Energías limpias y calentamiento global en México

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jueves 1 de marzo de 2018

En septiembre del 2014 el actor Leonardo Dicaprio presentó ante el Consejo de la Organización de las Naciones Unidas un discurso sobre el cambio climático, pronunciando frases como: “No se trata de comprar un auto híbrido, este desastre se trata también de las industrias y los gobiernos del mundo”, “La economía misma morirá si nuestros ecosistemas colapsan”, y “la energía renovable no sólo es alcanzable, es una buena política económica”.

Sin embargo, a casi 4 años de este discurso ¿cuál es la realidad de las energías limpias/renovables en México y cómo aborda el tema del calentamiento global el gobierno mexicano?

Para esta edición de El Correo Fronterizo entrevistamos al Dr. Rigoberto García Ochoa, Investigador del Departamento de Estudios Urbanos y Medio Ambiente de El Colegio de la Frontera Norte (El Colef), sede Nogales, quien es doctor en estudios urbanos y ambientales por El Colegio de México, para que nos hablará acerca de las energías limpias y el calentamiento global en el contexto de México.

 

Correo Fronterizo (C.F.): ¿Cuáles son las energías limpias?

Dr. Rigoberto García Ochoa: Energía limpia es aquella que no genera residuos o impactos ambientales que afecten al entorno natural, incluyendo al ser humano. En realidad es un concepto vago y difuso ya que el uso de cualquier tipo de energía genera un determinado impacto ambiental. El tema se complejiza cuando otorgamos un valor ético diferenciado a los impactos ambientales, ya que el adjetivo “limpia” se aplica exclusivamente a las energías cuyos impactos se quieren evitar, obviando todas las demás. Por ejemplo, si queremos reducir el volumen de emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la quema de combustibles fósiles, esto para mitigar exclusivamente los impactos del cambio climático, podríamos argumentar (como de hecho sucede) que el uranio  es un combustible limpio. Por el contrario, si consideramos los residuos radiactivos que se generan en los procesos de producción de energía nuclear, debemos reconocer que no es una energía limpia.

El ejemplo anterior evidencia que no hay consenso sobre la definición de energías limpias. Sin embargo y, con los bemoles que acabamos de señalar, podemos decir que las energías limpias más conocidas y aceptadas son las que se generan con recursos naturales renovables, como el sol, viento, agua y vapor de agua.

 

C.F:Durante la reforma energética se habló mucho acerca del petróleo en los medios, pero poco de las energías limpias. ante esto, ¿dicha reforma contempló a este tipo de energía? De ser así ¿de qué manera lo hizo?

Dr. Rigoberto García Ochoa: La reforma energética tuvo muy poco de energética. En realidad fue una reforma tendiente a lograr una mayor participación de la iniciativa privada en el sector energético nacional. Considero que se perdió una gran oportunidad de discutir el rol del sector energético para alcanzar un desarrollo social y económico más equitativo, desarrollo que está consustancialmente vinculado al gran potencial de energías alternativas que tenemos en México, principalmente la energía solar.

 

C.F:¿El gobierno de México ha invertido en las energías limpias para resolver una futura crisis energética o sigue apostando por el petróleo?

Dr. Rigoberto García Ochoa: En términos estrictamente económicos el gobierno mexicano ha invertido muy poco en energías limpias. Lo que sí ha hecho es promover la inversión extranjera para producir energía limpia en diversos sectores de la economía nacional. Desde mi perspectiva esto es un grave error ya que estamos repitiendo el modelo maquilador-manufacturero dependiente, modelo característico de la mayor parte del sector industrial nacional en la etapa neoliberal. Creo que el gobierno mexicano, o mejor dicho, el estado mexicano, debería considerar que el sector energía es un sector estratégico para el desarrollo nacional, escenario que demandaría una inversión sustantiva en investigación y desarrollo en energías limpias y alternativas. Una política de esta naturaleza derivaría en una verdadera innovación tecnológica, base indispensable en todo proceso de desarrollo económico y social.

 

C.F: En un artículo publicado en https://floreseneldesierto.desinformemonos.org/bettina/ se dice que las empresas de energía eólica que se asentaron en Juchitán, Oaxaca, están contaminando la flora, fauna y el suelo sin ofrecer a cambio un desarrollo o beneficio para la comunidad ¿Podría hablarnos un poco acerca de este tipo de afectaciones, son comúnes?

Dr. Rigoberto García Ochoa: Como lo comenté anteriormente, la producción de todo tipo de energía (limpia o no) genera impactos ambientales. Esto es así ya que la intervención humana en un territorio específico implica ineludiblemente un deterioro de su entorno. En el caso específico de Juchitán, es necesario aclarar que la generación de electricidad por medio del viento, si bien es un proceso que no genera gases de efecto invernadero de manera directa, sí produce otros impactos ambientales (y sociales), como los que señala el artículo mencionado. Otro ejemplo es la hidroenergía, que es la energía renovable (limpia) más utilizada en México y el mundo, ya que la construcción de presas para almacenar el agua produce serias afectaciones a la flora y fauna, así como serios problemas sociales y políticos debido al desplazamiento de las personas que vivían en la zona de embalse. En este sentido, es obvio que las afectaciones ambientales y sociales generadas a partir de la construcción de infraestructura para la generación de energías limpias, no solamente son comunes, yo diría que es una constante.

 

C.F:Por último ¿el gobierno de México está tomando una postura clara ante la emergencia del cambio climático? ¿Cómo abordar esta problemática?

Dr. Rigoberto García Ochoa: El estado mexicano está manejando un doble discurso. Por una parte sostiene una retórica de desarrollo sostenible que pugna por una mayor participación de “energías limpias” con el objetivo de mitigar al cambio climático (debemos reconocer en este punto que México es quizás el país en desarrollo que más ha implementado leyes, estrategias, planes y programas tanto a nivel nacional y estatal para enfrentar al cambio climático). Por otra parte, la visión de desarrollo que se plasma en la reforma energética está fincada en la exploración y extracción de hidrocarburos, combustibles que representan la principal fuente de emisiones de gases invernadero. Este doble discurso tiene una manifestación clara en los resultados obtenidos hasta hoy en México en el tema de la relación entre energía y cambio climático:. Comentaré sólo los siguientes dos ejemplos correspondientes al período 1971-2014:  

  • Las emisiones energéticas crecieron de 99.7 a 430.8 millones de toneladas de CO2, lo cual significó un incremento de 359.6%
  • La participación de energías renovables en el total de energía primaria era en 2014 aproximadamente la mitad de la que había en 1971

Estos resultados muestran claramente que hay un vacío entre lo que se dice y lo que se hace. Implementar leyes y políticas que integren el tema de cambio climático es un paso necesario que dista mucho de ser suficiente para alcanzar los objetivos y metas planteadas. Quizás lo que hace falta es redoblar los esfuerzos gubernamentales, con una verdadera participación activa de la sociedad civil, para diseñar, implementar, medir  y retroalimentar la política de energía y cambio climático en México.

 

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