Hace poco más de un par de semanas se celebró el nacimiento de Helia Bravo Hollis; si se pregunta ¿quién fue ella? Ni más ni menos que la primera bióloga graduada por la UNAM. Se le ha conoció como la “Madre de las cactáceas” al dedicar su vida al estudio de este tipo de plantas de zonas desérticas, incluyendo las del norte de México (desierto de Sonora y el desierto de Chihuahua)
La doctora Helia Bravo nació el 30 de septiembre de 1901 en Villa de Mixcoac, en la Ciudad de México durante el gobierno del general Porfirio Díaz, que fue una época convulsa antes de la Revolución Mexicana. Aún con ello, el amor por las plantas de la doctora Helia le surgiría debido a la influencia de su madre, la cual le gustaba la naturaleza y salir de día de campo, cerca de los ríos que existían en la Ciudad de México; uno de estos ríos el Mixcoac, que actualmente es una avenida.
Lamentablemente durante su niñez perdería a su padre, quien sería fusilado por ser seguidor del presidente Madero, y enterrado en el panteón de la Villa de Guadalupe, donde hoy se ubica la Basílica del mismo nombre.
Años más tarde, la joven Helia tuvo la oportunidad de estudiar en la Escuela Nacional Preparatoria, ubicada en el primer cuadro de la Ciudad de México. En donde tendría la oportunidad, durante sus días de estudiante y en su apresurado caminar por los pasillos del Antiguo Colegio de San Idelfonso, de ver a los grandes pintores muralistas de la época como fueron Diego Rivera y Clemente Orozco.
El interés de Helia Bravo en la ciencia la llevaría a iniciar estudios de medicina, pero 1924 la Universidad Autónoma de México (UNAM), abriría la carrera de biología. Así, ella se inscribiría en esta carrera, que la llevaría a ser la primer mujer bióloga graduada y aportaría con su tesis titulada: “Contribución al conocimiento de las Cactáceas de Tehuacán”; y como casi todos las biólogas o los biólogos, iniciaría trabajo profesional como maestra.
Posteriormente, sería invitada al recién creado Instituto de Biología y un año después nombrada jefa de la Sección de Botánica y encargada del herbario. En esta época desarrollaría su pasión por la botánica y seria influenciada por su profesor De Ochoterena, que la llevaría a desarrollar sus estudios florísticos, taxonómicos y ecológicos sobre lemnáceas del Valle de México” (1930); esto le permitió publicar el primer número de los Anales del Instituto de Biología, con el trabajo “Revisión sistemática del género Capsicum” (1934). Mas tarde continuaría con su estudios florísticos y ecológicos en los Valles del Mezquital (1937) y en Actopan, Hidalgo (1936), que serían trabajos pioneros dentro de la botánica mexicana.
Así, Helia profundizaría en la taxonomía de las cactáceas, que la llevaría a publicar la monografía “Las cactáceas de México” (1937) que es una de sus muchas aportaciones a la ciencia, además de ser la descubridora de decenas de especies de estas plantas, que clasificó y documentó puntualmente. Esto llevó a considerarla como la máxima autoridad en el tema y como la pionera en estudios de este tipo de plantas, las cuales conoció a lo largo de sus recorridos por el territorio mexicano y sus estudios de posgrado en torno a las cactáceas.
También estudiaría también cactáceas del norte de México, que implicó describir las dinámicas y taxonomía de los pequeños cactus hasta los cactus gigantes del Desierto de Sonora y el de Chihuahua, así como los grande Cardones y Órganos (cactus columnares) que dominan el paisaje de Baja California y de Sonora. Además, de estudiar la Biznaga que está en extinción siendo que su interior se usadas para el dulce de acitrón, y que afortunadamente hoy están protegidas por la ley.
Una pregunta quizás obvia seria ¿por qué son importantes las cactáceas? La respuesta simple es que son plantas que almacenan agua, protegen el suelo, dan refugio y alimento a varias especies. Además, son una parte simbólica de algunas culturas, gastronomía y medicina tradicional de ciertos pueblos indígenas, que han contribuido a la ciencia mexicana cuando las mujeres la usan para curar o alimentar a sus familias en el día a día. ¿Crees que la doctora Helia ganó su lugar en la ciencia?
María Eugenia González Ávila
El Colegio de la Frontera Norte, Unidad Monterrey.
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