La trata de personas, enganche y explotación. Una entrevista con la Dra. Dolores Paris

En el marco del Día Internacional contra la trata de personas, entrevistamos a la Dra. María Dolores París Pombo, quien nos introdujo al conocimiento básico sobre este fenómeno caracterizado por la violación a derechos humanos entre los sectores más vulnerables y que tiene como finalidad la explotación misma.

Por lo general, se piensa que la trata de personas está vinculada con el crimen organizado o con cárteles de las drogas, sin embargo, la verdad es lo que se ve de la trata y que está mucho más normalizado por la gente. En las zonas rojas de ciudades como Tijuana, el ejemplo de la calle Coahuila en particular, hay situaciones de prostitución que sin duda alguna están relacionadas con la trata de personas. Muy comúnmente en México, este fenómeno se da desde situaciones familiares, menciona la investigadora, casos en que un adulto o adulta explota a mujeres jóvenes dentro de la misma familia, siendo esto: “mucho más común de lo que se puede imaginar, en donde las trasladan para explotarlas”. Por supuesto, agregó, también hay situaciones mucho más complejas de redes más organizadas y de empresas que se dedican a esto.

De entre los tipos de trata, la más conocida es la trata para explotación sexual, luego de la trata para explotación laboral; esta última consiste en “enganchar” a la gente desde sus lugares de origen, se los traslada (por ejemplo a Estados Unidos) y se le obliga a trabajar sin pagarles un salario, bajo condiciones en que son privados de su libertad y sin que tengan oportunidad de denunciar. Estos casos son más comunes en el trabajo doméstico. “El enganche es que se les promete que se les va a conseguir trabajo, las llevan a un lugar donde no tienen documentos, donde no conocen el idioma, donde se sienten muy desubicadas y se las explota como si fueran prácticamente propiedad, como si fueran objeto”. A esto se le conoce como la esclavitud moderna.

Los números varían mucho según las organizaciones, por ejemplo, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) tiene datos de trata para la explotación laboral. Muchas otras han sacado datos de cientos de miles de millones, pero que terminan contrastando con los que llegan efectivamente a los tribunales y que son juzgados. En México muchos casos se quedan en el Estado, y son expedientes que se quedan en la unidad de trata. En Baja california, por ejemplo, llegan muy pocos casos (no más de 50 al año) y tienen más que ver con temas familiares que con el crimen organizado.

El vínculo con las organizaciones criminales varía por la diversidad de actividades relacionadas. La trata es un problema más generalizado y no necesariamente mezclado con el crimen organizado, aunque indudablemente también existan organizaciones criminales que se dedican a la trata. Incluso las mismas actividades de la organización pueden coincidir con el secuestro: “Si las muchachas no pueden pagar el rescate son explotadas sexualmente, o para el tráfico de drogas, u obligadas a consumirlas para poderlas explotarlas”. Sin embargo el tráfico de drogas y la trata de personas son dos problemas distintos que no necesariamente van a coincidir.

En el caso de la trata para explotación sexual, lo más común es que a las muchachas se les obligue a consumir: “… y esto lo vemos cotidianamente en los centros nocturnos, en los clubs de Tijuana y muchas otras ciudades, que las obligan a consumir una gran cantidad de alcohol porque la empresa cobra por las copas a las que son invitadas”; con el objetivo de que, consumiendo alcohol y drogas, sea mucho más fácil explotarlas.

En 1996, después de un diagnóstico mundial sobre la trata de personas, hubo todo un proceso de diálogo internacional hasta firmar el Protocolo de Palermo, que es el acuerdo más importante en relación a la trata, donde todos los países se comprometen a luchar contra ella, a prevenirla y a cooperar entre ellos para encontrar las redes de trata. A raíz de eso, en algunos países como en México se impulsaron leyes, tanto en los Estados como a nivel nacional. Del 2007 al 2012 se renovó una ley contra la trata, que es para prevenir, sancionar, combatir la trata de personas y para la atención a las víctimas. “Es una ley muy completa pero desgraciadamente todavía no existe el reglamento a nivel nacional; como pasa mucho en México, que tenemos muy buenas leyes pero muy poca capacidad de aplicarlas, de ejecutarlas”.

En este fenómeno influyen problemas legales distintos, uno es la prostitución. Muchas mujeres exigen ser reconocidas como trabajadoras sexuales, por ejemplo muchachas o señoras que fueron enganchadas cuando eran menores de edad, que no llegaron voluntariamente a las zonas de prostitución, sino que fueron forzadas, por engaño, porque les prometieron otro trabajo, o porque fue lo único que les ofrecieron. En estos casos puede haber en el origen una situación de trata, como en la forma en que fueron enganchadas y llevadas a los lugares de prostitución, pero con el paso del tiempo muchas reclaman su trabajo y no se consideran víctimas sino como algo que ellas hacen, algo suyo. Esto hace que la diferencia entre prostitución y trata sea muy difícil de percibir.

Sin embargo, también hay casos muy claros como el de prostitución infantil en que el consentimiento de un menor es nulo y se le considera al adulto que la llevó o que la explota, un tratante de personas. Lo cual es también un caso común entre trabajadoras sexuales que empezaron a los 10 años, pero ahora que tienen 25 o 27 años, y que no ven otra oportunidad distinta de vida; entonces es más difícil sacarlas del medio.

Una parte muy importante para combatir la trata es la educación, pero interceden problemas más fuertes como la corrupción, pues comúnmente “los policías son los primeros clientes, los que están en esas zonas protegiendo a los tratantes, son los que cobran”. Al igual que intentando erradicar otros problemas del país, se interponen la corrupción y el terrible sistema de justicia del país, convirtiéndose en los obstáculos principales.

“Podemos educar a la gente y capacitar; justamente el diplomado que tuvimos estaba dirigido principalmente al sistema de justicia”, agregó la Dra. Dolores Paris. Pero ante estos esfuerzos hace falta una voluntad política enorme y, desgraciadamente, el gobierno actual no está mostrando un interés muy grande por el tema.