Al fondo de la barrica. Contextualizando la producción del vino en Ensenada, B.C. Parte II

¿CUÁL ES EL VALOR DEL VINO?

El vino de Baja California es reconocido a nivel mundial. Lo que se produce en el estado cuenta con más de 400 premios y reconocimientos internacionales, de acuerdo con el Consejo Mexicano Vitivinícola (2010), y muchas veces estos galardones se ven reflejados en el costo de la botella. Pero ¿conocemos lo que está detrás del valor del vino que llega a nuestra mesa en casa o en algún evento? Esto lo explica el Dr. Salvador González Andrade, investigador del Departamento de Estudios Económicos de El Colef en “Cadena de valor económico del vino de Baja California, México” (2015).

La producción de vino es de nueve millones de litros, es decir, un millón y cinco mil cajas de nueve botellas cada una, de acuerdo a datos del Sistema Producto Vid (2008)*. Para llevar a cabo esta producción se cuenta con una superficie de siembra de 3,610 hectáreas. Para ponerlo en perspectiva, una hectárea mide aproximadamente lo mismo que un campo de fútbol.

Como sabemos, un jardín requiere de agua, sol, abono en ocasiones, fertilizantes y, de ser necesario

insecticida o control de plagas. Cuidados similares requieren las tierras de cultivos, pero mientras tener un jardín puede ser tomado como una actividad de disfrute, una siembra es una actividad económica y como tal requiere inversión en conocimiento, tiempo así como recursos materiales y humanos,

Producir una hectárea de uva, en la etapa de mantenimiento y en la modalidad de riego, tiene un costo $48,405 pesos, gasto que se divide en conceptos como: labores de fertilización $6,040. Sistemas y/o aplicación de riesgo $10,664. Labores culturales $3,480. Control de plagas $18, 711. Cosecha $5,390. Y poda en producción $4,120. El total asciende a más de cien millones de pesos de costo de producción y estas cifras solo corresponden a la primera fase de la cadena de valor del vino. (González, 2015).

Otros eslabones de la cadena que añaden valor al vino son: estrujado, prensado, encubado, sulfitado, fermentación, descubre, clarificación, repose, embotellado y etiquetado, distribución y 

comercialización. Vale la pena detenerse en esta última etapa, dado que es donde se opta por importar o exportar el vino; hacia cuáles regiones de México o el mundo llegará. 

Baja California concentra alrededor de 90% de la producción nacional de vino (2010). No obstante, la presencia del vino mexicano en el mercado nacional es de sólo 30% (2011). El resto del mercado lo cubre la producción importada, caracterizada por vinos de bajo precio, alrededor de los  cien pesos, en la que destacan los vinos chilenos, principalmente por el bajo costo de importe que en 2011 se mantenía en los 2.55 dólares. Lo mismo sucede con vinos de Argentina, Estados Unidos, Alemania o España que tienen un valor de importación menor a los 3.28 dólares. Lo anterior permite mantener precios de venta más bajos que los elaborados en México. 

 

ANTE LOS RETOS DEL SECTOR VITIVINÍCOLA, UNA RESPUESTA: CONVID

Uno de los grandes retos que enfrenta la industria vitivinicultura y la agropecuaria en general es en cambio climático, que ocasiona sequía o escasez de agua, como en el estado de Baja California, lo cual repercute directamente en el campo. De igual manera, la industria del vino a nivel mundial ha llevado a que muchos países a crear modelos orientados en una gestión eficaz de la producción, acompañado de innovación tecnológica; dando origen a un mercado altamente competitivo. 

En agosto de 2018, se formalizó el inicio de los trabajos del Consorcio para el Desarrollo del Sector y las Regiones Vitivinícolas (CONVID), integrado por el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), El Colegio de la Frontera Norte (El Colef) y el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE). El proyecto tiene por objetivo desarrollar investigación que permita incrementar la competitividad y la productividad de la industria vitivinícola, y que a su vez genere un beneficio social e impacto positivo en las comunidades que están integradas en el sector vitivinicultor y agrícola. Las líneas estratégicas de investigación son: Desarrollo regional y desarrollo económico; Calidad, innovación y desarrollo tecnológico y finalmente, Sustentabilidad y cambio climático. 

El consorcio, además de contar con académicos especialistas en diversas áreas, busca vincularse con todos los actores que forman parte del sector vitivinícola: autoridades locales, grandes, medianos y pequeños productores; organismos de la sociedad civil; así como empresas de servicios como gastronomía, actividades recreativas y turismo en general. Como parte de su vinculación con los sectores el proyecto cuenta hasta el momento, con tres proyectos asociados. 

El primero de ellos se relaciona con el proceso de la implementación del Protocolo de Nagoya en México, el cual tiene por objetivo la conservación de la diversidad biológica y los recursos genéticos del país, así como la participación justa y equitativa de las comunidades en los beneficios derivados de la utilización de recursos genéticos. El proyecto se desarrolla en coordinación con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Global Environment Facility (GEF) del Banco Mundial y es coordinado por la Dra. Norma Borrego, Coordinadora de CONVID.

El segundo es se relaciona con la instalación de un jardín botánico regional en las instalaciones del CONVID en El Mogor. En él se podrán reproducir plantas nativas, con base en la sólida experiencia  previa de Ecoparque, de El Colef. El tercer proyecto se denomina “Confluencia de proyectos en la cuenca Guadalupe, Ensenada, Baja California” y es producto de una estancia sabática de la Dra. Ileana Espejel, de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC). 

COMENTARIO FINAL

La industria vitivinícola enmarca la cultura, historia, población y economía de regiones importantes del país. Es valioso y necesario generar conocimiento científico que permita aportar datos para una toma de decisiones informada por parte de los diversos actores y sectores involucrados en esta actividad (gobiernos, empresarios, organismos de la sociedad civil y ciudadanos).  

Investigadoras e investigadores de diferentes centros, entre ellos El Colef, se han ocupado de brindar conocimiento acerca de este tema, con el objetivo de fortalecer la competitividad y productividad de la industria vinícola, así como analizar las dinámicas en torno al sector en aras de preservar y optimizar los procesos y recursos existentes que permitan el desarrollo armónico de esas regiones para las presentes y futuras generaciones. 


Bibliografía:

González Andrade, Salvador, 2015, «Cadena de valor económico del vino de Baja California, México/ The economic value chain of wine in Baja California, México (issn: 0187-6961)», Estudios Fronterizos. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades, México, vol. 16, núm. 32, pp. 97-116. 

El Colef. (2019, 11 abril). El Colef, CIAD y CICESE presentan el Consorcio para el Desarrollo del Sector y Regiones Vitivinícolas. El Correo Fronterizo, 1(348), 1–3. Recuperado de https://www.colef.mx/noticia/el-colef-ciad-y-cicese-presentan-el-consorcio-para-el-desarrollo-del-sector-y-regiones-vitivinicolas/