El panorama migratorio en la frontera norte de México, particularmente en Baja California, ha experimentado cambios significativos en el último año, caracterizados por una disminución en la llegada de personas migrantes y un incremento en las condiciones de vulnerabilidad para quienes permanecen en la región, señaló Rafael Alonso Hernández López, profesor-investigador del Departamento de Estudios Sociales de El Colegio de la Frontera Norte (El Colef).
De acuerdo con el especialista, se observa un descenso en el número de personas que arriban a la frontera con el objetivo de solicitar asilo en Estados Unidos o intentar cruzar de manera indocumentada. Esta tendencia, explicó, responde a los esfuerzos del gobierno estadounidense por inhibir tanto los cruces formales como informales, mediante la implementación de diversas medidas restrictivas.
En este contexto, Hernández López destacó también la consolidación de un discurso público “abierto, declarado y hostil” hacia las personas migrantes y refugiadas, acompañado de estrategias de deportación que, si bien no han alcanzado niveles masivos, han generado un fuerte impacto en el imaginario colectivo. “El miedo y la incertidumbre inciden tanto en quienes buscan cruzar como en quienes ya se encuentran en Estados Unidos”, apuntó.
Frente a estas condiciones, el investigador identificó tres principales respuestas entre la población migrante en Baja California: un primer grupo que permanece en las ciudades fronterizas intentando construir una vida, ya sea de manera independiente o con apoyo de organizaciones locales; un segundo grupo que ha optado por regresar a sus países de origen; y un tercero que se ha desplazado hacia otros estados de México en busca de nuevas oportunidades mientras redefine su proyecto migratorio.
No obstante, subrayó que el mayor impacto recae en las personas que permanecen en una situación de indefinición, sin acceso a mecanismos de asilo en Estados Unidos ni a procesos efectivos de regularización en México. Esta condición, describió, genera un “limbo” que profundiza la vulnerabilidad y limita el acceso a derechos básicos.
“La falta de documentación impide el acceso a empleo formal, lo que a su vez dificulta cubrir necesidades esenciales como la alimentación, la vivienda o la educación de hijas e hijos”, explicó. Esta situación se traduce en una cadena de exclusiones que afecta ámbitos fundamentales como la salud, el trabajo, la educación y la integración social.
Finalmente, Hernández López advirtió que esta condición liminal, marcada por la ausencia de respuestas institucionales suficientes, constituye uno de los principales desafíos actuales en materia migratoria en la región, al colocar a miles de personas en escenarios de precariedad prolongada.
Con estas reflexiones, El Colef reafirma su compromiso con el análisis crítico de los fenómenos migratorios y la generación de conocimiento que contribuya a la comprensión y atención de problemáticas sociales de alta relevancia en la frontera México–Estados Unidos. El Colef Press completo se encuentra disponible a través de: https://youtu.be/3Aka1gPlBEE
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