Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

El día 11 de febrero se celebró el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, este día fue proclamado en 2015 por la Asamblea General de las Naciones Unidas con el objetivo de cerrar la brecha de género que existe en los sectores de ciencia, tecnología, química y matemáticas a través del acceso, la participación plena y equitativa en la ciencia para las mujeres y las niñas, además para lograr la igualdad de género y el empoderamiento. La participación de las mujeres en las carreras de grado superior ha aumentado enormemente, sin embargo todavía se encuentran insuficientemente representadas en estos campos: Las cifras presentadas por La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) indican que solo el 28% del total de personas dedicadas a la ciencia e investigación son mujeres; en México esa cifra es del 33%.

En esta edición de El Correo Fronterizo conversamos con cinco investigadoras de El Colegio de la Frontera Norte, quienes nos compartieron sus reflexiones y experiencias en su vida como académicas-investigadoras y sobre la importancia de acercar la ciencia a las mujeres y niñas.

 

La Dra. Gabriela Muñoz Meléndez, Directora del Departamento de Estudios Urbanos y del Medio Ambiente (DEUMA), compartió que hay todo un sistema que se ha creado por la preponderancia de los hombres, inclusive en la ciencia, y que son quienes no permiten la participación (de mujeres). Puntualizó en que es una situación que si bien representa un obstáculo, con prácticas de igualdad de género; acceso y promoción podría realmente ser salvable. Sugirió además que las mujeres tendrían que diseñar su propia manera de hacer ciencia y definir cuáles serían las variantes en esa.

La Dra. Muñoz, comentó que cuando se graduó de ingeniería la presencia de mujeres en el grupo fue “numerosa” al ser cinco; mientras que el triple de sus compañeros eran varones. Recordó que durante sus prácticas profesionales en una cervecería había lugares donde las mujeres no podían entrar por riesgo de sufrir violencia.

“Los trabajadores que tenían mucho tiempo en la industria en esa época, no podían aceptar que un niño les viniera a decir cómo hacer las cosas; impensable que una niña lo hiciera”.

Respecto al papel que tiene la ciencia en México, la Directora del DEUMA opina que existe aversión hacia la ciencia: “Es una lástima porque si no nos preguntamos las cosas no vamos a tener respuestas; significa una sociedad ignorante y acrítica. Si no podemos comprender esta idea y acercar a nuestros niños y niñas a la ciencia y a tener un sentido crítico, no vamos a tener futuro”.

Por su parte, la Dra. Marlene Solís, Coordinadora del Doctorado en Estudios Culturales, indicó que el bajo porcentaje, en comparación con la presencia de hombres en la ciencia, se debe a que la educación continua encasillando a hombres y mujeres en ciertos nichos; a las mujeres no se les educa, no se les ve realizando ciertos trabajos.

Señaló además que actualmente las mujeres siguen siendo responsables de los cuidados y atención de la familia: “Puedes tener un doctorado pero las mujeres siguen siendo responsables del cuidado de los hijos, eso exige mayor energía; la mujer ha estado acostumbrada a negociar con su vida familiar y la vida en el  trabajo mientras que los hombres no, entonces eso crea una gran desventaja: ellos ocupan los puestos de decisión y tienen más relaciones que les permiten obtener otras cosas que la mujeres”.

Desde otra perspectiva, la Dra. Norma Ojeda, Investigadora del Departamento de Estudios de Población, señala que no solo se trata de desigualdad de oportunidades, sino que se trata de una cultura de género que prevalece en México, donde los mayores beneficios son obtenidos por hombres.

Sin embargo, la Dra. Ojeda considera que aunque en términos relativos el porcentaje de mujeres en la ciencia es bajo, en contraste con las condiciones históricas se ha avanzado, “es un resultado por las condiciones de desigualdad en materia educativa y laboral de muchísimos años en la historia de México y el mundo, pero es de festejarse que un tercio de las personas que se dedican a la ciencia sean mujeres”.

Respecto al acercamiento que puede darse entre las niñas y la ciencia, la especialista puntualizó en que es la institución de la familia la que debe de realizar el cambio más grande:

“En el ámbito familiar, tanto las madres como los padres deben estar conscientes de que para lograr una equidad de género se deben dar las posibilidades de que las niñas vayan a la escuela, se eduquen y elijan sus profesiones, sin la creencia de que solo son capaces de realizar ciertas laborales. Pero se les tienen que brindar herramientas para protegerse de eventos no deseados o no planeados (embarazos) que sorprenden a muchas niñas y que a veces ni siquiera son producto de relaciones de parejas (a veces son abusadas o engañadas por hombres mayores) y terminan pagando la culpa. En esa parte se necesita mucho trabajo para asegurarse de que no sucedan estas cosas y que en caso de suceder la niña se pueda proteger. De esa manera nos aseguramos de que se siga avanzando en erradicar la desigualdad de género en las oportunidades”.

Por su parte, la Dra. Patricia Rivera, Investigadora del Departamento de Estudios Económicos, compartió su experiencia como investigadora y cómo fue que decidió dedicarse a esta labor: “Cuando estudiaba la universidad todavía no me veía como investigadora, creo que fue en la maestría que surgió esa curiosidad, porque es ahí donde te das mayor cuenta de lo poquito que sabes y cuanto hay por aprender”.

La Dra. Rivera comentó que durante su formación como académica no ha sentido limitantes por ser mujer: “Nunca he sentido alguna especie de discriminación, entonces para mí eso es muy bueno. Creo que lo que se puede hacer es  alentar a la investigación, a lograr lo que tú quieres, que todo está al alcance depende de ti, tus fines y lo que persigues”.

Por último, la Dra. Olga Odgers, Investigadora del Departamento de Estudios Sociales, compartió que su interés por la ciencia se da de una forma atípica y afortunada, donde su papá y su mamá se dedican a la ciencia, ella desde el área de física, hecho que desde niña le hizo conocer biólogas, astrónomas, a investigadoras que seguramente fueron una influencia importante.

Señaló que desafortunadamente no es muy común que a las niñas se les motive, oriente y valore el hecho de que se interesen en la ciencias, puntualizó en el hecho de que hay instituciones encargadas del fomento de la ciencia, pero que son las propias familias las que debieran de ver a sus hijas como potenciales científicas.

“Creo que es muy común que las niñas se interesen en la ciencia; que se interroguen sobre el universo, los animales, y tantas otras cosas que son objeto de investigación de las ciencias sociales y ciencias naturales. Lo que no es muy común es que en su entorno se valore esa curiosidad como una profesión para un futuro, es decir, se celebra que haya cierta curiosidad en los y las niñas hacía diferente tipo de fenómeno pero mientras en los niños si se piensa que puede ser algo que los lleve a elegir su profesión más adelante, en las niñas simplemente se considera que es una curiosidad que en algún momento tendrán que dejar de lado para dedicarse a otras cosas más apropiadas para una mujer adulta. Creo que sería un error pensar que a las niñas no les interesa la ciencia; les interesa pero no solamente no se les incentiva sino al contrario muchas veces se les suele desmotivar”, indicó la Dra. Odgers.

De igual manera, recordó a Madame Curie, la única mujer que ha ganado más de un premio Nobel en más de un área, e invitó a pensar todo lo que estarían aportando las mujeres que desafortunadamente se quedan en el camino por los obstáculos que van encontrando por las percepciones culturales como por obstáculos estructurales.