Hacia una agenda de criminología marítima en Matamoros

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Opinión de Óscar Misael Hernández Hernández Investigador de El Colegio de la Frontera Norte

jueves 16 de julio de 2026

A fines del 2015, la antropóloga Tamara Segura y yo visitamos El Mezquital: un puerto pesquero y destino turístico ubicado en Matamoros, Tamaulipas. Al regresar a la ciudad, una mujer anciana nos pidió raite. Nos preguntó si antes habías visitado el puerto y le dijimos que era la primera vez. Nos invitó a regresar, pero le confesamos que nos daba algo de miedo porque acabábamos de ver a unos chicos que viajaban en camionetas y traían armas. “No pasa nada”, expresó la mujer y sonrió.

Para “demostrarnos” que no pasaba nada, la mujer nos contó una historia: hace tiempo, llegó de visita don Tony -como le decían de cariño a Antonio Ezequiel Cárdenas Guillén, ex líder del Cártel del Golfo-. Los pescadores se reunieron para hablar con él. Le dijeron que siempre estaban en disposición de colaborar, pero que ya no podían pagar las cuotas que les cobraban porque no había mucha pesca. Don Tony les preguntó quién les cobraba y le dijeron: “Pues el señor que tiene usted aquí de jefe”. “¿Ah, sí?”, expresó don Tony sorprendido y agregó: “Ya no se preocupen por eso”. Días después, las cuotas terminaron y por ahí el jefe apareció muerto.

La experiencia que Tamara y yo tuvimos en El Mezquital, más otras visitando lugares como Playa Bagdad o la desembocadura del río Bravo y siendo testigos de cómo algunas lanchas cruzaban cosas de un lado a otro de la frontera, me hacen pensar en la necesidad de construir una agenda de criminología o delincuencia marítima en Matamoros. La Ofician de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), la define como: “Toda conducta delictiva que se perpetra total o parcialmente en el mar y que está prohibida por el derecho interno [nacional] y el derecho internacional aplicables”. Específicamente, la criminología marítima propone estudiar el crimen y la inseguridad en entornos acuáticos, puertos y alta mar.

La relevancia de una agenda de este tipo, no es para menos. Como documentaron los historiadores Benito Antonio Navarro y Octavio Herrera, desde mediados del siglo XIX por la Franja del Nueces o en el puerto del Refugio, en el delta del río Bravo, el contrabando de mercancías y ganado fue una constante en una ruta que abarcaba la costa de Corpus Christi hasta el puerto de Nueva Orleans. Y en el pasado reciente, autoridades estadounidenses han revelado que el Cártel del Golfo –cuya casa es Matamoros- ha utilizado el Golfo de México para actividades y negocios delictivos; impactando el ecosistema y la seguridad marítima.

Desde esta perspectiva, es más que necesaria una agenda de criminología marítima en Matamoros. Por supuesto, el litoral de esta ciudad solamente sería el locus de partida para comprender cómo se desarrollan actividades criminales y entornos de inseguridad en espacios transfronterizos marítimos y terrestres. Sobre este objeto de estudio hay un vacío de investigación académica en la región, por lo que se propone una agenda dividida en cuatro líneas que, en parte, responden a problemas nacionales como la seguridad humana y la protección de sistemas socioecológicos.

  1. Rutas de tráfico y contrabando en la frontera marítima con Texas. Debido al endurecimiento de la vigilancia y control terrestre en la frontera entre Tamaulipas y Texas, es muy probable que los traficantes de migrantes recurran a vías marítimas. Ante esto, algunos temas centrales a investigar serían: rutas trazadas, tipos de tráficos y contrabandos, modus operandi, comunidades costeras vulneradas, etc.
  2. Pesca ilegal y delitos ambientales en la Laguna Madre. Como se sabe, la Laguna Madre es un extenso cuerpo de agua hipersalina, que va desde Port Mansfield, Texas, hasta Soto La Marina, Tamaulipas. Este cuerpo de agua es objeto de una explotación pesquera ilegal, posiblemente vinculada a las coacciones que llevan a cabo organizaciones criminales de la región. Los temas a explorar podrían ser: especies protegidas explotadas, extorsión y control de mercados, cobro de piso y extorsión a cooperativas pesqueras, impacto a la biodiversidad y economía transfronteriza.
  3. Violencia ambiental o ecocidio en el Golfo de México. La contaminación por derrames de petróleo en el mar y, recientemente, la caída de restos de cohetes de la empresa Space X, sin duda daña el ecosistema marino y a las comunidades pesqueras. Al respecto, algunos temas de indagación podrían ser: el impacto de la contaminación en el ecosistema marino, la afectación a las comunidades de pescadores, los debates sobre la seguridad transfronteriza, los posibles vínculos entre transnacionales y organizaciones criminales.
  4. Ecosistemas de violencia costera en la región. Casos como el cobro de piso o extorsiones que vivían los pescadores de El Mezquital, seguramente no desaparecieron con las acciones de don Tony. Como se afirmó hace poco, el litoral de Matamoros en particular y el de Tamaulipas en general, han sido el escenario de desapariciones y asesinatos, de extorsiones y secuestros, de impuestos criminales y castigos violentos, control de embarcaciones locales o infraestructura estratégica. Estos son algunos temas prioritarios para conocer los matices de la violencia costera, en especial su impacto ante desarrollos portuarios como el del Puerto del Norte.

Óscar Misael Hernández Hernández
El Colegio de la Frontera Norte, Unidad Matamoros.


Las opiniones expresadas son responsabilidad de quien las emite y no reflejan necesariamente una postura institucional de El Colegio de la Frontera Norte.

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