Epidemias: realidad, historia y contexto nacional

Jim Rohn dijo en alguna ocasión “cuida tu cuerpo, es el único lugar que tienes para vivir”, pero ¿Qué sucede si con todos los cuidados necesarios aun así una enfermedad se contagia de persona en persona hasta convertirse en una epidemia?

Para esta edición del Correo Fronterizo entrevistamos al Dr. Felipe Javier Uribe, Investigador del Departamento de Estudios de Población de El Colegio de la Frontera Norte (El Colef), quien es doctor en Ciencias Sociales por El Colef y especialista en el área de investigación de Epidemiología y Salud Pública, para que nos hablará acerca de las pandemias, historia, presente y futuro, así como un breve vistazo al contexto nacional sobre cómo las instituciones abordan la amenaza de una pandemia.

Correo Fronterizo (C.F.):¿Podría decirnos qué es una epidemia y cuáles son las diferencias entre pandemia y endemia?

Dr. Felipe Javier Uribe: En epidemiología existen diferentes términos para caracterizar la transmisión de las enfermedades en la población. El término “endemia” alude a la presencia habitual de una enfermedad en la población de una determinada zona geográfica. Este término expresa la frecuencia usual de una enfermedad transmisible cuya magnitud sirve de referencia para identificar un aumento inesperado de casos a lo largo del tiempo. Por ello el término “epidemia” define a aquella situación de salud en que la ocurrencia en el número de casos nuevos de la enfermedad excede a la frecuencia esperada para una región geográfica dada. El término “pandemia” por su parte expresa la extensión urbi et orbi del incremento de casos de la enfermedad.

C.F: Es bastante frecuente encontrar en páginas de Internet artículos que catalogan a la Peste Negra como una gran epidemia en la cual los animales y la Iglesia tuvieron un papel relevante en el contagio ¿Podría hablarnos acerca de esto?

Dr. Felipe Javier Uribe: En el pasado, es decir, antes del siglo XIX, había un desconocimiento de los microorganismos que causaban las enfermedades en la población y se conocían mucho menos los mecanismos de su transmisión. Fueron pioneros en el estudio de estos fenómenos en el siglo XIX Peter Ludwig Panum en el caso de las epidemias de sarampión, Alexander Gordon e Igmaz Semmelwei en el estudio de la fiebre puerperal, John Snow y William Budd en el estudio de la epidemia del cólera, entre otros. Sin embargo, aún estos autores desconocían los microorganismos involucrados en la transmisión de enfermedades pues predominaba en esa época la teoría miasmática sobre su origen. Fue con la llegada de Pasteur, Koch y Henle, que se fundamentó la teoría del germen, es decir, del origen microbiológico de las enfermedades.

La “peste negra” o peste bubónica es una enfermedad causada por la bacteria Yersinia pestis descubierta por Yersin en 1894. La enfermedad causada por esta bacteria tiene un lugar especial en la historia de la salud pública pues asoló por siglos a las poblaciones de Asia, África y Europa. Se sabe que la bacteria infecta a pequeños roedores (ratas, ratones, ardillas) y aunque se han  involucrado a los perros y a los gatos como fuentes de infección, la literatura señala en forma consistente a los pequeños roedores como la fuente principal. La transmisión al hombre se lleva a cabo por:  a) la picadura de una pulga infectada, b) por la inhalación de gotitas de Flugge provenientes de animales enfermos como los gatos o incluso de una persona infectada, c) por comer carne infectada y mal cocida (ardillas). La bacteria se propaga geográficamente mediante animales infectados como aves y roedores, estos últimos a través de las rutas marítimas comerciales.

Si nos remontamos a la Edad Media y particularmente al siglo XIV en que hubo epidemias de peste bubónica que diezmaron la población europea, nos encontramos en un contexto cultural donde se desconocían los mecanismos de transmisión de las enfermedades. Éstas eran atribuidas a castigos por malos comportamientos de las personas, combinaciones astrológicas desfavorables o emanaciones pútridas en el medio ambiente (la teoría miasmática de la enfermedad). Además, había una influencia muy importante de la religión en términos de una visión maniqueísta que marcaba una clara división entre lo que se consideraba el bien y el mal. En este contexto es probable que se asociara al gato con el mal por lo que pudo habérsele culpado de la presencia de la epidemia de peste negra sin representar la fuente principal de la infección.

C.F: ¿Qué tanta es la influencia de los animales para el desarrollo o impacto de las enfermedades?

Dr. Felipe Javier Uribe: En el pasado, concretamente antes del desarrollo de la microbiología hacia finales del siglo XIX, la influencia de los animales en el impacto de las enfermedades en la población era inmensa. Hacia finales del siglo XIX Virchow estableció la relación entre la salud humana y la medicina veterinaria al estudiar el desarrollo de la lombriz en el intestino humano como resultado de ingerir carne cruda de cerdo contaminada por larvas de Trichinella, lo que da origen a la enfermedad parasitaria de triquinelosis. Fue este autor alemán quien acuñó el término de zoonosis para designar la transmisión de enfermedades infecciosas entre animales y humanos. Desde entonces ha habido avances muy importantes en el conocimiento de los mecanismos de transmisión, prevención y tratamiento de las zoonosis. Pero además existen sistemas de vigilancia epidemiológica que tienen la función de detectar a tiempo casos de zoonosis y evitar con ello epidemias.

