluso otros viejas y cuestionadas prácticas como el corporativismo, está resurgiendo con características muy preocupantes, como el compromiso del voto de los trabajadores al partido gobernante, algo que se suponía se iba a erradicar en la administración actual.
La elección reciente de Tereso Medina, el pasado 24 de febrero, plantea un verdadero parteaguas en la historia cetemista, y la posibilidad de responder a los cuestionamientos que se le han realizado y posicionarse como la central obrera más importante del país, primero porque es la primera vez que se elige a un dirigente, segundo, porque se abre la posibilidad para la CTM de un reposicionamiento en el terreno laboral y político, recuperando las trayectorias sindicales locales y regionales de esta central. Medina, a diferencia de los recientes líderes, es un hombre preparado, salido de la Universidad cetemista, que Fidel Velázquez había considerado como el espacio para la formación de nuevos liderazgos más preparados ante los retos que les estaba planteando la restructuración sindical y flexibilidad laboral en los noventa, y que no pudo cuajar del todo porque los viejos liderazgos, no permitieron a la mayoría de estos jóvenes se insertaran en la estructura sindical, muchos de ellos fueron desdeñados cuando regresaron a sus localidades, con lo que se perdió la potencialidad de renovar liderazgos. Medina también es el primer dirigente norteño e inserto en una industria clave como la automotriz, que llega a la dirigencia cetemista, además de que conoce de manera directa lo que los acuerdos comerciales implican para los trabajadores, así como las impugnaciones laborales durante el TMEC, dado que estado involucrado en conflictos de los Mecanismos Laborales del TMEC.
Así pues, Medina conoce el mundo sindical laboral actual y los cuestionamientos que se le plantean. Se autodefine como el representante de un nuevo sindicalismo responsable (https://www.eluniversal.com.mx/opinion/tereso-medina/decalogo-laboral-del-nuevo-sindicalismo-el-sindicalismo-responsable/), mediante el cual se pretende beneficiar al trabajador pero también favorecer la productividad. En el discurso, la propuesta es interesante porque busca responder a los principales cuestionamientos que se le han hecho; así como a las demandas productivas actuales, y beneficiar al trabajador. No obstante, en la práctica no ha sido tan fácil, los conflictos ante el TMEC, en los que se ha visto involucrado, de acuerdo con algunos analistas y activistas, han mostrado el favorecimiento a la empresa más que de los trabajadores. Balancear derechos laborales y productividad y nuevos requerimientos empresariales no es tarea fácil. Esa será su principal tarea como dirigente sindical.
Finalmente, existe dos retos centrales que Tereso Medina deberá enfrenta en el corto plazo, primero, la unificación de los cetemistas, aunque fue considerado como un candidato de unidad, al interior de la CTM existen muchas fragmentaciones, en algunos estados, el mismo Coahuila, o Tamaulipas, la lucha intracetemista, ha debilitado más a la CTM que la lucha con las centrales, solo el consenso podrá hacer que la mayor parte de los sindicatos afiliados se unan a su proyecto, en ese sentido, Medina debe abrir sus oídos no solo al norte sino a los cetemistas del centro y del sur del país, tan olvidados por el sindicalismo; el otro reto central es volver a las bases, dejar de hacer un sindicalismo de liderazgos y más de bases, en especial a los jóvenes sindicalistas, conseguir que el trabajador a pie, se sienta escuchado y sobretodo representado por su sindicato. La CTM tiene, en el momento actual, la opción de reconstruirse sobre la base trabajadora, su historia de lucha, o bien seguir bajo la sombra del gobierno y el empresariado.
Cirila Quintero Ramírez
El Colegio de la Frontera Norte, Unidad Matamoros.
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