Jóvenes en resistencia

La Asamblea General de las Naciones Unidas define a las y los jóvenes como personas entre los 15 y 24 años de edad. Este mismo organismo estimó que, en 2018, habían cerca de mil 800 millones de personas entre ese rango de edad. Sin embargo, la mayoría de esta población se encuentra en países en vías de desarrollo, lo que se traduce, en ocasiones, en condiciones de precariedad y marginalidad pero que también, a través de estos retos, surgen resistencias por parte de las y los jóvenes para apropiarse del espacio que se les niega, pero del cual forman parte. 

En varios países se empezó a plantear el tema de la apatía juvenil en diferentes áreas. En México se habló de las y los jóvenes como portadores de la cultura apática pero, para el Dr. José Manuel Valenzuela, investigador de El Colef, no existe tal apatía, sino formas distintas de acercarse a lo político. 

¿QUÉ ES SER JOVEN?

Pensar las identidades juveniles requiere considerar los habitus específicos que participan en la definición de estilos de vida de las y los jóvenes. Ser jóven no es una categoría homogeneizada. Ser jóven en Japón no es igual a ser jóven en México o Argentina. No podemos pensar en las expectativas que tienen los hijos y nietos del 1% de los más ricos del planeta, que las que tienen la gente que apenas logra sobrevivir con sueldos de miseria, y eso si es que tienen empleo (Valenzuela, 2018).

Así, la juventud, más allá de la edad, está construida a partir de aspectos del orden social que influyen en el día a día y en sus expectativas de vida. Es por ello que parte de los trabajos realizados por el investigador, van orientados a entender la condición de pluralidad que existe en la población joven; expectativas, intereses, sueños y frustraciones.

Sin embargo, en un mundo erigido por adultos y controlado por ellos, es de esperar que las y los jóvenes manifiesten su inconformidad y más allá de ello, que intenten apropiarse de espacios con el fin de que tanto su individualidad como el formar parte de un colectivo, sea reconocido por la sociedad.

Entre los espacios apropiados y significados se encuentran barrios, colonias, antros, clubes, espacios públicos, paredes, calles y parques. Pero también, esta apropiación se manifiesta a través del cuerpo mediante tatuajes, escarificaciones, adulteraciones, piercings, peculiares estéticas (des) capilares, así como vestuarios distinguibles. 

Más allá de la dimensión transitiva entre lo juvenil, como paso de la niñez a la adultez, los jóvenes como gran construcción del siglo XX, con estilos de vida propio, van a generar también algunas formas muy particulares desde las cuales los propios jóvenes quisieron ser leídos. Cuestionando las etiquetas desde las cuales los adultos los construyeron -el orden adultocrático- el sentido de lo juvenil conformado desde los ámbitos hegemónicos y disputando el sentido y significado de ser jóven (Valenzuela, 2014).

RESISTENCIAS JUVENILES

El futuro se disocia de vacuas promesas de progreso dejando paso a un presente cotidiano cargado de incertidumbre y aprehensiones, pero también de un ahora que inspira resistencias y luchas que prefiguran nuevas formas de estar juntos y la certeza interiorizada de que otro mundo es posible (Valenzuela, 2014).

Pensar en las y los jóvenes suele asociarse a una cuestión del “ahora”, de las generaciones nuevas. Sin embargo, aunque resulte obvio, todos han sido jóvenes y de una u otra manera se manifestaron y generaron resistencias ante un sistema y un orden, ante el cual no estaban conformes. 

Los punks, en los ochenta, con una consigna de “no estamos contra el sistema, el sistema está contra nosotros” tenían una agenda clara, estar en contra de las armas nucleares, catástrofes ecológicas, maltrato a los animales, limitación de manifestaciones libertarias, criminalización de las expresiones juveniles, el empobrecimiento, explotación y represión. Sin embargo, tal como señala el Dr. Valenzuela en entrevistas “Un día el sistema dijo ¿quieren estoperoles? Les hacemos ropa con estoperoles, ¿quieren peinados radicales? Se los hacemos en las estéticas, en los salones de belleza, ¿quieren la ropa ya con los nombres de los grupos más proscritos? también se los hacemos. Ahí tenemos una apuesta entre el sistema y el punk frente a la lógica contaminante del sistema”.

Sin embargo, al igual que los hippies, la generación beat, los bohemios, los van der wagen y otros grupos que generaron resistencias durante el siglo XX, lo que buscaban era la transformación del Estado. “El movimiento implica la ruptura de la inercia cotidiana y de ciertos ámbitos institucionalizados”. Aunque la lucha del punk sigue vigente y muchas personas aún se identifican con esta subcultura, gran parte de su discurso ha perdido fuerza ante la  lógica de consumo.

