Juventud: movimientos y resistencias. Parte I

En 2005, en la  Universidad de Keyton, el escritor David Foster Wallace leyó el discurso de graduación, que decía: “Están dos peces nadando uno junto al otro cuando se topan con un pez más viejo nadando en sentido contrario, quien los saluda y dice, -Buen día muchachos ¿Cómo está el agua?- Los dos peces siguen nadando hasta que después de un tiempo uno voltea hacia el otro y pregunta -¿Qué demonios es el agua?-”.

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El punto de la historia de los peces es simplemente que las realidades más obvias e importantes son con frecuencia las más difíciles de ver y sobre las que es más difícil hablar. Enunciado como una frase, por supuesto, éste es sólo un lugar común como cualquier otro, pero el hecho es que en las trincheras del día a día de la existencia, los lugares comunes pueden tener una importancia de vida o muerte.’’

Con cerca de 30 millones de jóvenes entre los 15 y 29 años de edad,  en México este sector ocupa el 26% de la población en nuestro país. Con las expectativas, sueños, miedos, frustraciones, inseguridades que trae consigo el paso de la niñez a la adultez,, las y los jóvenes suelen ser vistos como un grupo homogéneo donde, por parte de las y los adultos y las instituciones, muchas veces resumen las acciones de éstos como “algo de la edad”.

El Correo Fronterizo entrevistó al Dr. José Manuel Valenzuela, Investigador del Departamento de Estudios Culturales de El Colegio de la Frontera Norte (El Colef), quién, en una serie de entrevistas, nos habló del lugar que tienen los jóvenes en la sociedad, movimientos juveniles en la historia y contemporáneos, la violencia como aparente condición característica, entre otros temas relaciones con los y las jóvenes.  

 

El Correo Fronterizo: ¿Qué lugar ocupan los jóvenes dentro de la sociedad? ¿Podemos referirnos a los jóvenes como  un grupo homogéneo que se ve envuelto en los mismos escenarios, retos y condiciones?

Dr. José Manuel Valenzuela: Desde hace tiempo sostengo que la juventud, como construcción generalizante no existe, la juventud es un concepto vacío de contenido, fuera de los parámetros específicos de lugar y tiempo. Por lo tanto, cuando hablamos de los y las jóvenes estamos hablando de personas que se conforman desde la adscripción juvenil pero en contextos muy diferenciados. La condición juvenil es diversa y los elementos de clase tienen un papel fundamental. No podemos pensar que son las mismas expectativas que tienen los hijos y nietos del 1% de los más ricos del planeta, que las que tienen la gente que apenas logra sobrevivir con sueldos de miseria, y eso si es que tienen empleo.

El tema principal que habría que destacar es que, a diferencia de lo que piensan algunos personajes como Michel Maffesosoli -autor de El Tiempo de las Tribus-, de que los jóvenes se definen a través de la argamasa de la emoción, y esto es falso. Más allá de lo que sería la emotividad, sigue habiendo aspectos de orden social -cuestión de clase, pobreza, condiciones de género, condiciones de preferencias sexuales, condición étnica- que influyen en lo que son las perspectivas, la rutina, los horizontes de vida desde las cuales se configuran las distintas condiciones juveniles. Entonces, lo que habría que entender en este caso es que la juventud, efectivamente, no es una marca homogénea. Necesitamos entender esa condición plural de intereses, expectativas, sueños, intereses, frustraciones que definen las vidas de los y las jóvenes.

 

El Correo Fronterizo: ¿Qué son los movimientos y/o resistencias juveniles? ¿Qué postura toma el gobierno ante estas manifestaciones?

Dr. José Manuel Valenzuela: Lo que tenemos, dentro de la gran diversidad de expresiones juveniles y algunas manifestaciones específicas construidas desde formas de agrupamiento, es que buscan un cierto reconocimiento y/o lograr una cierta incidencia en los ámbitos sociales en los cuales se desarrollan, además de generar también diversas respuestas por parte de los gobiernos.

