8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer

En 1975 la Organización de las Naciones Unidas instauró el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer, con el fin de conmemorar las luchas de grupos de mujeres, en pro de la equidad,  que a lo largo de la historia han estado presentes para exigir una igualdad de derechos y oportunidades. Uno de los antecedentes más importantes de esta fecha, es la lucha de las mujeres para lograr el derecho al voto.

El día internacional de la mujer es la conmemoración de la lucha de miles de mujeres por alcanzar justicia social para su género. Es una fecha para reflexionar acerca de los avances y retos en temas como :  la integración y representación de la mujer en espacios públicos; así como en el desarrollo de políticas públicas, servicios e infraestructuras con perspectiva de género y el respeto a los derechos de mujeres y niñas en todos los espacios de la sociedad. En el caso particular de México, en un escenario en el que  al menos 66 de cada 100 mexicanas sufren violencia, y se cometen 7.5 feminicidios al día, de acuerdo a cifras de ONU Mujeres.

En esta edición de El Correo Fronterizo, entrevistamos a la Dra. Margarita Sayak Valencia, Investigadora del Departamento de Estudios Culturales de El Colegio de la Frontera Norte, quien nos habló sobre feminismo, feminicidio y políticas públicas en México para eliminar la violencia de género.

El Correo Fronterizo: ¿De qué hablamos cuando hablamos de feminismo?

Dra. Margarita Sayak Valencia: Cuando hablamos del feminismo metemos en un solo cajón muchas cosas que están sucediendo. Hay que entender (y es una idea que tenemos que debatir) que el feminismo no es uno sino muchos, con diferentes variables y caras. Existe el feminismo institucional que busca la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres y reformar las leyes para que haya justicia de género; el  feminismo comunitario, el feminismo pop, etc.

Creo que la respuesta tan intensiva desde ciertas poblaciones se debe a una inercia social que no quiere revisar sus preceptos y que prefiere ridiculizar a alguien que está tratando de buscar justicia social. Y esto hay que entenderlo en el sentido de que es difícil ser autocrítico y autorreflexivo. Y también regularmente se entienden los reclamos del feminismo como una condición individual y no de una estructura que está precarizando la vida tanto de las mujeres como de los hombres y todas aquellas personas que no están dentro del proyecto social.

Una respuesta importante a la pregunta de por qué llamarlo Feminismo y no Humanismo es cuestionar por qué le llamamos, por ejemplo, Marxistas a quienes siguen la corriente de pensamiento del Marxismo (no los llamaríamos trabajadoristas). A las mujeres nos exigen este tipo de cuestiones porque históricamente no hemos tenido autoridad ni legitimidad para producir un discurso, sin embargo esta pequeña lucha se ha vuelto una lucha transnacional y una lucha intercontinental en la cual las personas feministas están haciendo la búsqueda de justicia social desde algo muy importante; a través de métodos pacíficos.

El feminismo está consiguiendo transformar la conciencia y meter su discurso de igualdad en lugares donde parecería difícil hacerlo. Lo que las feministas exigen al estado es que las trate como personas porque en realidad tenemos todas las obligaciones pero también deberíamos tener los derechos.

Mientras sepamos que somos históricamente oprimidos (por raza, clase, género, sexualidad) entonces podríamos hacer una alianza desde el transfeminismo. Este  concepto articula y busca que el sujeto del feminismo no sean solo las mujeres (biológicamente) sino todos aquellos sujetos de opresión que en su lucha constante por justicia social puedan construir un aparato de solidaridad que transforme estas condiciones.

El Correo Fronterizo: ¿Desde dónde se construye y ejerce la violencia hacia las mujeres?

Dra. Margarita Sayak Valencia: Hay que ver cómo se construye la masculinidad en los países donde el feminicidio está mucho más vinculado a la explotación de las mujeres y donde se produce como un valor a la alza cuya diferencia frente a la feminidad es el poder frente a la vulnerabilidad; una construcción muy dicotómica del género. Tenemos que ir a la estructura de cómo se educa y se socializan a las personas tanto femeninas como masculinas.

