Frontera: amargo sabor del azúcar

La diabetes mellitus es una enfermedad crónica que se ha convertido en un problema de salud pública. A nivel mundial en el año 2000 había aproximadamente 140 millones de personas diabéticas, una década después la OMS estimaba que alrededor de 200 millones de personas padecían la enfermedad y, pronostica que de no tomarse medidas de intervención, esta cantidad se duplicará para 2030.

México no es la excepción y la diabetes en los últimos años ha tenido un crecimiento vertiginoso.

En 2006 la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) estimaba que existían alrededor de 7 millones que padecían diabetes entre los diagnosticados y los que no sabían de su enfermedad. Incrementándose al doble de diabéticos en sólo seis años según la Ensanut realizada en 2012.

Quien padece diabetes ve afectada su calidad de vida y sus actividades diarias. Además surgen diferencias entre los miembros de su familia debido a cambios en los hábitos alimenticios del paciente, al costo que implica su atención y al tiempo que es necesario dedicarle. Tornándose más dramática la situación familiar si carece de recursos económicos y de seguridad social.

La diabetes es progresiva y mortal, en 1980 figuraba como la novena causa de muerte en México, para 1998, según el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), ocupó la tercera posición y, a partir de 2004, se convirtió en la segunda causa de mortalidad. Sin embargo, entre la población de 15 a 64 años es la principal causa de muerte, por lo que se ha vuelto común escuchar la frase “murió a causa del azúcar”.

En la frontera norte, un promedio de 304 personas diarias fallecieron de diabetes durante 2010 según estadísticas de INEGI, siendo la tercera causa de mortalidad.

Por estados, Coahuila en ese año registró, por cada mil fallecimientos, 151 muertes a causa de la diabetes, en Tamaulipas tuvieron 148 y en Nuevo León 128.

Por otro lado, estadísticas de la Ensanut 2012 señalan que en esta región, 12 de cada 100 niños menores de cinco años poseen sobrepeso u obesidad, alrededor de la tercera parte de los adolescentes entre 12 y 19 años también poseen alguna de estas características y en la población mayor de 20 años, 73 personas de cada 100 ya tienen alguno de estos factores de riesgo para contraer diabetes.

Ante esta problemática, la Secretaría de Salud en los últimos años ha implementado diferentes programas de prevención, basados en la alimentación saludable y el ejercicio, con el fin de reducir la obesidad y el sedentarismo que son importantes factores asociados con la diabetes. Sin embargo, no han tenido los resultados esperados y cada día hay más personas diabéticas.

Por ello es urgente evaluar los programas dedicados a combatir la diabetes y en su caso modificarlos sobre la base de los aspectos económicos, políticos, sociales y culturales involucrados en su génesis. De otra manera, la tendencia en el incremento de la morbilidad y la moralidad por diabetes continuará ascendiendo con inimaginables consecuencias sociales y económicas.