En el año de 2012, entrevisté a Joaquín Henández “La Quina” en Tampico. En ese entonces, le
pregunté: ¿de qué se enorgullece de cuando fue líder del sindicato petrolero? La respuesta fue
rápida: “De que durante mi dirigencia, se dejaron de matar adentro del sindicato”. La violencia
siempre ha estado presente en el sindicalismo mexicano, la tolerancia y la conciliación no forma
parte de la dinámica sindical mexicana, al igual que en otras organizaciones, como los partidos
políticos. Ante la incapacidad de convencer a través de la palabra, de las acciones, se recurre a la
represión, a los golpes especialmente contra los disidentes, los que se rebelan ante la imposición y
el autoritarismo. La violencia se registraba en todos los procesos sindicales: la conformación
sindical, la firma de contrato colectivo, las huelgas. No solo las instalaciones sindicales eran
testigos de esta violencia también las Juntas Locales de Conciliación y Arbitraje atestiguaron
muchas agresiones físicas, peleas, golpes hacia los trabajadores. En una presentación que realizó
el Licenciado Oscar Álzaga, en Matamoros, sobre resolución de conflictos, en el año 2015,
proyecto un video sobre una lucha por titularidad contractual en una junta de conciliación de la
Ciudad de México, para mostrar cómo ante las inconformidades se llega a los golpes. Los
trabajadores de Matamoros, considerados rebeldes, estaban horrorizados de cómo se golpeaban
entre ellos. Un trabajador me preguntó: ¿es cierto, que se pelean?, ¿Por qué si todos son
trabajadores no se ponen de acuerdo?. La verdad fui incapaz de contestarle de manera coherente
y convincente ¿Cómo le explicaba que los golpes y las agresiones son la única forma que conocer
algunos para convencer a los que no piensan igual a ellos?
Las agresiones podían venir de desacuerdos entre los mismos trabajadores, pero sobretodo
provenían de golpeadores contratados por el sindicato dominante o bien por la parte patronal.
Aunque, los trabajadores también eran golpeados e intimidados por el gobierno., o con la
complacencia gubernamental. En los años ochenta y noventa marché con distintos contingentes
obreros independientes que exigían mejores condiciones salariales y laborales, y un sindicalismo
más democráticos, y buscaban llegar al Zócalo para plantear sus demandas, el objetivo era
imposible, la policía con gases lacrimógenos y macanazos impedían llegar; en otras ocasiones, se
unían individuos que provocaban y causaban desmanes. La llamada a no caer en provocaciones
por parte de los dirigentes eran continuas, pero no pocas veces eso fue imposible, sobre todo
cuando las agresiones policiales comenzaban contra los trabajadores y acompañantes que
únicamente estábamos marchando.
Que esto haya acontecido en tiempos pasados, resulta explicable por el autoritarismo
gubernamental y sindical que persistían, pero que acontezcan o resurjan en tiempos de “la
primavera laboral de la 4T”, como han expresado sus senadores
(https://www.facebook.com/morenasenadores/posts/la-primavera-laboral-beneficia-a-millones-
de-trabajadoras-y-trabajadoresdesde-20/1220713870241641/), en donde se ha aprobado una
nueva Ley Federal del Trabajo y otras tantas leyes que benefician a los trabajadores, parece
impensable. Sin embargo, la primavera laboral solo existe en el papel, los trabajadores siguen
confrontando la represión y el golpeteo cuando quieren cambiar su sindicato o exigir el
cumplimiento de su contrato colectivo. Así lo evidencian, una parte importante de los casos
presentados ante los Mecanismos Laborales de Respuesta Rápida (MLRR) en donde se denuncia la
obstrucción, amenaza y agresiones para conformar sindicatos democráticos. El control no solo ha
provenido de los sindicatos y patrones sino del mismo gobierno, durante el conflicto de
Matamoros, en 2019, Ricardo Monreal, le llamo a la abogada Susana Prieto para que parará el
movimiento obrero, más tarde el gobierno estatal, aprehendería y encarcelaría a la lideresa.
A pesar de las denuncias de trabajadores, ONGS, activistas, el ataque en contra de los trabajadores
no han cesado, lo que contraviene una de las ideas centrales del nuevo sistema laboral mexicano,
en donde se exalta que la conciliación laboral debe ser la forma principal de solucionar conflictos,
desconociendo la desigualdad en recursos que existen entre patrones y trabajadores. La situación
por el contrario, ha empeorado, así lo muestran dos eventos recientes: primero, el baleado que
sufrieron los trabajadores huelguistas de Tornell en la madrugada del 18 de marzo, por decenas de
personas armadas que llegaron a atacarlas en sus guardias nocturnas, dejando 4 heridos,
(https://www.youtube.com/watch?v=KLnslyweV2Y). De acuerdo, a los trabajadores, los policías de
la zona no hicieron nada por protegerlos, a la fecha sólo dos personas han sido detenidas. El otro
caso fue la amenaza e intimidaciones que han recibido los trabajadores de la Mina canadiense
Camino Rojo, no solo en el espacio de trabajo sino también en su casa, debido a querer cambiar de
sindicato. El caso cobró relevancia en virtud de que el dictamen proveniente de los MLRR
denunciaron que la amenaza a los trabajadores había provenido de individuos perteneciente a un
cártel del crimen organizado.
No es la primera vez que el crimen organizado ha sido mencionado en ataques a trabajadores,
especialmente a mineros, el caso más reciente la desaparición de varios de ellos en Sinaloa,
(https://adondevanlosdesaparecidos.org/2026/02/23/un-mes-sin-respuestas-seis-claves-sobre-la-
desaparicion-de-los-mineros-en-sinaloa/), sin embargo, lejos de aceptar que los trabajadores ya
no solo son atacados por patrones, golpeadores sino por el crimen organizado, las autoridades han
expresado que la resolución se extralimita en su recomendación, porque la violencia no es asunto
laboral, (https://www.eldiariodechihuahua.mx/economia/2026/apr/09/desestima-stps-
resolucion-de-panel-sobre-camino-rojo-786516.html). Solo habría que recordarle a nuestros
gobernantes, que estas intimidaciones y agresiones en contra de los trabajadores, están
proviniendo por la búsqueda de sindicatos representativos y sus derechos laborales, es decir, por
ser trabajadores, entonces la recomendación procede y lo que sigue es brindar protección a los
trabajadores en sus distintas expresiones de lucha, solo si esto acontece, los trabajadores podrían
aceptar que el invierno laboral parece estar llegando a su fin.
Cirila Quintero Ramírez
El Colegio de la Frontera Norte, Unidad Matamoros.
| Las opiniones expresadas son responsabilidad de quien las emite y no reflejan necesariamente una postura institucional de El Colegio de la Frontera Norte. | |
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