Teresa de Lauretis plantea un concepto llamado tecnologías del género; que involucra al cine, la música, la radio y las redes sociales. Todas las cosas que proponen valores donde la masculinidad necesita desplegar violencia y la feminidad necesitan mostrarse como frágil y sometida.  Aunque estas representaciones no corresponden a la realidad de las poblaciones en general, se plantean como los ideales biopolíticos del género y la sexualidad. Dan sustento a que cierta población, en este caso la masculina, ejerza violencia sobre poblaciones femeninas o feminizadas; ya que no solamente se matan mujeres sino también personas que transitan o disienten del género masculino y femenino.

En  este caso es importante entender que el proyecto político de la masculinidad es también una forma de enfrentar a las poblaciones desde el estado; para producir hombres guerreros y mujeres vulnerables. Y en realidad estamos haciendo el trabajo de confrontarnos entre nosotros cuando en realidad deberíamos estar exigiendo que el estado cumpla con las prerrogativas de crear un bienestar social para todas las personas sin criminalizar; es necesario entender que la masculinidad es un proyecto político que está muy direccionado por el estado y que los hombres obedecen a ese proyecto. En este sentido es preocupante que la masculinidad en México sea tan obediente.

El machismo en nuestro país no solo destruye la vida de las mujeres que asesina sino de las personas que quedan huérfanas, asimismo elimina  la posibilidad de construir una comunidad que ayude a solidarizarnos y a revertir toda esta violencia estructurante y estructural en la que vivimos constantemente.

En un país como el nuestro donde el machismo es muy estructurante y no es solamente una consecuencia individual sino una estructura con una base tanto económica, política, social y cultural.

Existe una invitación desde el feminismo, a pensar cuales serían las formas de desobedecer este mandato de violencia para todos los individuos y no solo criminalizar a los sujetos concretos. Se debe  buscar justicia y responsabilidad de aquellas personas que ejercen violencia y que asesinan de facto a mujeres pero también hay que tener una conversación más amplia sobre las razones que llevan a esto.

El Correo Fronterizo: ¿En qué condiciones se encuentran las políticas públicas de México para atender los casos violencia hacia las mujeres?

Dra. Margarita Sayak Valencia: Hablar de las actuales condiciones en México sería como hacer una generalización muy amplia. Los  32 estados que existen, son muy independientes unos de otros, aunque sean parte de una misma república. Por ejemplo, en la CDMX desde 2011 ya existen avances muy sustantivos de la ley en cuanto a feminicidio, mientras que en  estados como Baja California incluso está penado el aborto.

Lo anterior  indica que no podemos hablar sobre un panorama general con respecto a las políticas públicas del género y la sexualidad, porque hay un paisaje muy distinto en cada lugar.  Además de que los ecosistemas culturales y políticos al interior de cada comunidad hacen sus arreglos pertinentes.

Lo que es cierto es que el descuido y la falta de seguimiento en la búsqueda de justicia social y en este caso la búsqueda de justicia hacia las mujeres, tiene que ver con una dimensión económica;  en la cual el proyecto feminista está haciendo un trabajo de pedagogía pacífica para buscar la justicia social de las poblaciones.

También hay que buscar formas de resolver el fenómeno que no tengan que ver con autoritarismo y criminalización porque al final si todo es censura nos juega en contra. Se ha visto con propuestas de políticas públicas muy poco reflexionadas donde no se toman en cuenta el  contexto de las poblaciones y donde el estado busca salidas muy fáciles para problemas muy complejos. Eso espero que cambie en esta transformación, y que haya una discusión en torno a lo que es necesario hacer por parte del estado para poder resolver efectivamente el problema del feminicidio en México. La construcción de las mujeres como vulnerables y como personas que no se pueden defender revictimiza y deja en el mismo lugar la problemática, eso tiene que cambiar.