El mercado de trabajo está regulado por normas de ámbito nacional (la Ley Federal del Trabajo, el artículo 123 de la Constitución, etc.) y depende del número de trabajadores y de sus capacidades, pero también de las características productivas de cada región y localidad. Los puestos de trabajo que se ofrecen en las zonas rurales de Oaxaca o Sinaloa poco tienen que ver con los empleos de Mexicali o Tijuana. Por ello hay personas que se desplazan de una región a otra en busca de empleo.
En términos generales, los salarios pagados en Baja California son superiores a los del resto del país. Según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) sólo 43 por ciento de los ocupados no cobra o cobra menos de un salario mínimo. En México hasta el 50 de los ocupados no recibe ingresos o ingresa menos del salario mínimo.
Pero no todo es el salario. Un empleo de calidad tiene asociadas prestaciones adicionales. Por ejemplo, vacaciones pagadas, aguinaldo, acceso a las instituciones de salud, contrato escrito, un número adecuado de horas trabajadas por semana.
Estas condiciones también son mejores en Baja California. Según los datos más recientes de la ENOE, el 83 por ciento de los trabajadores de BC cuenta con prestaciones laborales. En México es el 70 por ciento. Casi lo mismo ocurre con el acceso a las instituciones de salud: 59 por ciento en BC frente a 40 por ciento en el país. Y con la informalidad, bastante menor en BC (38 por ciento) en comparación con el resto de México (55 por ciento).
Otros aspectos son más parecidos. Como la proporción de ocupados que labora más de 48 horas semanales, y que afecta a uno de cada cuatro trabajadores. Aquí surge una pregunta: cuando se aprueba una reducción gradual de la jornada de 48 a 40 horas semanales, ¿se es consciente de que una cuarta parte de los trabajadores todavía dedica más de 48 horas a su actividad laboral?
También son relevantes las diferencias por sexo. Las mujeres se desempeñan en comercios, restaurantes, servicios de alojamiento y servicios sociales en mayor proporción que los hombres; mientras que estos lo hacen en la construcción y los transportes mucho más que las mujeres. En parte por esta especialización en distintos sectores, las mujeres cobran salarios menores a los de los hombres. Por ejemplo, en Baja California, 8 por ciento de los ocupados gana más de dos salarios mínimos, mientras que esta cifra es solo 5 por ciento entre las mujeres. En cambio, ellas son más propensas a desempañarse en empleos con prestaciones laborales, contrato escrito, acceso a instituciones de salud, jornadas laborales de menos de 48 horas semanales, etc. Distintas características de lo que es un empleo de calidad.
Por edades también hay diferencias. Los jóvenes no acceden a los mismos puestos de trabajo que las personas que llevan más tiempo en el mercado laboral. Lo mismo ocurre según el nivel de educación, o la experiencia acumulada. Todo ello da lugar a un amplio entramado de características personales y de los empleos de calidad que se combinan para generar algunas tendencias generales, como que los salarios sean mayores y las condiciones de trabajo mejores en Baja California y en la frontera norte que en el resto de México.
Finalmente, cabe tener en cuenta que el crecimiento de la economía es lo que impulsa la creación de puestos de trabajo y especialmente de empleos de calidad, en el sector formal. Una marea alta levanta todos los barcos. Una lástima que se sigan acumulando años de lento crecimiento, y que muchos de los empleos actuales sean precarios, con remuneraciones inferiores al salario mínimo, y condiciones de trabajo inadecuadas.
Óscar Peláez Herreros
El Colegio de la Frontera Norte, Departamento de Estudios Económicos.
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