Covid: Los adultos mayores no son bebés

A lo largo de esta pandemia las estadísticas globales muestran que la mayoría de los casos letales se concentran en adultos mayores, ya que presentan más comorbilidades, discapacidades, dependencia de cuidados y en muchos casos falta de ingresos suficientes y acceso a servicios médicos de calidad.

Por esta razón, los gobiernos se han preocupado por protegerlos, pero muchas de las acciones llevadas a cabo no toman en cuenta su punto de vista y han sido tratados como bebés sin capacidad de agencia y no se les ha dado la oportunidad de incidir en su vida diaria durante la pandemia.

Según el artículo cuarto de la Ley de los derechos de las personas adultas mayores, se debe observar una inserción de este grupo etario en todos los órdenes de la vida pública y en los ámbitos de su interés deben ser consultados y tomados en cuenta, promoviéndose su presencia e intervención, lo cual no ha sucedido durante la pandemia.

El Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) federal y sus homólogos estatales deben tener mayor incidencia en las acciones dirigidas a la atención de la pandemia, no solo de aquellas personas que están en centros geriátricos, sino en toda la población de adultos mayores, la cual presenta condiciones diferenciadas en salud e independencia. También deberían ser escuchadas las organizaciones de trabajadores jubilados.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de la Organización para las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay que “garantizar que las personas mayores sean protegidas del Covid sin estar aisladas, estigmatizadas, dejadas en una situación de mayor vulnerabilidad o sin poder acceder a las disposiciones básicas y a la atención social, respetándose sus derechos”.

En el estudio Recomendaciones generales para la atención de las personas adultas mayores desde una perspectiva de derechos humanos, la CEPAL señala que “la propagación del virus puede dificultar el tratamiento de las enfermedades crónicas que padezcan las personas mayores, exponiéndolas a una muerte anticipada. También se pueden presentar situaciones de discriminación por edad cuando se privilegia la atención de urgencia de las personas en edades más jóvenes infectadas por el virus”.

La CEPAL señala además que “el inadecuado equilibrio de las acciones de distanciamiento social puede crear una situación difícil para las personas mayores que necesitan protección contra el COVID-19, porque hay que tomar en cuenta que ya pueden estar suficientemente aisladas”. Hay que tener un enfoque de género, pues las mujeres viven más que los hombres en promedio y por lo tanto permanecen solas más años al final de su vida.

De un día a otro muchos adultos mayores dejaron de ser visitados por sus hijos y nietos con regularidad. Tampoco se les permite ingresar a tiendas, bancos, oficinas gubernamentales o restaurantes. Es decir, tienen que estar solos en su casa y cuando necesitan salir a realizar alguna diligencia no se les permite llevarla a cabo.

A falta de medidas diferentes a prohibirles la entrada, los negocios, por miedo a sanciones por parte del gobierno, no los dejan entrar y los adultos mayores tienen que peregrinar para poder entrar a comprar a una tienda, hacer un trámite o poder comer ocasionalmente fuera de su casa o tomarse un café.

Algunos supermercados han establecido horarios preferenciales para los adultos mayores por las mañanas, pero no prohíben la entrada al resto de la gente en esos horarios, por lo que el riesgo de contagios es el mismo. En el caso de los restaurantes por ejemplo, puede ser que estén solos, pero aún así no se permite la entrada a los adultos mayores aunque el riesgo de contagio sea bajo. 

La pandemia ha durado mucho tiempo y es necesario aprender a vivir con ella, cuidando a nuestros adultos mayores, pero también escuchándolos y tratarlos con respeto.  

Una combinación entre horarios o días preferenciales para salir, uso de tapabocas, sana distancia, lavado de manos, restricciones de aforo en comercios y habilitación de espacios al aire libre, apoyo de cuidados y médico, acompañamiento psicológico, uso de la tecnología para videoconferencias y suministros básicos debería ser considerada para la población de adultos mayores, que en el 2020 como todo el resto de la población mundial pasaron uno de los peores años de su vida.

Si visitas a un adulto mayor debes hacerlo con tapabocas y careta, tanto él como tú, mantener la sala distancia, evitar saludarse de mano o beso, lavarse las manos o usar gel y verse en espacios abiertos o ventilados. Es preferible verse con todas las medidas de precaución y escuchar sus necesidades, que no verse tanto tiempo o verse sin precauciones.

Debemos de cuidarlos, escucharlos y darles autonomía, para hacer que su calidad de vida durante la pandemia sea la mejor.