Así, en el siglo XXI, destacan las movilizaciones de jóvenes que cambiaron los escenarios sociales en los países árabes del norte de África, como Túnez, Egipto, Libia y Siria en Medio Oriente. En mayo de 2011, una nueva expresión de la indignación irrumpió en las calles y plazas de España encabezada por jóvenes inmersos en la incertidumbre social y el desempleo. En Chile, las y los jóvenes organizaron importantes protestas y formas de resistencia para oponerse a la privatización de la educación y exigieron educación gratuita y de calidad, a través de un movimiento fresco e imaginativo que logró amplio apoyo social”. Las juventudes colombianas a través de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil en la que convergen diversas expresiones del estudiantado de Colombia que luchan por la construcción de un nuevo modelo educativo de educación superior”. Y las y los jóvenes migrantes indocumentados de E.E.U.U., quienes en 2010 se organizaron para luchar por su derecho al sueño americano a través del despliegue de estrategias de presión orientadas a los Senadores estadunidenses y manifestaciones públicas para conformar una política migratoria que reconozca su ciudadanía y su derecho a permanecer de manera legal en Estados Unidos

Aunado a lo anterior, el Dr. Valenzuela colaboró en la encuesta nacional de las juventudes 2000-2005 (en México), en ella se encontró que existe un amplio interés en temas como derechos humanos, cultura, pueblos indios y su preservación de sus derechos, la ecología y medio ambiente. Concluye que los jóvenes no estaban o están muy interesados en la política tradicional (partidos, votos, campañas electorales), pero que poseen un interés y una agenda de acción definida con los temas que son de su interés y que les preocupa atender. 

¿Y EN MÉXICO, LAS MOVILIZACIONES?

Más allá de asociaciones civiles o grupos de jóvenes que a diario realizan actividades en beneficio de su comunidad o que generan resistencias para sobrevivir la presión del sistema; se identifican dos grandes movimientos en el nuevo milenio, que también se enmarcan en las herramientas que otorga la tecnología. 

Las manifestaciones por la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero, fue un movimiento que generó respuestas en diferentes estados de la república de México, pero que también contó con el apoyo de jóvenes en diferentes países. Aunque el caso aún no ha sido esclarecido; hasta la fecha, se continúan realizando movilizaciones para que se den respuestas sobre el paradero de estos estudiantes.

Por otro lado, el movimiento #YoSoy132 apareció en el escenario social con fuerza inesperada, impactando al proceso político electoral y ubicando a las y los jóvenes como protagonistas indiscutibles de la resistencia social frente a las irregularidades del proceso electoral de 2012. El origen de esta movilización se da cuando un grupo de estudiantes increpan al entonces candidato presidencial Enrique Peña Nieto sobre los hechos ocurridos en Atenco.

Aunque ambas movilizaciones se originaron por cuestiones y objetivos diferentes, tienen un punto en común que es la utilización de las redes sociales. “El uso de las redes sociales por parte de los movimientos y los dispositivos tecnológicos como nuevas formas de mediación de la experiencia colectiva y social, donde estos dispositivos muestran cómo el vacío deviene en multitud”. Aunque hubo población que no participó en las movilizaciones, el uso de las redes sociales, así como del Internet, permitió que el mensaje se compartiera. 

DEL PRESENTE AL FUTURO

El Dr. José Manuel Valenzuela explicó que “dentro del programa de López Obrador se ha priorizado la atención a las y los jóvenes, y se plantea un marco no punitivo, construido desde lo que ellos han llamado la atención de las causas más que la condición represiva. Y eso en general me parece correcto. Habrá que hacer que esto realmente repercuta en un proyecto social que genere opciones para la construcción de proyectos de vida viable para las y los jóvenes; como única forma para cambiar las cosas”. 

Es necesario crear políticas públicas y fortalecer las existentes para que brinden soluciones a los escenarios complejos a los cuales se tienen que enfrentar las y los jóvenes en su vida diaria.  Porque, tal como señaló el Dr. Agustín Escobar, CIESAS Occidente, en su conferencia “Jóvenes de escasos recursos, trabajo y vida: una historia mexicana, 1980 – 2000 – 2015”: la juventud siempre ha sido una etapa de ambiciones, y consecuentemente de frustraciones. El manejo de la frustración es necesario para convertirse en adulto. Pero en esta generación de jóvenes la frustración se convierte en una enfermedad – la aflicción – que impide planear, organizar y completar proyectos. Básicamente, la violencia, los malos empleos y las labores de cuidado se refuerzan mutuamente hasta convencer a los jóvenes de que no hay salida. La combinación de responsabilidades difícilmente compatibles (proveedor económico y cuidador, por ejemplo) también cuenta”. Al final de cuentas  como lo explica el mismo Escobar, es necesario que las y los jóvenes se acerquen a otros jóvenes, para compartir experiencias de cambio y ver qué es posible mejorar.


Bibliografía:

Valenzuela Arce, J. (2014). Side to Side: Identidades juveniles (trans)fronterizas. In J. Valenzuela Arce, Tropeles Juveniles (1st ed.). México: El Colegio de la Frontera Norte.

Valenzuela Arce, J. (2015). Introducción. In J. Valenzuela Arce, El Sistema es antinosotros (1st ed.). México: El Colegio de la Frontera Norte.

Valenzuela Arce, J. (2018). Juventud: movimientos y resistencias. Parte I [En persona]. México: El Colegio de la Frontera Norte. 

Valenzuela Arce, J. (2018). Juventud: movimientos y resistencias. Parte II [En persona]. México: El Colegio de la Frontera Norte. 

Escobar, A. (2019). Jóvenes de escasos recursos, trabajo y vida: una historia mexicana, 1980 – 2000 – 2015. Presentation, El Colegio de la Frontera Norte.