Embarazo adolescente

El 13 de abril de 1922 se publicó en la primera plana del diario Excélsior que “el diez de mayo de todos los años sea consagrado por los hijos a enaltecer en vida o en memoria a quienes les dieron el ser”, esta propuesta de celebración contó con el apoyo de lectores, otros medios de información, así como el respaldo del Secretario de Educación, José Vasconcelos, y el Presidente de México, Álvaro Obregón. Fue el 10 de mayo de 1922 cuando se celebró por primer ocasión el Día de la Madre en nuestro país.

México ocupa el primer lugar en embarazo adolescente entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con una tasa de 77 nacimientos por mil jóvenes entre los 15 – 19 años de edad, con un aproximado de 340 mil nacimientos por año.

Para esta edición de El Correo Fronterizo se aborda el tema del embarazo adolescente, a partir del trabajo de investigación “Evolución sistemática de índices de embarazo adolescente en Baja California” realizado por la Dra. Yolanda Palma, Investigadora del Departamento de Estudios de Población de El Colegio de la Frontera Norte (El Colef), con datos de la Encuesta Nacional Dinámica Demográfica, Censos de Población y Vivienda, y entrevistas realizadas por la propia investigadora.

El estado de Baja California se encuentra poblado por nativos y por personas provenientes de otras entidades federativas o inclusive de otros países. En un análisis comparativo de la fecundidad entre adolescentes nativas y no nativas se encontró que existe una tasa mayor, 56%, de fecundidad entre las adolescentes que no son originarias del estado.

En Baja California habitan cerca de 316 mil jóvenes entre los 15 y 19 años de edad; 156 mil mujeres y 159 mil hombres (CONAPO, 2017). Durante 2011, se registraron alrededor de 63 mil embarazos en mujeres adolescentes menores de 19 años. Esta tendencia se mantuvo en 2017, según datos de Planificación Familiar y el Programa de Salud Sexual y Reproductiva de la Adolescente en Baja California, el 30% de los embarazos corresponden a adolescentes.

De acuerdo con la investigación, los adolescentes han sido un grupo considerado como prioritario desde el primer “Plan Nacional de Planificación Familiar” hasta el más reciente “Estrategia Nacional de Prevención del Embarazo Adolescente (ENAPEA)”. Sin embargo, sus necesidades no han sido adecuadamente cubiertas, como lo muestran los datos disponibles referidos a embarazos no deseados, necesidades insatisfechas de anticoncepción y casos nuevos recientes de personas infectadas por el VIH, a diferencia de lo que ha ocurrido en los grupos de mayor edad, comentó la experta.

El inicio temprano de las relaciones sexuales no siempre se acompaña de la protección adecuada, señala la Dra. Yolanda Palma,  por lo que se incrementa la probabilidad de tener un embarazo no deseado.

“Los adolescentes, a pesar de conocer cercanamente casos de embarazos no deseados, se consideran a sí mismos inmunes a dichas situaciones; también prevalecen sentimientos de culpa ante el ejercicio sexual, que parecen atenuarse con la falta de planeación que conlleva el no uso de un método anticonceptivo”.

El 30% de las jóvenes embarazadas, entrevistadas por la investigadora de El Colef, comentaron que le  dieron la noticia a sus padres cuando habían pasado tres meses o más de embarazo. La razón principal se debe al miedo de la reacción o vergüenza de quedar embarazadas.

El estudio de la doctora Palma, se refiere a la deserción escolar como una de las consecuencias del embarazo adolescente, dado que el 28.1% de aquellas que se embarazaron antes de los 19 años estudiaba al momento en que ocurrió el primer embarazo y el 62.5% de ellas dejaron de estudiar. Entre las que se embarazaron a los 19 años o después, sólo el 11.4% estudiaba y, de ellas el 39.2% dejó de estudiar.

Por su parte la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que las consecuencias del embarazo a temprana edad, puede tener repercusiones sociales y económicas negativas no solo para los adolescentes sino también para sus familias y comunidades. Las adolescentes que se quedan embarazadas se ven obligadas a dejar la escuela; una escasa o ninguna educación tiene menos aptitudes y oportunidades para encontrar un trabajo; generando con ello un costo económico para el país.

De igual manera, se presentan consecuencias para las jóvenes madres, dado que las complicaciones durante el embarazo y el parto son la segunda causa de muerte entre las muchachas de 15 a 19 años en todo el mundo. Donde cada año se practican unos 3 millones de abortos peligrosos entre muchachas de 15 a 19 años, lo que contribuye a la mortalidad materna y a problemas de salud prolongados, información de la OMS.

Es por lo anterior que la OMS publicó junto con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) un listado de recomendaciones sobre las medidas que los países podrían adoptar para disminuir el embarazo adolescente así como los índices de defunción de las mismas, las recomendaciones son:

  • Reducir el número de matrimonios antes de los 18 años;
  • Fomentar la comprensión y el apoyo a fin de reducir el número de embarazos antes de los 20 años;
  • Aumentar el uso de anticonceptivos por parte de las adolescentes a fin de evitar el riesgo de embarazo involuntario;
  • Reducir las relaciones sexuales forzadas entre las adolescentes;
  • Reducir los abortos peligrosos entre las adolescentes;
  • Incrementar el uso de servicios especializados de atención prenatal, en el parto y posnatal por parte de las adolescentes.