El muro que separa al medio ambiente

La frontera entre México y Estados Unidos tiene una extensión de 3,185 kilómetros, desde Tijuana, Baja California, hasta Matamoros, Tamaulipas. Históricamente, esta frontera ha sido abordada desde el tema migratorio, por la cantidad de mexicanos hacia Estados Unidos durante el siglo XX, que buscaban el “sueño americano” y, en años recientes, la intención de centroamericanos de solicitar refugio en el país vecino.

Sin embargo, la frontera se ha pensado por parte de algunos gobiernos de Estados Unidos como un espacio que propicia la migración ilegal y la delincuencia. En este sentido, es que se han construido 900 kilómetros de muros, alambradas y vallas, con la intención de establecer un perímetro de seguridad que impida el cruce de personas indocumentadas y el trasiego de droga. Hasta la fecha se tiene contemplada la construcción, aprobada por el congreso de los Estados Unidos, de 1,123 kilómetros. Sin embargo, este tema se ha colocado en la agenda y opinión pública,  nuevamente a discusión a causa de las declaraciones del presidente Donald Trump de construir un muro que atraviese toda la frontera sur de Estados Unidos.

Aunque la barrera ya existe en diferentes regiones y varios actores ponen en duda su funcionalidad para contener la migración o el flujo de drogas, un tema que no suele contemplarse, en la mayoría de las discusiones, es el de los impactos de la construcción y operación del muro fronterizo en la naturaleza. A través del trabajo de investigadores e investigadores de El Colef, se abordará cómo el muro, además de separar naciones y personas, también separa y afecta al medio ambiente.

ENTRE EL MURO Y EL SUELO

La construcción del muro, de acuerdo al capítulo “Posibles impactos de la construcción y operación del muro fronterizo sobre el ambiente físico” de Juan Manuel Rodríguez Esteves y José Luis Castro Ruiz, ambos de El Colef, provoca cambios en el paisaje físico y natural, dado que se incorporan elementos que no forman parte de los elementos naturales de la región, sin embargo, es posible identificar consecuencias previas y posteriores a la edificación de una valla fronteriza. En principio, para la construcción es necesario la introducción de maquinaria pesada y trabajadores; esto provoca que el suelo se compacte, lo que ocasiona que el crecimiento de flora se dificulte. A su vez, la eliminación de cubierta vegetal, acelera el proceso de erosión.

Otra causa directa en el proceso de construcción es la generación de desechos sólidos y líquidos asociados a la actividad humana que es externa al ambiente natural y alteraría el ciclo del entorno. Además de la emisión de contaminantes atmosféricos; la maquinaría utilizada genera un importante número de gases y partículas contaminantes que se depositan en el aire como partículas suspendidas para después internarse en la atmósfera. Terminada la construcción, diversos materiales utilizados y sustancias quedarán en el ambiente como basura. 

EN RIESGO EL AGUA

Como se dijo, el movimiento de maquinaria y personas compacta el suelo, afectando directamente a la flora de la región, sin embargo, esta no es la única afectación. El suelo compactado provoca que la capacidad de filtración de agua hacia los acuíferos sea menor; lo que afecta directamente a la capacidad de recarga y con ello la disponibilidad de agua para las comunidades.

Pero el muro también presentaría otras afectaciones en cuerpos hídricos, de acuerdo al trabajo de los Dres. Rodríguez y Castro. La construcción de un valla podría generar la obstrucción y modificación de flujos de agua. Al obstruir los cauces naturales se puede observar el estancamiento de agua, avenidas repentinas e inundaciones; afecta a ecosistemas de asentamientos humanos, pudiendo impactar directamente en zonas de riesgo agrícolas que se encuentran en zonas de menor altitud respecto a cuerpos de agua. Además de propiciar problemas en la salud, dado el agua estancada propicia el incubamiento de especies de mosquitos y moscas transmisoras de enfermedades como el dengue, zika, entre otras.