En México el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica tiene las siguientes zoonosis como enfermedades de reporte obligatorio semanal en todo el sistema nacional de salud: brucelosis, cisticercosis, teniasis y triquinelosis. Pero tiene además a la leptospirosis y a la rabia humana como enfermedades de reporte inmediato y ambas enfermedades son además objeto de detección de los sistemas especiales de vigilancia epidemiológica.

C.F:Y durante este milenio hemos padecido de gripe aviaria y gripe porcina, entonces ¿Cuál es el presente de este tema?

Dr. Felipe Javier Uribe: Nos encontramos en un momento histórico donde los cambios en el terreno de la salud de las poblaciones se dan a una velocidad no conocida con anterioridad. Las enfermedades zoonóticas que son transmitidas entre animales y seres humanos han resurgido precisamente por estos cambios, particularmente por el proceso de globalización. Este proceso incluye cambios demográficos, económicos, del medio ambiente así como el desarrollo de nuevas tecnologías. Estos procesos potencializan la transmisión de enfermedades zoonóticas producidas por virus, bacterias, parásitos y hongos. Un reporte de la Secretaría General de las Naciones Unidas en 2011 incluyó a las enfermedades infecciosas en la lista de amenazas actuales. En ese reporte se discutía que tales amenazas no reconocen fronteras y necesitan ser abordadas en los niveles global, regional y nacional porque ningún estado, por poderoso que sea, puede por sí mismo ser invulnerable a dichas amenazas. Por ello instituciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) juegan un papel indispensable para contener y prevenir la expansión de las enfermedades en el nivel mundial. Tenemos es caso de la influenza AH5N1 de origen aviaria en Asia.

En febrero de 2004 la OMS organizó una reunión de consulta urgente en Ginebra, Suiza, sobre medidas prioritarias de salud pública en respuesta a los brotes de influenza aviaria que estaban apareciendo en Asia entre diciembre de 2003 y enero de 2004 en países como República de Corea, Vietnam, Japón, Tailandia, Camboya, China, Laos e Indonesia. En todos estos países los casos de influenza estaban asociados a la cepa AH5N1 de alta patogenicidad asociada a enfermedad respiratoria grave y a un número alto de muertes. Participaron en la reunión 33 países para discutir las medidas que deberían tomarse por parte de la OMS y las autoridades nacionales. Como resultado de esa reunión en México se elaboró, por parte de la Secretaría de Salud, un plan de preparación y respuesta ante una pandemia de influenza aviaria. El problema con este tipo de virus es su alta capacidad de mutación lo que produjo toda una contingencia epidemiológica en México a principios de 2009.

C.F:Hace algunos meses, sino es que años, salieron artículos en diversos medios de comunicación donde informaban que, a consecuencia del calentamiento global y el deshielo, varios virus, algunos desconocidos y otros que se creían desaparecidos, estaban surgiendo como una amenaza latente. ¿Esta información es real? Y de ser así ¿de qué manera deben o de qué forma se están preparando las organizaciones de salud o los gobiernos para atender esta amenaza?

Dr. Felipe Javier Uribe: El tema es muy amplio pero se puede decir que más que el surgimiento de nuevos virus o el resurgimiento de otros, lo que estamos observando son diferentes elementos que están involucrados en los nuevos perfiles de las enfermedades infecciosas. El cambio climático, la urbanización no planificada, el descuido de políticas públicas para el control de vectores, deficiente saneamiento ambiental, el desplazamiento de la población por los desastres naturales, el incremento en los flujos migratorios de la población. Todo ello está modificando los hábitats de diferentes vectores sean estos artrópodos o vertebrados como transmisores de infecciones.

Un caso paradigmático es la distribución geográfica de los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus. Estos mosquitos tienen una gran versatilidad para adaptarse y asegurar su presencia en nuevos nichos ecológicos. La importancia de estas dos especies estriba en que son potenciales transmisoras de los virus del dengue, chinkungunya y zika. En el caso del dengue se reporta que ha habido una re-emergencia de la infección después del desarrollo de un programa propuesto por la Organización Panamericana de la Salud en 1947, para la erradicación del mosquito A.aegypti en el continente americano. Entre 1952 y 1965, 19 países fueron declarados libres del mosquito pero al abandonar el control del vector algunos países se re-infectaron presentando reportes de la presencia de casos de dengue a partir de 1968. Entre 1980 y 2010 el número de casos se extendió principalmente en Sudamérica, siendo Brasil uno de los países más afectados, pero también se incrementaron los casos en Centroamérica y México. Por otra parte, el desplazamiento de 2.3 millones de personas en Haití en 2010 debido a un terremoto en Puerto Príncipe, originó una urbanización no planeada en la región norte de la isla.

La conjunción de los fenómeno telúrico y demográfico modificaron, a lo largo de 3 años, el patrón de distribución de los vectores Culex quinquefasciatus, Aedes albopictus y Aedes aegypti. El cambio en la distribución de los vectores se observó en áreas que pasaron de ser, antes del terremoto, tierras para la agricultura, bosques o tierra deshabitada a tierras con nuevos desarrollos urbanos, lugares éstos donde se multiplicó la presencia de los mosquitos después del terremoto. ¿Qué deben hacer los gobiernos para atender este problema? Fortalecer los sistemas de vigilancia epidemiológica para detectar a tiempo brotes de enfermedades que requieran una intervención temprana para evitar que se desarrolle una epidemia.

 

Publicado el: 22/02/2018

Plataforma Nacional de Transparencia

SIPOT-El Colegio de la Frontera Norte, A.C.

SIPOT-Fideicomiso de Investigación El Colegio de la Frontera Norte