Día mundial contra el trabajo infantil

El 12 de junio se celebra el día mundial contra el trabajo infantil, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) señala que en la actualidad cerca de 168 millones de niños trabajan en el mundo, muchos a tiempo completo. En México, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) existen alrededor de 3.2 millones de niñas y niños que trabajan.

En esta edición de El Correo Fronterizo, platicamos con el Dr. Jesús Rubio, Investigador del Departamento de Estudios de Administración Pública de El Colegio de la Frontera Norte, sobre trabajo infantil en México, motivos por los cuáles trabajan y formas de reducir los porcentajes de menores que laboran.

 

El Correo Fronterizo: Para iniciar ¿podría explicarnos qué es el trabajo infantil?

Dr Jesús Rubio Campos: En México nos hemos adecuado a lo que la Organización Internacional de Trabajo (OIT) ha señalado, según los compromisos internacionales que se firmaron en distintos convenios, sobre todo el convenio 138 sobre la edad mínima de la admisión al empleo, que el OIT respalda, y que se firmó en el 2015. La edad mínima para trabajar ahora en México (esto se llevó a rango constitucional en el 2001), es de 15 años. También en México se han rectificado otros convenios con la Organización Internacional del Trabajo, como el convenio 182, sobre las diversas formas de trabajo infantil, y a las cuales nos hemos adecuado desde el año 2000.

Ahora, tenemos que tener 15 años o ser mayores para poder trabajar. Lo que esté por debajo de 15 años sería no permitido. Y aun los que sean de 15 años o más, que sigan siendo menores de edad, tienen que trabajar en condiciones adecuadas. Lo cual significa que su trabajo tendrá que ser uno en el que no se ponga en riesgo la seguridad física de la o el menor, o su seguridad psicológica, ni turnos extensos están permitidos, y más específicamente, nocturnos. Tampoco se considera adecuado para el menor laborar en condiciones que no permitan compaginar con sus estudios los horarios de trabajo.

En México, el INEGI, por medio de la encuesta nacional de ocupación y empleo, hace un módulo de trabajo infantil. Es un módulo especial de la encuesta nacional de ocupación y empleo que se levantó en el cuarto trimestre del 2017. Anteriormente se había acordado en el 2015. Se tiene que rehacer antes de que finalice este año.

De entre 5  y 17 años es la edad que mide dicho módulo, y es con el motivo de registrar a quienes se encuentran entre la población de minoría de edad. Este módulo es amplísimo pues mide imparcialmente a todas y todos quienes no alcanzan la mayoría de edad. Algo muy importante es que, por ejemplo, según el último módulo de trabajo infantil, habían 3.2 millones de niños que trabajaban en nuestro país. Esto representó al 11% de la población de entre 5 a 17 años de edad. Es decir, el 11% de niños y jóvenes de 5 a 17 años, trabajan.

El Correo Fronterizo:  ¿Cómo ha evolucionado el panorama del trabajo infantil en México?

Dr Jesús Rubio Campos: Algo relevante a destacar del módulo de trabajo infantil que proporciona el INEGI es que la tasa de trabajo infantil disminuyó en el 2015, por ejemplo. El porcentaje de los trabajadores niños y jóvenes de entre 5 a 17 años fue en, en el 2015 y frente al resto de la población que se encuentra entre esa edad, del 12.4%. Es relevante que haya disminuido el trabajo infantil. Sin embargo, aunque ocurriese un declive del 12.4 % al 11%, no deja de representar a una cantidad importante de población empleada.

Al considerar la escala de medición en los estados de la república obtenemos que Nayarit ocupa el puesto con mayor porcentaje de menores trabajando, en donde se emplean casi el 20% de los niños entre los 5 y 17 años. Zacatecas registra un 19%, y por ejemplo, para ofrecer una cifra menor, Querétaro registra sólo el 5.3% de población infantil laborando. 5.4% para la Ciudad de México, y Nuevo León registra el 7.1%. Es más visible la medición entre estados. En el estado de Guerrero, que generalmente tienen altas tasas de pobreza, la condición de trabajo infantil es del 16.8%. 16% es el grueso en Oaxaca. En Baja California, 5.9 es su equivalente porcentaje.  

El Correo Fronterizo: Doctor, entiendo que estar por debajo de los 15 años y trabajar es ilegal constitucionalmente. Sin embargo, a estos menores que sí lo hacen, ¿cuentan con alguna garantía?