 

RIESGOS EN FLORA Y FAUNA

Durante los últimos años, diversas organizaciones e instituciones alrededor del mundo han trabajado en preservar e identificar las regiones que poseen una riqueza biológica pero que se encuentran en riesgo de pérdida de especies a causa de las actividades humanas. Esto lo aborda el Dr. Hugo Riemann en “Riesgos ecológicos de la construcción del muro fronterizo”, en donde explica que a estas regiones se les denomina como Hotspots y que de las 34 que existen en el mundo, tres se encuentran en México: La Mesoamericana, la Provincia Florística de California (se distribuye a lo largo de más 293,800 km2 desde el sur del estado de Oregon y abarca gran parte del estado de California y la parte noroeste del estado de Baja Californi) y la Región Madreana (se extiende principalmente a lo largo de las cordilleras de las Sierras Madre Oriental, Occidental y eje Neovolcánico, desde el estado de Chiapas, en el sureste del país hasta el sur de los estados de Arizona, Nuevo México y Texas), estas dos últimas son regiones compartidas dado que cruzan la frontera con Estados Unidos.

Algunas de las especies de animales en peligro o bajo amenaza por la construcción del muro fronterizo son el borrego cimarrón, puma, oso negro, lince, águila real, bisonte, venado, hurón, perro de las praderas, castores, así como una gran variedad de reptiles y peces. Esto aunado a la propagación de partículas contaminantes al aire, que de acuerdo con la Dra. María Eugenia González Ávila, repercute directamente en la movilidad y traslado de insectos como los polinizadores, y mariposas. Respecto a los impactos en la flora, se encuentran la yuca, encinos, nogales, entre otras plantas endémicas de la región. 

A FUTURO

Ante estos escenarios de desequilibrio ambiental por la construcción de un muro fronterizo que cubra la totalidad de la línea que divide Estados Unidos y México, la Dra. María Eugenia plantea que es necesario analizar los daños provocados por las edificaciones existentes y, con base a ello, enfatizar medidas necesarias para proteger al entorno de un impacto negativo; propone que es necesario presentar el tema en la mesa de las grandes negociaciones comerciales que se realizan entre ambos países, como lo podría ser la firma del nuevo tratado de libre comercio. Todo con el objetivo de buscar otras alternativas que no sean tan invasivas con el medio ambiente o, en definitiva, que frenen la edificación de un muro fronterizo.

Con la caída del muro de Berlín se planteó la idea de un mundo sin fronteras y sin muros entre naciones. Sin embargo, éstos continúan construyéndose. Al día de hoy existen más de setenta muros que dividen al mundo. Y, tal como el Dr. Riemann,  aun cuando en el futuro se diese un proceso para eliminar el muro fronterizo (entre México y Estados Unidos), sus efectos permanecerán por largo tiempo, e inclusive algunos de ellos serían permanentes y quedarían como una cicatriz más que las decisiones políticas sobre nuestro planeta. 


Referencias:

  • El Colegio de la Frontera Norte. (2019). Reflexión sobre el impacto ambiental del muro fronterizo [Video]. Retrieved from https://youtu.be/JNjwW7TSjYQ
  • Riemann, H. (2007). Riesgos ecológicos de la construcción del muro fronterizo. In C. De la Parra & A. Córdova, Una barrera a nuestro ambiente compartido: El muro fronterizo entre México y Estados Unidos (1st ed., pp. 107-115). México: El Colegio de la Frontera Norte, Recursos Naturales, SEMARNAT, INE, Secretaría de Medio Ambiente.
  • Rodríguez, J., & Castro, J. (2007). Posibles impactos de la construcción y operación del muro fronterizo sobre el ambiente físico. In C. De la Parra & A. Córdova, Riesgos ecológicos de la construcción del muro fronterizo (1st ed., pp. 147-167). México: El Colegio de la Frontera Norte, Recursos Naturales, SEMARNAT, INE, Secretaría de Medio Ambiente.