Dr. Jesús Rubio Campos

El Colegio de la Frontera Norte

Publicado el: 14/01/2021

Publicado: jueves 14 de enero de 2021

Covid: Los adultos mayores no son bebés

A lo largo de esta pandemia las estadísticas globales muestran que la mayoría de los casos letales se concentran en adultos mayores, ya que presentan más comorbilidades, discapacidades, dependencia de cuidados y en muchos casos falta de ingresos suficientes y acceso a servicios médicos de calidad.

Por esta razón, los gobiernos se han preocupado por protegerlos, pero muchas de las acciones llevadas a cabo no toman en cuenta su punto de vista y han sido tratados como bebés sin capacidad de agencia y no se les ha dado la oportunidad de incidir en su vida diaria durante la pandemia.

Según el artículo cuarto de la Ley de los derechos de las personas adultas mayores, se debe observar una inserción de este grupo etario en todos los órdenes de la vida pública y en los ámbitos de su interés deben ser consultados y tomados en cuenta, promoviéndose su presencia e intervención, lo cual no ha sucedido durante la pandemia.

El Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) federal y sus homólogos estatales deben tener mayor incidencia en las acciones dirigidas a la atención de la pandemia, no solo de aquellas personas que están en centros geriátricos, sino en toda la población de adultos mayores, la cual presenta condiciones diferenciadas en salud e independencia. También deberían ser escuchadas las organizaciones de trabajadores jubilados.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de la Organización para las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay que “garantizar que las personas mayores sean protegidas del Covid sin estar aisladas, estigmatizadas, dejadas en una situación de mayor vulnerabilidad o sin poder acceder a las disposiciones básicas y a la atención social, respetándose sus derechos”.

En el estudio Recomendaciones generales para la atención de las personas adultas mayores desde una perspectiva de derechos humanos, la CEPAL señala que “la propagación del virus puede dificultar el tratamiento de las enfermedades crónicas que padezcan las personas mayores, exponiéndolas a una muerte anticipada. También se pueden presentar situaciones de discriminación por edad cuando se privilegia la atención de urgencia de las personas en edades más jóvenes infectadas por el virus”.

La CEPAL señala además que “el inadecuado equilibrio de las acciones de distanciamiento social puede crear una situación difícil para las personas mayores que necesitan protección contra el COVID-19, porque hay que tomar en cuenta que ya pueden estar suficientemente aisladas”. Hay que tener un enfoque de género, pues las mujeres viven más que los hombres en promedio y por lo tanto permanecen solas más años al final de su vida.

De un día a otro muchos adultos mayores dejaron de ser visitados por sus hijos y nietos con regularidad. Tampoco se les permite ingresar a tiendas, bancos, oficinas gubernamentales o restaurantes. Es decir, tienen que estar solos en su casa y cuando necesitan salir a realizar alguna diligencia no se les permite llevarla a cabo.

A falta de medidas diferentes a prohibirles la entrada, los negocios, por miedo a sanciones por parte del gobierno, no los dejan entrar y los adultos mayores tienen que peregrinar para poder entrar a comprar a una tienda, hacer un trámite o poder comer ocasionalmente fuera de su casa o tomarse un café.

Algunos supermercados han establecido horarios preferenciales para los adultos mayores por las mañanas, pero no prohíben la entrada al resto de la gente en esos horarios, por lo que el riesgo de contagios es el mismo. En el caso de los restaurantes por ejemplo, puede ser que estén solos, pero aún así no se permite la entrada a los adultos mayores aunque el riesgo de contagio sea bajo. 

La pandemia ha durado mucho tiempo y es necesario aprender a vivir con ella, cuidando a nuestros adultos mayores, pero también escuchándolos y tratarlos con respeto.  

Una combinación entre horarios o días preferenciales para salir, uso de tapabocas, sana distancia, lavado de manos, restricciones de aforo en comercios y habilitación de espacios al aire libre, apoyo de cuidados y médico, acompañamiento psicológico, uso de la tecnología para videoconferencias y suministros básicos debería ser considerada para la población de adultos mayores, que en el 2020 como todo el resto de la población mundial pasaron uno de los peores años de su vida.

Si visitas a un adulto mayor debes hacerlo con tapabocas y careta, tanto él como tú, mantener la sala distancia, evitar saludarse de mano o beso, lavarse las manos o usar gel y verse en espacios abiertos o ventilados. Es preferible verse con todas las medidas de precaución y escuchar sus necesidades, que no verse tanto tiempo o verse sin precauciones.

Debemos de cuidarlos, escucharlos y darles autonomía, para hacer que su calidad de vida durante la pandemia sea la mejor.

Dr. Jesús Rubio Campos

El Colegio de la Frontera Norte

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