El valor táctico de distintas religiosidades

“Religiosidades trasplantadas. Recomposiciones religiosas en nuevos escenarios transnacionales”, se publicó en 2017, por la editorial de El Colegio de la Frontera Norte, a propósito de la celebración anual auspiciada por la Red de Investigadores del Fenómeno Religioso en México (RIFREM). El presente volumen integra trabajos de investigadores adscritos a la Red. La coordinación del tejido que dio estructura al libro estuvo en manos de las doctoras Renée de la Torre y Patricia Arias. 

El prefacio, escrito por la Dra. Olga Odgers, investigadora de El Colef, nos introduce al énfasis central que trama la obra, develando: el ámbito religioso cambia según los caminantes que trasladan su identidad religiosa, movilizan también su localidad de origen; por efecto de movilidad, la recomposición de los campos religiosos crean nuevas manifestaciones de la creencia y la práctica. Es considerando esta dinámica de recomposición o recreación, que surge cual problemática inaugural la duda, ¿cómo las religiosidades pueden ser un recurso importante para generar idea de comunidad e identidad étnica transnacional? 

El mes de abril del 2017, un congreso propició el escenario de encuentro para enriquecer los vínculos académicos entre sociólogos, antropólogos y varios más especialistas. El encuentro giraba en torno al tema: “Religión y migración en México y en México de afuera/Religion and Migration in greater Mexico”. Las coordinadoras de la presente obra eligieron, de entre 250 participaciones de ponencias, los estudios más emblemáticos para expresar y reconocer la heterogeneidad de las expresiones de religiosidad en el contexto migratorio. A ello, este es un libro que, por su temática, acaba de considerar su eje dentro de un cúmulo de razones.

Una razón de ser del libro descansa en la Introducción (escrita por las coordinadoras). Aquí se concede como actual, obligatoria, legítima y veraz, la compilación de investigaciones, elegidas entre diversos ensayos que analizan variadas expresiones (incluidos aquellos ejemplos de creencias vinculadas con lo sagrado, sin exceptuar las no institucionalizadas). Estas expresiones de religiosidades múltiples, como se analiza, experimentan en común “recomposiciones geográficas y culturales mediadas por las dinámicas transnacionales”. 

Otra razón que sustenta la realización de este trabajo, proviene de identificar lo invisibles que son estas configuraciones, dentro del campo de investigación de la migración. Invisibilizar ha significado siempre ignorar, con mucha escasez de visión, los procesos, que son voces de tradiciones y actores vivos; cuyo mecanismo interno riega el camino que fecunda el territorio translocado, y ya una vez trasplantada la raíz de la identidad, se inventa una realidad de sí misma para conquistar o reconfigurar culturas propias o de las naciones ajenas. 

A esto agregamos: lo invisibles que han sido estas a la vista del ojo académico, y por supuesto político, no imposibilitó nunca su manifestación, evolución, la eventual conquista de territorios nuevos, o su uso como el puente de retorno al terruño, que aquí se identifica como uno recurso para la “construcción de una trinchera identitaria”. El libro se encuentra divido en tres ejes, con nueve capítulos en su totalidad. 

Para transportar o recrear una localidad o una identidad, movilizar raíces y trasplantar culturas se requiere de la reproducción de prácticas que “involucran objetos y remembranzas, imágenes y asociaciones, conocimientos viejos y nuevos de su trayectoria, (así) los migrantes entretejen los sitios dispersos que habitan para crear un contexto social singular” (De la Torre y Arias, 2017). El reconocimiento de sus prácticas propone advertir la amplitud de su influencia; lo abarcativo de su reconocimiento recuerda el impulso y desarrollo de comunidades binacionales o transnacionales para crear nuevas geografías que no trastocan las fronteras. 

La investigación de las Dras., Patricia Arias, Kenia B. Ortiz Cadena y Renée de la Torre, integran la primera parte, “Los recursos de la religiosidad popular y las dinámicas transnacionales”, en donde se analiza la variabilidad de las tácticas religiosas para adaptarse a los vaivenes de las políticas migratorias. 

De la Dra. Patricia Arias, el primer capítulo, “Peregrinos viajeros. Actores, territorios y tránsitos de una imagen católica”, hace mención del “reescalamiento” (restructuración y reorganización de una tradición en la localidad de origen), como afronta el caso de una fiesta patronal, “del Señor de la Misericordia”. Cada año la ciudad de Tepatitlán (en los Altos de Jalisco, Guadalajara) se convierte en un hot spot de la práctica global entre paisanos. Es decir, aquí las rutas de peregrinación amplían su geografía y la redondez del circuito migrante es el escenario que renueva la práctica. Así, hoy en día, las camionetas o motocicletas montadas son vistas como nuevas maneras de andar en el peregrinar religioso, y son algunos de los ejemplos de este tipo de relación ampliada.

El segundo capítulo, “La fiesta patronal de Juanchorrey, Zacatecas. Referente de una comunidad en diáspora”, de la Dra. Kenia B. Ortiz, pone de manifiesto otro conjugo de ejemplo. La fiesta religiosa de Juanchorrey, en Zacatecas, (pobladores líderes en el ramo de la industria nacional de la tortilla), es un caso símil al anterior. Cada año, durante las festividades, más de 10 veces la población originaria se congrega, pues los paisanos (migrantes que en el presente residen en vastos destinos) son quienes regresan a recrear o, resignificada esta práctica, a reproducir la conmemoración. 

