La industria maquiladora atraviesa actualmente una de sus crisis de empleo más severas de los últimos años, con efectos particularmente profundos en la frontera norte del país. De acuerdo con estimaciones recientes, entre 2023 y la fecha actual se han perdido alrededor de 183 mil empleos maquiladores a nivel nacional, de los cuales 143 mil corresponden a la región fronteriza, lo que resulta especialmente alarmante si se considera que cada empleo directo en la maquila genera, en promedio, otros dos empleos indirectos.
La ciudad más afectada ha sido Ciudad Juárez, principal polo de inversión maquiladora en México, donde se han registrado más de 60 mil empleos perdidos, una cifra que ha encendido alertas tanto en el sector empresarial como en distintos niveles de gobierno.
La Dra. Cirila Quintero Ramírez, investigadora de la Unidad Matamoros de El Colegio de la Frontera Norte (El Colef), señala que esta crisis no es un fenómeno nuevo, sino parte de una dinámica recurrente en la historia de la maquiladora. Desde su surgimiento en la década de 1970, el sector ha enfrentado episodios críticos en los años ochenta, en el año 2000 —cuando se perdieron cerca de 250 mil empleos— y, de manera más prolongada, desde la crisis financiera internacional de 2008. No obstante, la situación actual se ha agudizado a partir de 2023 debido a diversos factores.
Entre las principales causas se encuentran los cambios en las políticas arancelarias, el impacto residual de la pandemia de COVID-19 y las disrupciones en las cadenas globales de valor, a lo que se suma la dependencia estructural de la maquiladora respecto a la economía internacional, en particular de las corporaciones transnacionales y de sectores como el automotriz. En este contexto, las tensiones económicas que afectan a Estados Unidos y al mercado global tienen repercusiones directas en el empleo maquilador en México.
Asimismo, la investigadora advierte que las nuevas medidas arancelarias aplicadas a insumos estratégicos como el acero —incluido el de origen chino utilizado por diversas industrias norteamericanas— han incrementado los costos de producción y profundizado la inestabilidad del sector.
Más allá de las cifras, la crisis tiene un fuerte impacto social. En ciudades como Ciudad Juárez y Matamoros, se han documentado casos de trabajadores que permanecen resguardando las plantas cerradas, incluso en condiciones climáticas adversas, con el objetivo de proteger la maquinaria y asegurar el pago de sus indemnizaciones. Cada empleo perdido, subraya la Dra. Quintero, representa a una familia que queda sin su principal fuente de ingresos.
En este escenario, la investigadora expresa su preocupación por la ausencia de una política gubernamental clara y articulada que garantice los derechos laborales de las y los trabajadores afectados. Si bien instancias como el Centro de Conciliación pueden intervenir, su capacidad es limitada sin un respaldo firme del Estado y sin un diálogo efectivo con las empresas para asegurar el pago íntegro de las indemnizaciones.
La crisis reciente asociada a una sola firma transnacional, con afectaciones simultáneas desde Matamoros hasta Mexicali, evidencia —por primera vez de manera tan clara— la vulnerabilidad sistémica del modelo maquilador en toda la frontera norte. Ante ello, la Dra. Quintero considera indispensable que el Gobierno federal, la Secretaría del Trabajo y las instancias correspondientes diseñen un programa integral de atención, orientado a garantizar los derechos laborales y a establecer compromisos claros con los corporativos responsables.
Finalmente, plantea una reflexión de fondo: más allá de la llegada de nuevas inversiones o maquiladoras, resulta necesario cuestionar la viabilidad del modelo maquilador como eje del desarrollo regional, dado que cada crisis recurrente deja a miles de personas sin empleo ni ingresos, revelando los límites estructurales de este esquema productivo. La reflexión completa de la Dra. Quintero se encuentra disponible a través del canal de YouTube de El Colef: https://youtu.be/uet0NbBq9lQ
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