Dr Jesús Rubio Campos: Para el IMSS, por ejemplo, si detecta que tienes a un trabajador de esa edad a sabiendas de que está prohibido, es considerado ilegal. Serías acreedor a una multa como empleador. Hay muchos de estos trabajadores, sin embargo, en circunstancias más familiares, en negocios familiares, y otros tantos trabajadores  laborando en el sector agropecuario, laborando en el campo. Son actividades extenuantes, claro. Muchas veces se enfrentan a las inclemencias del tiempo. Generalmente participan en actividades de apoyo agrícola, de negocios familiares en muchos casos. Sí hay otros, por ejemplo, que laboran en industrias de la construcción, en la minería, etc.

El Correo Fronterizo: ¿Qué es lo que lleva a un menor a trabajar?

Dr Jesús Rubio Campos: La principal razón por la cual ellos entran a trabajar es para poder pagar su escuela, o sus propios gastos. Para poderse sustentar. Se puede inferir, además, que este podría ser más el caso de los adolescentes. Mencionan que trabajan para ayudar a su familia, o por gusto. Otros sí señalan, exactamente el 18% de la población que se encuentra en la minoría de edad, como causa principal la necesidad de apoyar a su familia. Otro 15% tomado de entre esta población da razón de desear aprender un oficio. Otros ratifican la necesidad de pagar deudas, o, que al no estudiar lo que resta por hacer es trabajar. Un 10 % responde que en el hogar necesitan de su aportación económica.

Sin embargo, una diferencia de entre quienes mencionan “el hogar requiere de mi trabajo”, que es el 18%. Enunciar “el hogar requiere de mi trabajo” puede deberse a que trabajan en un negocio familiar, o en el campo de su familia; cuando dicen “es mi familia quien necesita de la aportación económica” se refiere más bien a quienes tienen que trabajar fuera del hogar. Un 10.7 % de los menores dicen saberse útiles aportando económicamente en casa, es decir, son quienes entregan a su mamá o papá el dinero que ganan durante sus jornadas, y que difiere del 22% que dice emplear sus ganancias pagando sus estudios o gastos propios. Muchas veces los empleadores (en el 58% de los casos sí resulta ser familiar quien emplea al menor), son patrones accidentales, esto equivale al 37.5 % de los casos. Si trabajan para alguien más, es decir: un patrón externo. No olvidemos puntualizar sobre estos registros, que sus datos miden a jóvenes no mayores de 17 años. Es un rango muy amplio de edades.

También se les pregunta a los niños qué pasaría, en su contexto, si cesasen de trabajar. Un 28% asegura no atravesar muchas dificultades al enfrentarse a un cese, frente al 26% manifestante de que en su hogar tendrían que destinar tiempo y cuantiosos esfuerzos para conseguir ese ingreso, el equivalente a los gastos de la o el niño, de alguna otra forma, y con apremiante necesidad. Un 18% asegura que el ingreso en su hogar se vería afectado. Un 15% responde que la carga de trabajo sería más pesada para el resto de sus familiares, por ejemplo, cuando en el caso se trata más bien de un negocio familiar. El 9% responde que tendría que contratarse a alguien más para suplir su cargo.

El Correo Fronterizo: ¿Qué tanto afecta en el desarrollo de un menor el tener que trabajar, cómo impacta en su formación de estudiante?

Dr Jesús Rubio Campos: De hecho las estadísticas afirman que en los últimos años, entre 2007 y 2017, la tasa de inasistencia escolar, entre la población de 5 a 17 años, disminuyó. Por ejemplo, en el 2007 10.6% de menores no asistían a la escuela. Este porcentaje disminuyó al 7.1% en el 2015, y al 7.2% en el 2017. Es decir, estaba disminuyendo el número de niños y jóvenes que no asistían a la escuela. Sin embargo entre la población que trabaja, si hablamos de estos 2.1 millones de niños que lo hacen, el porcentaje de niños que no asisten a la escuela es alto. Cerca del 40% de las o los trabajadores infantiles no asisten a la escuela.

Está relacionada como consecuencia de esta dinámica la deserción o la poca asistencia a la escuela. Esto es importantísimo de resaltar, pues siempre, como gobierno, debemos de estar al tanto de que el trabajo que puedan llegar a tener les permita compaginarlo con la asistencia a la escuela. Y los que son menores de 15 años, el ideal sería que estuvieran estudiando y no trabajando.

