Falsas verdades y el Banco Mundial

Por Belem Vásquez Galán

Investigadora

Publicado en milenio.com

 

Se le atribuye al primer ministro británico Disraeli la frase de que existen tres clases de falsas verdades: las mentiras, las malditas mentiras y las estadísticas. Un ejemplo de falsas verdades es el incidente reciente con el reporte  sobre competitividad “Doing Business” (“haciendo negocios” en español) elaborado por el Banco Mundial y que se publica cada año. En este reporte los países son rankeados de acuerdo a una calificación que mide la competitividad del ambiente de negocios a través de estadísticas sobre el número de días que toma abrir una empresa, el costo de los permisos de construcción, la facilidad para declarar impuestos y otros más. El 12 de enero de este año, el Wall Street Journal publicó una entrevista con Paul Romer, reconocido economista y jefe del equipo de economía encargado de la elaboración del reporte Doing Bussiness, en donde sorpresivamente reconoce que la calificación obtenida por algunos países se había deteriorado por los cambios metodológicos introducidos año tras año por el Banco Mundial.  En específico, Romer pidió disculpas a Chile porque la pérdida de competitividad que arrojaba el ranking se podía atribuir, no a un deterioro real del ambiente de negocios sino a la manipulación metodológica del Banco  Mundial  que daba la impresión de penalizar la economía chilena bajo el mandato de Michel Bachelet, del partido socialista. A partir de que Bachelet se convierte en Presidenta en 2014, la posición de Chile pasó de 34 a la posición 57 en 2017.  

Siendo Paul Romer un investigador con rigor académico aplicado al analisis de datos, notó que de haber mantenido una metodología sin cambios, entre 2014 y 2017, Chile solo habría perdido cinco posiciones en el ranking mundial, pero con las nuevas metodologías perdió 23 lugares, precisamente durante el gobierno socialista de Bachelet. Para los flujos de inversión internacional, los reportes sobre competitividad del Banco Mundial son un referente importante que les permite tomar decisiones sobre dónde invertir y los riesgos que se adquieren al ubicar sus empresas en esos países, por lo tanto las declaraciones de Paul Romer indican que la elaboración de los reportes e indicadores sobre competitividad sugieren que no son confiables pues podrían tener motivaciones políticas de algunas ideologías al interior del Banco Mundial. Esta situación pone en serias dudas la credibilidad de los reportes elaborados por el personal de esta institución, ya que parece que gobiernos de izquierda y sin apego a ideologías neo liberales, podrían ver mermada su imagen por los estadísticos manipulados del Banco Mundial o de otras instituciones internacionales.     Como es de esperarse, los reclamos de Chile no se hicieron esperar. La posición como jefe economista de Romer en el Banco Mundial se volvió insostenible, y solo 12 dias después de la entrevista con el Wall Street Journal, renunció.     

Dra. Belem I. Vásquez Galán

El Colegio de la Frontera Norte