Tenemos los grupos tolerados que no son un problema para los gobiernos. Están los fomentados, que son los grupos que les interesan a los gobiernos, son grupos que apoyan los proyectos legitimadores del discurso oficial. Pero también existen los grupos proscritos, los que los gobiernos quieren desaparecer y combatir. Hay una larga historia en cuanto a los grupos proscritos, podemos hablar de políticas de gobiernos dirigidas a acabar o inclusive a exterminar a ciertas expresiones o agrupamientos juveniles.

Dentro de este escenario, tenemos aquellos agrupamientos que han sido formas particulares de identidad o de identificación juvenil que han tenido reconocimiento a través de ciertos códigos que les caracterizan, en esto hablamos de identidades juveniles donde jóvenes asumen ciertos roles protagónicos y se generan ciertas características a través de las cuales quieren ser reconocidos, pero a través de las cuales ellos también se reconocen.

En esto habría que ser muy claros, más allá de la dimensión transitiva entre lo juvenil, como paso de la niñez a la adultez, los jóvenes como gran construcción del siglo XX con estilos de vida propio, va a generar también algunas formas muy particulares desde las cuales los propios jóvenes quisieron ser leídos. Cuestionando las etiquetas desde las cuales los adultos los construyeron, el orden adultocrático, el sentido de lo juvenil conformado desde los ámbitos hegemónicos y disputar el sentido y significado de ser jóven.

 

El Correo Fronterizo: ¿Cuáles son los movimientos juveniles que cuestionaron durante el siglo XX al sistema hegemónico?

Dr. José Manuel Valenzuela: Vemos expresiones muy claras a principios del siglo xx: los bohemios, los van der wagen. Luego ya tenemos de manera mucho más clara lo que serían algunas expresiones como los lost generation/la generación perdida que veía con escepticismo las muertes producidas por las guerras mundiales y que no se reconocían en esa irracionalidad de muerte que dejó millones de víctimas  por los intereses económicos de los estados.

Tenemos a la Generación Beat, un movimiento vanguardista que tuvo fuerte presencia en el campo literario con figuras como emblemáticas como Allen Ginsberg -poema El Aullido-, Jack Kerouac -novela En el camino-, Charles Bukowski, entre otros grandes personajes que fueron reconocidos como una expresión juvenil con un atavío cultural fundamental.

El hippismo como expresión anti-guerra, anti-poderes exterminantes “haz la paz y no la guerra”.

Posteriormente, el movimiento punk, uno de los movimientos más vitales y, desde mi punto de vista, con mayor nivel de conciencia sobre la realidad que se vivía. Ellos veían con enorme indignación y temor el absurdo de personajes siniestros que tenían los dedos sobre la bomba nuclear, eso se convierte en uno de sus ejes fundamentales: la amenaza a la vida por parte del poder.

Con proclamas como “no estamos contra el sistema, el sistema está contra nosotros”, el movimiento punk asume códigos de la cultura obrera para incorporarlos como parte de su representación. Ellos mismos convertidos en murales ambulantes, dicen las cosas de manera directa. Y un movimiento que efectivamente trató de escapar de la lógica del sistema; con una gran apuesta por la vida, que dejó de lado la poesía de los años 60´s para decir las cosas de manera más cruda, mucho más radical y más directa. Sus expresiones claras a través de los Sex Pistols, la irrupción de The Clash y The Exploited con “Punk´s not dead”.

El punk fue un movimiento legítimo, no solo a través del discurso sino que se abastecían del boutique de los pobres: los basureros. Buscaban por todos los medios evitar ser atrapados por la lógica del consumo pero, al final de cuentas y hay que reconocerlo, el sistema es brutal en sus formas de absorción.

Un día el sistema dijo “¿quieren estoperoles? Les hacemos ropa con estoperoles”, “¿quieren peinados radicales? Se los hacemos en las estéticas, en los salones de belleza”, “¿quieren la ropa ya con los nombres de los grupos más proscritos? también se los hacemos”. Ahí tenemos una apuesta entre el sistema y el punk frente a la lógica contaminante del sistema.

 

-La conversación con el Dr. José Manuel Valenzuela en torno a los y las jóvenes continúa en próximas ediciones de El Correo Fronterizo-