Ahora, programas que existían anteriormente, como el de Transferencias Condicionadas, como el programa Oportunidades y Prospera, encomendaban una cantidad de dinero al año a condición de que todas y todos los infantes asistieran a la escuela, y se hicieran chequeos médicos, por eso el término “Transferencias Condicionadas”, pues de alguna manera la condición existe a favor de garantizar su asistencia a la escuela. Esto permitía que un mayor porcentaje de infantes sí asistieran a la escuela, y sólo así impedir la deserción. Si acaso trabajaran, estos niños, al menos mantendrían la escuela para continuar recibiendo el beneficio de prosperar, de recibir más oportunidades. Ahora bien, es difícil mantener la escuela y el trabajo, por lo que lo ideal es, y siempre será, hacer esfuerzos por mantenerlos dentro de las aulas.

El Correo Fronterizo: Doctor, para finalizar usted ha abordado el tema de trabajo infantil en Argentina, Colombia, en este sentido ¿cuál es el panorama en esos países y hay similitudes con México?

Dr Jesús Rubio Campos: Ese estudio lo desarrollé en torno al caso de niños que trabajan en el reciclaje de cartón en Argentina o en Colombia, y el caso de México, en donde también observábamos la dinámicas de trabajo, alertando que quienes laboran juntando el material lo hacen en la calle, lo cual implica que su trabajo conlleva riesgos, ya bien el de ser atropellados, contagiarse de alguna enfermedad por el contacto con la basura, etc.

En la mayoría de los casos, en Colombia y en Argentina, al inicio los niños acompañaban a sus papás, a sus tíos o abuelos, y ya una vez alcanzada la edad suficiente para realizar el trabajo por su cuenta se separaban de ellos, y formaban su propia ruta de recolección de cartón. En la mayoría de los casos esta población dejó de asistir a la escuela.

De vuelta al caso de México, realicé estudios sobre niñas y niños boleros en San Juan Chamula. Trabajan limpiando zapatos, pese a su edad, que difiere de entre los 9 y los 15 años. La mayoría de ellos no estudiaba, y es el mismo caso que el de los infantes trabajando en Chiapas, en donde la cifra es altísima. Sí hay una relación muy fuerte entre trabajo y desempeño escolar, pues quienes trabajan llegan tarde a su casa, algunos hasta la media noche, y ya no tienen tiempo de hacer tareas o deberes, y eso tiene impactos importantes sobre su desempeño escolar.

El Correo Fronterizo: ¿Qué tendría que estar haciendo el gobierno o demás instituciones para poder reducir el porcentaje de menores que trabajan?

Dr Jesús Rubio Campos: La política social en México, primero, debe de seguir contemplando que se sigan recogiendo estos datos para poder obtener un diagnóstico sobre el trabajo infantil en nuestro país. El módulo del trabajo infantil del INEGI debe mantenerse en ejercicio vigente, y subrayo debido a que ha habido comunicación por parte de empleados del INEGI, alertan que dado a los recortes de presupuestos este tipo de encuentras podrían correr el riesgo de no poderse levantar, pues implican preguntas adicionales a las que ya se hacen en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo.

Hay una resolución que se hizo sobre estadísticas en torno al trabajo infantil, en una conferencia internacional sobre estadísticas de trabajo, en donde nos hemos comprometido a realizar este tipo de encuesta, para darle seguimiento a la evolución del trabajo infantil en nuestro país. El trabajo de la muestra, por ejemplo, es de 89 mil personas encuestadas, lo que demuestra que es una encuesta grande.

La importancia de no abandonar el monitoreo del trabajo infantil en nuestro país para poder comprenderlo, y para poder diseñar políticas públicas que nos ayuden a atenuar el trabajo infantil. Esto irá de la mano con la necesidad de generar dinámicas que eleven la disponibilidad de enseñanza en primaria y secundaria en todas las ciudades. Garantizar la educación gratuita es una prioridad, pues ya otros gastos como lo son diversos útiles escolares, uniformes o cuotas internas, atenúan la posibilidad de estudiar y aumentan la necesidad de que más menores trabajen. En los casos de las y los niños con mayor necesidad debería ser de alguna manera proveído por el gobierno, y tiene que ver así con la regulación de políticas sociales que busquen impulsarse para evitar, en la mayoría de los casos, que más menores trabajen, y así afecte esto menos a su desempeño escolar.

 

El “Trabajo Infantil En San Cristóbal De Las Casas. El Caso De Los Niños Boleros Chamulas” del Dr. Jesús Rubio, se encuentra disponible en: http://www.redalyc.org/html/461/46132135005/

De igual manera, «El oficio del reciclador de cartón en Buenos Aires, Argentina; Cali, Colombia; y Monterrey, México», está disponible en: http://www.redalyc.org/html/607/60735446005/index.html