La complejidad social del futbol y su apropiación por el capitalismo

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Opinión de Cirila Quintero Ramírez Investigadora de El Colegio de la Frontera Norte

jueves 25 de junio de 2026

Para muchos, el futbol puede reducirse a un fenómeno de “dar pan y circo al pueblo”. Sin embargo, desde una perspectiva sociológica es un fenómeno sumamente complejo. Primero, porque detrás de ello, hay raíces de una convivencia e interacción social innegable. En muchos países del mundo, los niños, y ahora las niñas también, empiezan su socialización deportiva a través de este deporte. Segundo, es un juego de equipo, se necesita del otro para poner ganar. Hay algunos analistas que consideran que cuando no hay un trabajo de equipo, articulado, es muy difícil que se gane, en el futbol no es suficiente, las individualidades, para poder ganar. El ejemplo quizá más importante sea Lionel Messi, quién a pesar de ser considerado el mejor jugador de la historia, y haber obtenido todos los reconocimientos futbolísticos, no ha podido coronarse como campeón del mundo con Argentina. Otros analistas expresan que la ausencia de este trabajo de equipo, las rivalidades internas, el protagonismo puede llevar al fracaso del equipo, algunos sitúan en este comportamiento al equipo mexicano en mundiales pasados. Tercero, es un juego que mueve la emoción colectiva, en donde puede mezclarse los nacionalismos, y penetra a todas las clases sociales, y mueve por igual a los países ricos y pobres (https://espanol.yahoo.com/noticias/las-fotos-que-muestran-como-se-paraliza-el-planeta-con-el-mundial-2026-184425235.html). En el reciente triunfo del PSG en la Champions League, la afición parisina, especialmente de los jóvenes, muchos de ellos hijos de migrantes de las colonias francesas en África, celebraron efusivamente. 

Sin embargo, el futbol también conduce al fanatismo, como los suicidios cuando el equipo al que se le va, pierde algún campeonato, y a la agresión hacia el adversario en las tribunas, a pesar de exaltar un juego limpio, el caso de algunas porras, quizá la más conocida los hooligans ingleses, que llegan a la agresión no solo del adversario sino de la mayor parte de adversarios. Por otro lado, como producción social, el futbol también reproduce muchos de las problemáticas sociales que el patriarcado, al considerar durante mucho tiempo una propiedad masculina, la censura a las mujeres que lo practican, aunque las transgresoras a esta exclusión deportiva, existen desde hace más de medio siglo. ¿Quién no recuerda a la “Peque Rubio”, mujer mexicana que jugo el primer mundial femenil, no reconocido en los años setenta, y marco el primer gol en este torneo?, https://www.facebook.com/watch/?v=1014461813403190. El reconocimiento actual de futbol femenino, le debe mucho a estas precursoras, que le llevo más de medio siglo, ser consideradas “profesionales”. En otros ámbitos del juego como el arbitraje, el camino ha sido más duro, y aún con la capacidad y profesionalismo probado, se les sigue cuestionando el que ganen tanto, como en el caso la árbitra mexicana Katia Itzel García (https://soyreferee.com/mundial2026/2026/06/17/la-millonada-que-se-esta-llevando-katia-itzel-por-3-partidos-del-mundial-56776.html), ¿Quién se pregunta cuando ganan los árbitros varones por cada partido?

El futbol también puede ser utilizado de manera política, como el conflicto armado entre Honduras y El Salvador  en 1969, al que se le denominó la Guerra del Futbol, por coincidir con el juego por la calificación al mundial de 1970 entre los equipos de ambos países, pero que tenía motivos políticos. Aunque nacido de la idea de fraternidad y amistad entre los países del mundo, el mundial de futbol siempre ha tenido a la par intereses políticos. La geopolítica de cada tiempo ha quedado reflejada en ellos y sigue persistiendo, de hecho está detrás de la celebración del mundial actuaal a través de su realización en tres países que se consideran una región,  pero que, en la práctica, muestra el dominio económico de un solo país sobre los otros dos (https://www.youtube.com/watch?v=bl5CRkW061E) . Pero también se caracteriza por actitudes que deberían ser inadmisibles en una competencia que se dice de fraternidad mundial, y que materializa conflictos actuales, como el impider a una selección nacional, como sucedió con Irán, establecerse en el territorio que disputará sus juegos, y obligandola a hospedarse en otro país, o las expresiones racistas o discriminatorias dentro y fuera del terreno del juego. 

Empero, lo que más preocupa del futbol es la apropiación capitalista de que ha sido objeto, a través de grandes franquicias e intereses económicos que están detrás de los grandes equipos de futbol. Un ejemplo, se visualiza en la venta que se hace de los jugadores más importantes, tasarlos en un precio, “ponerlo  a la venta” en un el mercado futbolistico internacional, cosifica al futbolista por más renombrado que sea, esta práctica resulta deleznable, como lo es la prohibición, de la mayor parte de las ligas de futbol, para que los trabajadores se sindicalicen y frene las violaciones a sus derechos laborales, cuando ellos son los principales hacedores del juego deportivo. 

El mundial es la máxima expresión de esta comercialización capitalista, a través de la FIFA,  al apropiarse no solo de los jugadores, sino de todo lo que lo rodea: la asistencia y transmisión de los partidos, la mascota, el tema musical, los articulos deportivos utilizados, etc, este monopolio le da la permisibilidad de sancionar con multas multimillonarias a jugadores, artistas, público en general, que utilicen sus productos sin el pago correspondiente, o promuevan artículos diferentes a sus pratrocinadores. La voracidad capitalista puede llegar a niveles asombrosos, como lo son los supuestos tiempos “para hidratación” de los jugadores, que rompe la lógica tradicional del futbol, en donde lo que menos importa es el jugador sino los millones de dolares por promoción y comercialización que la FIFA, y sus dueños, están obteniendo por ello, (https://www.excelsior.com.mx/deportes/negocio-pausa-como-hidratacion-fifa-convirtio-mina-250-millones-dolares)

Sin embargo, a pesar de esta avasallante apropiación capitalista, hay aspectos de los que no se puede apropiar y que son destellos de la naturaleza social que como juego deportivo está detrás del futbol, como es la alegria no definida, no comprada, no ensayada, de un aficionado cuando su equipo mete un gol, en cualquier parte del mundo, lo es también el gusto desbordado colectivo, por un pueblo como el mexicano, por el triunfo de su equipo, que ciertamente puede ser efimero, y exagerado, para los analistas, pero que sin embargo, se constituye en un momento de catarsis y felicidad colectiva en un país tan necesitados de la convivencia y momento de felicidad compartida  (https://www.facebook.com/reel/2744705785930061), y que se extiende a todo los rincones y fronteras del país (https://www.facebook.com/reel/1315665920712564). Estos actos también son momentos de resiliencia social ante el control económico y social absoluto que desearían tener gobernantes y capitalistas de la sociedad actual, algo por demás plausible. 

Cirila Quintero Ramírez
El Colegio de la Frontera Norte, Unidad Matamoros.


Las opiniones expresadas son responsabilidad de quien las emite y no reflejan necesariamente una postura institucional de El Colegio de la Frontera Norte.

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