Violencia y pobreza en México

Kofi Annan, séptimo Secretario General de las Naciones Unidas y Premio Nobel de la Paz, expresó que “Hoy, la seguridad se entiende cada vez menos en términos militares, y mucho más como la ausencia de conflicto. Es de hecho un fenómeno que abarca el desarrollo económico, la justicia social, la protección del medio ambiente, la democratización, el desarme y el respeto a los derechos humanos”.

Sin embargo, los índices de violencia en México han generado que la opinión pública pida la entrada de los militares, además de repartir culpas entre diversos sectores de la población por el incremento de este clima de inseguridad.

En esta edición de El Correo Fronterizo entrevistamos al Dr. Jesús Pérez Caballero, Investigador Cátedra del Departamento de Estudios Culturales de El Colegio de la Frontera Norte sede Matamoros, quien nos habló sobre mitos que existen entre pobreza y violencia, las fuerzas armadas como contraparte de la violencia y si México posee las características de Estado fallido.

El Correo Fronterizo: Hay opiniones que suelen colocar a la pobreza como motivo causal de la violencia, entonces ¿la pobreza, marginalidad es un factor que propicia y propaga la violencia?

Dr. Jesús Pérez Caballero: No existe una correlación entre violencia y pobreza, los estados más pobres de México o los países más pobres del mundo no son los más violentos.

Lo que sí hay son tres variantes que, a los investigadores de buena fe sí les puede nublar la vista y pensar en una correlación entre violencia y pobreza:

  • Violencia y desigualdad.
  • Violencia y falta de instituciones
  • Cambios abruptos en posición social del individuo.

Estas tres variantes impactan en la percepción del individuo sobre la pobreza. Es evidente que en algunos lugares donde se combinan estos factores y además condiciones de precarización muy grandes, ciertas zonas fronterizas, los grupos del crimen organizado encuentran las condiciones para reclutar personas con propuestas dinero fácil; sin embargo, no es correlativo, porque la violencia la tendríamos en focos rojos en Chiapas, Oaxaca por las condiciones de pobreza y no por las redes de tráfico que existen por su condición de frontera sur.

La pobreza es algo que debemos tener en cuenta en cuestiones de seguridad, pero debemos tener la capacidad de ver más allá, en toda la complejidad que implica, para discernir entre pobreza y violencia. No en una correlación.

 

El Correo Fronterizo: Cada vez que hay una noticia sobre inseguridad o violencia, surgen los comentarios que piden mayores penas para los delincuentes detenidos, además de solicitar la entrada del ejército a las calles para recuperar la paz ¿es esto una solución a los problemas de violencia?

Dr. Jesús Pérez Caballero: Depende de cada lugar.  Es complicado tener un pronóstico a escala nacional sobre ese tema. Es evidente que en algunos lugares se requiere un mínimo de involucramiento de las fuerzas armadas; es necesario tener una contraparte estatal que detenga a los delincuentes, sea el ejército o policías.

Sin embargo, las bases militares en cuestiones de seguridad llevan varias décadas, no empiezan con Calderón. Tenemos las calles con una militarización difusa, un ejemplo es el número de secretarios municipales o estatales de seguridad que son ex-militares, esto se ha mantenido desde Salinas de Gortari.

Entonces, es imposible que lo que ya se ha catado se mejore ampliando la competencia de los fracasados, a partir de ahí hay que cambiar ese paradigma.

 

El Correo Fronterizo: Para cerrar y partiendo de una idea propagada ¿Es México un Estado fallido?

Dr. Jesús Pérez Caballero: Este es un concepto bastante mentiroso y que no creo que deba utilizar para México. Cuando se usa, de buena o mala fe, la gente no es consciente del grado de intervención que requiere catalogar a un Estado como fallido, y la carga política que tiene catalogarlo como tal.

México no es un Estado fallido, no lo ha sido, siempre ha tenido un control fuerte sobre su territorio, cuenta con instituciones fuertes; con falencias, capturadas o cortadas en su acción, pero las instituciones están.

En cuanto a seguridad, las redes de protección se han atomizado, ya no vienen del ámbito federal o presidencial, sino que vienen desde múltiples ámbitos (municipal, estatal, militar) que de manera directa/indirecta forman una mancuerna creando estructuras público-privadas.

Entonces, hablar en términos de Estado fallido es rídículo, más allá de discursos emotivos, políticos y/o periodísticos. Claro, la violenza está pero hasta hace 10 años Ciudad de México mantenía índices como cualquier país Europeo y jamás como Colombia o Brasil, pero el problema de México es que han habido cambios muy abruptos en periodos cortos.

Por ejemplo, Ciudad Juárez pasa de estándares de primer mundo a niveles superiores a Brasil, pero no podemos hablar de una escalada de la violencia como país.

Soy escéptico al hablar sobre Estado fallido, pero claro que han habido cambios en la violencia, cambios evidentes, pero nunca de superar otros países del entorno. Ahora, hay puntos que agravan esa percepción de la violencia. Uno de ellos es la espectacularidad acompañada de sujetos cortos de pensamiento que difunden la violencia masiva por Internet con lo cual propagan el terror. Otro punto es la vecindad con Estados Unidos y sus canales de información en los cuales difunde lo que le preocupa.

Hablar de Estado fallido es hablar de instituciones rebasadas por actores estatales y eso no ha sucedido en México.