El Tratado México-Unión Europea: nuevas expectativas, nuevos retos.

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Opinión de Cirila Quintero Ramírez Investigadora de El Colegio de la Frontera Norte

jueves 9 de julio de 2026

El día de ayer, el Secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, anunció la aprobación del Acuerdo Global Modernizado entre México y la Unión Europea. El nombre del acuerdo, en español, es Acuerdo de Coordinación Política y Cooperación entre la Comunidad Europea y sus Estados Miembros y los Estados Unidos Mexicanos. (ACPCEM). Es decir, por el nombre iría más allá del ámbito comercial y se trataría más de un acuerdo de cooperación entre México y 15 países europeos. En opinión de Ebrard (https://www.facebook.com/reel/1388268053288019), esto representa una muy buena noticia en materia de inversiones y exportaciones. 

El documento actual constituye la actualización de un primer acuerdo firmado en 1997, formalizado en el año 2000,  y actualizado en 2018 (https://consulmex.sre.gob.mx/milan/index.php/es/avisos/53-principales-caracteristicas-del-acuerdo-comercial-ue-mexico). Es decir, forma parte del grupo de acuerdos comerciales que México firmó en los años noventa, pero que no había sido tan utilizado, y conocido, como el Tratado comercial con Estados Unidos. Situación que ha ido cambiando en los últimos años, de acuerdo con analistas, como Edmé Domínguez, profesora emérita de la Universidad de Gotemburgo, la importancia hacia Europa de parte de México, se ha incrementado del año 2000 a la fecha. De acuerdo, con esta analista, del 2000 al 2024, la relación bilateral entre México y la Unión Europea se cuadruplicó, llegando a 82,000 millones de euros, lo que convirtió a México en el segundo socio comercial de la Unión Europea en América Latina, después de Brasil. Aunque también la misma analista señala que la balanza comercial es desigual, se importa más de lo que se exporta. Uno de los sectores que más ha aprovechado este tratado ha sido la industria automotriz, que exportar partes y/o vehículos al mercado estadounidense. Sirviendo más como plataforma de exportación que de comercio bilateral. 

El acuerdo recién firmado, en inicio constituye una expectativa interesante en cuanto a la posibilidad de diversificar la economía mexicana con otros países a través de la bilateralidad y no solo de la dependencia de Estados Unidos. Además de que se centra en otros sectores como la agricultura, a la par de la industria, y otros sectores novedosos como el comercio digital. También se enuncia la posibilidad de estimular a la pequeña y mediana industria mexicana, tan olvidada por el gobierno mexicano y existe un compromiso para protección de los derechos de los trabajadores, sobre la base de los convenios de la Organización Internacional del Trabajo y la protección del medio ambiente y del clima, sobre la base de acuerdos multilaterales en materia de medio ambiente e interesantemente incluye un apartado para evitar la corrupción en el intercambio comercial.  Estos factores lo distinguen sin duda del acuerdo comercial que mantiene el país con Estados Unidos. 

Sin embargo, una primera leída del Acuerdo muestra una predominancia de lo comercial, consistente en la liberación económica para la comercialización de productos, especialmente agrícolas, exceptuando sectores en los que Europa tiene relevancia, como la industria vitivinícola; así como bienes industriales.  El reto de México consistirá en superar la mera exportación de materias primas, como lo ha sido históricamente, y pasar a productos agrícolas procesados, algo difícil, cuando el Acuerdo también menciona la protección a sectores económicos claves europeos, en donde la agroindustria juega un papel importante. De la misma manera, tendrá que superar la simple exportación de ensamblaje industrial y transitar a productor de mayor valor agregado en el sector industrial. 

Finalmente, el acuerdo también enfatiza la protección a las inversiones europeas, a través de Sistema de Tribunales de Inversiones. El apartado regresa al motor principal que tiene todos los acuerdos/tratado comercial actuales, proteger las inversiones, sin embargo, la inclusión de “normas sobre instrumentos de defensa comercial, es decir, los procedimientos para luchar contra las prácticas comerciales desleales, tales como medidas antidumping y antisubvención y salvaguardias globales y bilaterales. La UE y México confirman también sus derechos y obligaciones con arreglo a los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio y convienen en mejorar la transparencia y mantener consultas adicionales…(así como estipular)  que las empresas que operen en México deben respetar los mismos principios básicos de competencia que en Europa y evitar el abuso de posición dominante”, https://consulmex.sre.gob.mx/milan/index.php/es/avisos/53-principales-caracteristicas-del-acuerdo-comercial-ue-mexico no deja de ser de ser bastante promisorio para que no solo las nuevas sino las inversiones europeas ya existentes en el país se adhieran al cumplimiento de este acuerdo, que hasta el momento, su cumplimiento, en materia laboral y ambiental, ha estado pendiente.

Cirila Quintero Ramírez
El Colegio de la Frontera Norte, Unidad Matamoros.


Las opiniones expresadas son responsabilidad de quien las emite y no reflejan necesariamente una postura institucional de El Colegio de la Frontera Norte.

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