Mujeres migrantes: violencias y estrategias

La población migrante es un grupo vulnerable. Orillados a salir por motivos de violencia, económicos o políticos, dejan  sus lugares de origen como personas marginadas y al adentrarse en un nuevo país, este papel no cambia. Se mantienen invisibles para evitar conflictos con las autoridades o con grupos criminales. Sin embargo, son las mujeres migrantes un caso diferenciado, con riesgos latentes y particulares por su condición de mujer.

En esta edición de El Correo Fronterizo a través de los trabajos realizados por Teresa Cueva y Guillermo Meneses, abordará el tema de la violencia que sufren las mujeres migrantes, así como los métodos que aplican durante su travesía para no ser víctimas o disminuir las consecuencias.

SOBRE LA MIGRACIÓN DE MUJERES

El estudio del movimiento de mujeres en los cruces internacionales se realiza con el interés de rescatar la agencia femenina al afrontar los riesgos del viaje de diversas maneras, apoyándose en recursos personales o de su círculo más cercano, que, aunque precarios, se plantean como suficientes para dejar atrás situaciones no deseadas (Cueva y Terrón, 2014). 

Guillermo Meneses (2012), señala que en 1930 a través de la publicación de “The Life Story of the Mexican Inmigrant” se dio testimonio de la condición de mujeres migrantes, sin embargo, explica que hubo que esperar varias décadas para comenzar a tener trabajados enfocados con ambición teórica en la experiencia femenina de la migración. 

Experiencias durante la travesía, la edad, las familias separadas, las condiciones del lugar de partida, el imaginario que se construye sobre el destino, el choque cultural, el conocimiento, las redes sociales y de apoyo, las instituciones, las organizaciones civiles, la autoridad, entre otros muchos elementos son parte de la experiencia migratoria de las mujeres; una larga historia de desplazamientos pero que era representada solo de manera parcial y, en ocasiones, como acompañante. 

ENTRE MUJERES MEXICANAS Y EXTRANJERAS

El riesgo más crítico de una mujer que migra, y de cualquier persona, es la muerte. Sin embargo, como ya se dijo, durante el trayecto también están expuestas a diferentes tipos de violencia que vulneran aún más su condición. Pero al igual que con el estudio de la migración que por varios años se realizó desde la perspectiva masculina, el análisis de las mujeres migrantes no debe realizarse de manera homogénea. El estudio realizado por Teresa Cueva y Teresa Terrón tomó en cuenta este elemento para realizar su trabajo.

Mujeres migrantes hay alrededor del mundo, sin embargo, en este artículo se aborda el caso de mexicanas y extranjeras en México para establecer los principales riesgos que sufren durante el trayecto. Cabe señalar que las respuestas se dieron como parte de entrevistas en el marco del proyecto Mujeres inmigrantes indocumentadas: historias de transgresión, resistencia, sumisión y reacomodo como estrategias de viaje. Una perspectiva socioeducativa

En el caso de las mujeres mexicanas, comentaron que los principales riesgos eran el abandono de un pollero en el lado de Estados Unidos; extravío en el monte, sin agua y alimentos; caminatas extenuantes de noche por el monte; privación de la libertad y extorsión en México; hostigamiento sexual del “compañero de viaje”; y cruce del río sin saber nadar. 

Por su parte, las mujeres extranjeras en su tránsito por México señalaron que la privación de la libertad y extorsión; abandono y robo del pollero o autoridades; acoso y hostigamiento sexual; abuso sexual; cruce del río sin saber nadar; así como amenazas por parte de grupos del crimen organizado, son los principales riesgos durante el trayecto.

ESCENARIOS DE RIESGOS Y VIOLENCIA

Las restricciones políticas y consulares y los operativos de control de la frontera hicieron que la única solución para migrar fuera la clandestinidad, generalmente por los desiertos y de noche (Meneses, 2012). Es sabido que migrantes se internan en los desiertos para llegar a los Estados Unidos, grupos compuestos de personas mayores, niños, niñas, hombres y mujeres, tienen que recorren grandes distancias en de condiciones climáticas extremas; una vez en marcha no se detienen. 

Hay casos en los que la mujer es abandonada a su suerte tras caer exhausta frente a sus hijos o esposo; otras veces son ellas las que presencian la muerte de sus seres queridos. Pero, tal como explica Meneses, el peligro para la mujer no acaba al cruzar la frontera. Durante unos días quedan recluidas en casa de seguridad, donde los coyotes-polleros las obligan a hacer el aseo, la comida y son abusadas sexualmente por los traficantes.

El secuestro de mujeres migrantes durante su trayecto es otro de los riesgos que pone en evidencia la violencia. Las redes de trata  de personas con falsas promesas de empleo engañan a mujeres que inician la travesía hacia un destino, pero en el trayecto son privadas de la libertad y obligadas a realizar trabajos forzados o a prostituirse. Sin embargo, la mujer migrante que ha sufrido abusos rara vez los denuncia, ya que puede “entorpecer” su viaje migratorio, cuando no ocurre que los responsables de ese abuso fueron policías o funcionarios públicos (Meneses, 2012).

PARA SOBREVIVIR

Teresa Cueva y Teresa Terrón presentan una serie de estrategias que las mujeres migrantes, mexicanas y extranjeras, aplican para no verse inmersas en situaciones de violencia o para reducir las consecuencias. Cuidar la vestimenta para pasar desapercibida, decir o establecer una “relación” con algún compañero de viaje, utilizar anticonceptivos para prevenir embarazos ante las posibles violaciones en el camino, tomar rutas más largas pero que estén alejados de puntos con historial de violencia para migrantes, son algunas de las acciones emprendidas por las migrantes para resistir.

Como ya se dijo, son diversos los factores que exponen a las mujeres a situaciones de riesgo y violencia, pero también estrategias que han implementado y creado ellas mismas para protegerse. En la coyuntura actual es importante visualizar tanto los riesgos como las herramientas de las mujeres con el fin de poder generar conocimiento que sea aplicable a través de políticas públicas de seguridad y protocolos de acción y atención.

 


REFERENCIAS:

Cueva Luna, Teresa Elizabeth y Terrón Maria Teresa, 2014, «Vulnerabilidad de las mujeres migrantes en el cruce clandestino por Tamaulipas-texas», Papeles de Población, México, vol. 20, núm. 79, pp. 209-241.

Meneses, G. (2012). Rastros femeninos en el cruce clandestino de la frontera México-Estados Unidos. Algunos hechos, datos y sugerencias teóricas 1993-2011. In E. Tuñón & M. Rojas, Género y migración (1st ed., pp. 595-627). México: El Colef.