Un tercer capítulo, “Epifanía guadalupana en Passaica, Nueva Jersey: el milagro del territorio mexicano en Estados Unidos”, que le corresponde a la Dra. René de la Torre, aparta tiempo de reflexión para el caso del poblado en Passaic, Nueva Jersey, en donde la diáspora global de fe católica impela un “desdoblamiento” (esto es, el eco de identidad hacia las nuevas pertenencias). Es aquí donde la epifanía de la Virgen de Guadalupe, con su aparición, funciona al dinamizar la conquista del territorio como un paisaje étnico, por parte de pobladores hispanos en los Estados Unidos de América. 

En la segunda parte, “Reconfiguraciones de etnicidad y naciones imaginadas”, colaboran las Dras. Mary I. O’Connor, Olga Lidia Olivas Hernández, Arely Medina y Sylvie Pédron Colombani. Aquí se preocupa por atender los casos de poblaciones en pleno desarrollo de la apropiación cultural, en este sentido, ligada a la producción de nuevas narrativas, que cristalizan varias y coloridas realidades. 

En el primer capítulo, “¿Es la comunidad transnacional mixteca una diáspora?”, la Dra. Mary O’Connor se encarga de presentar la problemática que vive la comunidad mixteca, que se imagina un nuevo proceso de reafirmación como una nación, que no interrumpe la tradición de su origen por afirmar sus narrativas en otros contextos. La política migrante ha provocado tensiones y rupturas con la comunidad de origen, lo que ocasionó el rechazo de los creyentes en diáspora, que en el presente ya son transnacionales. Sin embargo, lo estudiado aquí es que nuevas negociaciones expanden los nacionalismos y linajes étnicos más allá de la frontera. 

El segundo capítulo lo integra el escrito de la Dra. Olga Olivas, “Danza azteca y nación imaginada en la frontera”. El tercero es “Memoria islámica latina en Los Ángeles”, de la Dra. Arely Medina. En ambos estudios la preocupación que da motor al trabajo coincide en construir una visión amplia sobre la reconstrucción de naciones imaginadas, nuevamente, pero haciendo uso de “contra-narrativas” de origen. 

Sucede que el primer caso dispone el encuentro de la comunidad prehispánica azteca en tres poblaciones, ubicadas en ambos lados de la frontera oeste entre México y Estados Unidos; un espacio en donde la danza se torna un arraigo de prácticas que involucran la memoria fundacional de los pueblos, y en torno a ello, esa materialidad de sus costumbres se reune, la cual permite ser transportada y reconfigurada. La esencia de la tradición es trasplantada al nuevo territorio. 

El segundo caso implica el proceso a la inversa, una desencialización de la tradición árabe actual, a propósito de redescubrir sus raíces. La novedad es la autoidentificación que unifica un islam latino. Considerar una identidad religiosa híbrida, como estudio, debe proponer el rastreo del punto de encuentro entre las características de identificación que incluyen al mundo latino (amalgama que unifica a las poblaciones de origen latinoamericano, en su relación de régimen categórico que emplea el sistema norteamericano) dentro del mundo islámico y viceversa. Las alianzas, como lo son el lenguaje (anclaje en la presencia de vocablos árabes presentes en el español) y la común búsqueda al origen de la tradición genealógica, están presentes para derogar el colonialismo hispánico católico.   

El apartado de la Dra. Sylvie Pédron Colombani, “La patrimonialización de San Simón en Los Ángeles”, sobre dinámicas de resemantización y resimbolización, ofrece una perspectiva de la actual memoria que hace al culto del Santo Simón, como un talismán convertido. Este festejo ha pasado de ser una fiesta en Guatemala (que el corte de tradición maya guarda en relación con la fiesta de Maximón), para incorporarse en la negociación de su práctica (ahora en una ciudad de California). Por su híbrida identidad, esta fiesta relocalizada cohabita entre dos tradiciones, por su mestizaje, con creencias y prácticas de lectura católica maya. 

La tercera parte del libro, “Migración y cambio religioso”, dedica espacio para la investigación de la Dra. Maya Cervantes Martínez y los Dres., Alberto Hernández y Carlos S. Ibarra. En él se enfrentan los devenires de las fronteras entre México y Estados Unidos, como espacio de contacto entre culturas. La multiculturalidad, que brilla según la perspectiva fenomenológica dictada por su posición en la frontera, es completa e inclusiva. 

Esta sección final la inaugura la Dra. Maya Cervantes, con su capítulo, “Migrantes centroamericanos en tránsito: salud, medicina y religiosidad”, en donde se atiende la problemática que viven refugiados migrantes durante su éxodo. El común denominador de su situación encuentra escenarios símiles; albergues o casas de migrantes, son espacios en donde la precariedad y vulnerabilidad se aviva cuando las enfermedades y molestias afligen. El propósito y búsqueda de soluciones, cuestionada y analizada aquí, oscila entre la medicina alópata tradicional como en la oración y demás prácticas donde encontrar refugio y sanación. 

El último capítulo lo co-escriben los doctores, Alberto Hernández y Carlos S. Ibarra, bajo el título: “Genealogía del pentecostalismo en la frontera norte”. Es un apartado histórico que hace un trazo genealógico del pentecostalismo mexicano, el cual no puede ser sólo estudiado en la nación, sino atendido desde la perspectiva fronteriza que ya rebasa. Desde una condición asceta ultramundana, como actitud primitiva religiosa, hasta su adaptación en el presente, que ha surgido como muestra de crecimiento y actualización al mundo moderno, esta religión ha diseñado nuevas prácticas, deviniendo en neopentecostalismos.  

Al final, la lluvia de sentidos se unifica, cual desenlace, en un aguacero que son las conclusiones (como la última sección, rescatadas por las coordinadoras). Allí se encuentra conectada la comunidalidad de sentidos que aborda esta obra, y que son las prácticas de las religiosidades o nuevas tácticas para trasplantar culturas de arraigo, ya sean éstas imaginadas o reconfiguradas.